El villano más popular de Japón

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Tange Sazen apareció por primera vez en una serie de historias folletinescas escritas por Fubo Hayashi, pseudónimo literario del popular Kaitarô Hasegawa. Sazen era un rônin tuerto y manco que trabajaba como mercenario para cualquiera que pudiera pagar sus servicios. Un hombre implacable, sin piedad, amoral y sin ningún tipo de apego por nada, ya que traicionaba sin dudar a cualquiera si eso le beneficiaba. Su primera aparición fue en la Shinpan Ooka Seidan, una serie de novelas cortas de carácter folletinesco que se publicaron entre 1927 y 1928 en el Osaka Mainichi Shinbun, uno de los principales periódicos de Tokyo.

En estas primeras novelas, Hasegawa (Hayashi) escribía historias de chambara (capa y espada) al más puro estilo de Alejandro Dumas. A principios de siglo XX estas gozaban de gran popularidad en Japón y estos folletines de aventuras protagonizados por samuráis y rônin se hicieron populares de forma casi espontánea. Las novelas protagonizadas por Tange Sazen consiguieron gran popularidad en un breve espacio de tiempo. Sazen representa el papel de anti-héroe (o de villano, hilamos fino) en estas historias. Su carácter sarcástico le infunde un gran carisma que caló rápidamente entre los lectores de Hasegawa. La publicación folletinesca permitía al autor escirbir en función de la demanda del público, es decir, qué personajes eran más populares o qué tipo de trama gustaba más. Sazen batía todos los records. Tanto fue así que poco después de publicarse los primeros folletines, las compañías cinematográficas japonesas se peleaban por los derechos de adaptación de estos.

Tange Sazen es un rônin cuya motivación es la del propio beneficio. Se caracteriza por ser manco del brazo derecho y tener una enorme cicatriz en la cara que le deja tuerto de un ojo. Esto le otorga una apariencia agresiva y de rechazo entre el resto de población. Sazen se relaciona con la peor calaña de Edo. Ladrones, prostitutas, prestamistas y mercenarios serán los personajes secundarios que acompañarán a Sazen e interactuarán con él. Sazen no es una persona justa, tampoco siente el impulso del honor tan necesario en el bushido. Su única meta es cumplir sus propósitos y si necesita asesinar y traicionar a cualquiera que se le interponga, no va a dudar un instante en hacerlo. Al principio de esta novela, Sazen deja un reguero de cadáveres en una persecución. Cuando más tarde le inquieren sobre ello, apenas dedica un leve encogimiento de hombros. Su respeto por la sociedad es nulo y su sarcasmo irreverente.
El estilo del libro no es nada destacable, teniendo en cuenta que eran historias destinadas al fast food literario, uno no debe entrar en la lectura esperando demasiada complejidad narrativa. Si es cierto que los trucos que usa Fubo Hayashi para mantener la tensión durante la trama le permiten a la obra mantener un ritmo muy bueno. La lectura es rápida y antes de que nos demos cuenta el libro se ha terminado dejándonos con ganas de más. El autor recurre a muchos flashback para explicarnos el pasado de los personajes y a su vez consigue que estos tengan cierta evolución durante la historia. Personajes que parecen hieráticos, como podría ser Ofuji, la delincuente enamorada de Sazen, tiene varios cambios muy interesantes. Es quizá el propio Sazen, el protagonista, uno de los personajes que menos aparecen en la obra hasta casi el final. Sería justo decir que los verdaderos protagonistas del libro parecen ser el juez y Gamo Taiken. Incluso Eizaburo, el justo samurái que trata de recuperar la katana robada por Sazen. De hecho es curioso que Sazen fuera tan popular debido a su poco carismática actitud, y no me entendáis mal, no trato de decir que sea un mal personaje, pero durante el libro roba, asesina, viola y tortura. Es cierto que Sazen rompe el estereotipo del samurái justo que se guía por el código del bushidoy cuya única meta en la vida es servir. Fubo Hayashi aprovecha a Sazen para destapar toda la capa de mugre que hay bajo esta clase social. Sazen, es quizá el único hombre realmente libre, aunque para ello deba ser considerado un criminal por la sociedad que le rodea.
En conclusión La katana del lamento es una novela con una ambientación oscura, repleta de personajes oscuros y con matices. Además existe cierto punto sobrenatural que colocaría el elemento fantástico a la obra. Las katanas del lamento parecen tener cierto tipo de voluntad, como si de un cuento o una leyenda se tratara. La edición con la que Satori nos presenta el libro es, una vez más, excelente. La portada tiene la muy bien escogida ilustración de Tomiya Oda. La excelente traducción está a cargo de Akihiro Yano y Twiggy Hirota, que, sin aportar demasiadas notas a pie de página, consiguen dejar una gran variedad de términos en su idioma original sin que esto dificulte la lectura. Para finalizar, comentar el interesantísimo epílogo del ya conocido por los que frecuentamos esta editorial, Jesús Palacios, que nos hace un repaso histórico del chambara, de Fubo Hayashi y de Tange Sazen. En definitiva, un volumen sorprendente y único. Si os gustan las historias de samuráis donde la moral queda desdibujada por enormes manchas de sangre, La katana del lamento es un acierto seguro.
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