El duro viaje a la madurez

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La madre de Masao, uno de nuestros protagonistas, sufrió una larga enfermedad, y debido a ello, tuvo que estar convaleciente durante mucho tiempo. Para ayudarles con las tareas del hogar decidieron que se mudase a su casa Tamiko, una prima lejana llegada de Ichikawa. En aquel momento, Masao tenía tan solo 15 años y Tamiko 17. Una diferencia que puede parecer insignificante, pero que no era así en el momento y el lugar en el que transcurre la historia, y más aún teniendo en cuenta que es ella la que es mayor que él.
Masao y Tamiko poco a poco se descubren, se enamoran. No pueden explicar cómo ha sucedido, cómo se ha despertado esa llama. Quizá siempre estuvo latente. Quizá el lado prohibido de su amor hace que les resulte más y más atrayente. Dos jóvenes, con una diferencia de edad que les pone las cosas aún más difíciles y que comparten vivienda. Lo lógico sería, quizá, que entre ellos surgiese un amor fraternal, de parientes, inocente. Pero el sentimiento es más profundo.
No hay nada que no tengan en contra. Sus familiares no aprueban esa relación, entendiéndolo más como un tonteo que solamente puede dañarles, en vez de percibirlo como amor verdadero. La madre de Masao está constantemente riñéndoles cuando les encuentra a solas, acusándoles de cometer algo terrible y tratando de evitar lo que a sus ojos sería una desgracia. La sociedad, el entorno, los vecinos, pueden jugar un papel importante cuando las apariencias importan más que los sentimientos. Y es que el qué dirán a veces es más mortífero que un dardo envenenado.
Por lo tanto, deben mantener su amor a buen recaudo y escondido bajo llave. Nadie debe saber lo que realmente sienten, y ambos están dispuestos a esperar a que les llegue el momento de poder estar juntos. Sin cartas, sin señales, sin gestos que les delaten, pero teniendo muy claro y muy presente lo que sienten el uno por el otro. Sin embargo, las cosas no suelen salir nunca como nos lo proponemos.
La tumba del crisantemo es una novela desgarradora. Es increíble como en tan pocas páginas Sachio es capaz de transmitir el profundo amor de Masao y Tamiko. Toda la narración desprende un halo de melancolía y de tristeza que empapan cada uno de los párrafos del libro. No sabes cómo va a finalizar la historia, pero algo te dice que las cosas no van a salir bien, que la trama va a torcerse. A esta percepción ayuda la narración de Masao, en primera persona y echando la vista atrás sobre los acontecimientos de un momento muy especial de su vida. Y opino que el hecho de haber escogido a un narrador masculino hace que te toque un poco más el corazón.
Como añadido, obtenemos también una novela costumbrista a través de los rituales y las rutinas de los protagonistas. Vemos cómo Masao practica caligrafía y Tamiko costura, cómo recogen flores para ofrecérselas al altar familiar, cómo recolectan berenjenas para luego encurtirlas, descripciones de viviendas y paisajes, observamos descripciones de los colores de los kimonos, de cómo sujetaban las mangas con bandas de tela para que no les molestasen al trabajar en el campo… Para los ojos de un oriental, este tipo de detalles son parte de su día a día, pero para los inexpertos occidentales todo ello nos ayuda a hacernos una imagen de cómo es la vida de un nipón.
 

Estaba en la cima de un acantilado y podíamos ver el río Tone e, incluso, en la distancia, el río Naka y casi todo el distrito de Musashi. Podíamos ver las sierras montañosas de Chichibu hasta Ashigara y Hakone y la cima del Monte Fuji. Más o menos podíamos ver incluso el bosque de Ueno de Tokio.

Como viene siendo habitual en las publicaciones de Chidori Books, tenemos como añadido una magnífica introducción. En este caso, a manos de Lisa Kobayashi, traductora, profesora de japonés, prologuista, ensayista y articulista. Lleva en nuestro país desde 2008 y colabora con Chidori Books y Cool Japan. En ella encontramos un magnífico acercamiento histórica al momento en que se publicó esta novela, una biografía sobre el autor y un breve resumen de la novela. Todo ello, con la intención de que la experiencia de la lectura de este libro sea más completa si cabe.
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No hay comentarios

  1. Por lo que dices, me parece que tiene mucho de esa manera tan japonesa de narrar historias de amor, de forma sutil e impregnada de melancolía. No conocía esta editorial pero me parece muy interesante. Un saludo

  2. Jimhawks, es cierto que los japoneses tienen una forma muy especial de transmitir la melancolía, resultando muy fácil empatizar con lo que transmiten.
    Chidori Books es una editorial joven aún pero con unas traducciones magníficas. Te la recomendamos desde aquí encarecidamente.

  3. Jimhawks, yo no sé si esto es característico de los autores japoneses. Pero sí es cierto que la forma de ver las relaciones sociales que encontramos en la literatura son muy peculiares y extrañas y familiares a partes iguales para nosotros. Si terminas leyendo el libro esperamos saber tu opinión.

    Y como dice Marta, muy, muy recomendado cualquier título de Chidori Books 🙂

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