El agua como espejo de la mente

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Se pueden encontrar un gran número de referencias literarias en los textos de Suzuki. Como Jesús Palacios menciona en el ensayo al final del libro, una de las referencias más directas puede ser el autor de obras de terror con el mar de protagonista, William Hodgson. Pero un lector avezado va a encontrar detalles lovecraftianos o de Poe. Es tan rico el texto de Suzuki que confunde al principio. Si lo tomamos como lo que es a primera vista, un libro con relatos de terror, leeremos eso, cuentos de miedo con el agua como amenaza ominosa. Pero hay mucho más, Suzuki hace referencia a los miedos más profundos de la humanidad: la soledad, la muerte, la pérdida, los lazos sanguíneos, la sociedad… Koji Suzuki escribe horror psicológico, ambiguo. No aparecen escenas cruentas, ni veremos directamente fantasmas. Todo lo que sucede está en mayor o menor medida, abierto a la interpretación del lector y a la imaginación.

Japón es un país conectado directamente con el mar, estés en la región que estés, no hay demasiados kilómetros hasta llegar a ver el océano o el mar. Suzuki presenta una colección de relatos cuyo denominador común es el agua. Símbolo de vida, pero también de muerte. Una corriente puede saciar nuestra sed, pero una charca puede enfermarnos. En el agua se esconde la oscuridad de la noche en el mar abierto.  En estos relatos el agua sirve de vehículo para una exploración de la psique humana.

Yo le tengo pánico al mar abierto. Si me permitís una pequeña anécdota, cuando era muy pequeño, mi tío montó en una balsa hinchable a remos y salió desde la playa conmigo y mis dos primos hasta unos espigones situados a uno o dos kilómetros. Siempre estábamos a unos cientos de metros de la playa, pero ver como el mar se abría ante mí me produjo un pánico visceral. Tanto es así que salté al agua y volví a nado. Casi me ahogo, pero aquello no era nada en comparación con la inmensidad del mar. Suzuki presenta varios relatos que suceden en el mar, y en concreto uno de ellos a poca distancia de un puerto. Estos relatos me han provocado especial angustia, ya que he conectado perfectamente con los protagonistas.

El éxito de Suzuki se puede entender por las populares adaptaciones de sus obras. Tanto Ringu (The Ring) como Dark Water, han sido adaptadas al cine y han tenido sus posteriores remakes hollywoodienses. Pero quedarse aquí sería injusto, pues cuando uno decide leer algunas de sus obras ve que hay mucho más y que, aunque notables, las adaptaciones a cine no hacen justicia y de hecho no tratan de lo mismo que los relatos.  No voy a entrar ahora mismo en esto, ya que da para artículo entero, pero los textos de Suzuki  no son de terror fantasmagórico, sino que como ya he dicho, se podrían definir como textos de terror psicológico. Las aguas reflejan los cenagosos pensamientos de personajes variopintos y profundos.

El primer texto es de los más evidentes para ejemplificar lo que comentábamos. Además se trata del texto que inspiró la adaptación de Hideo Nakata. En “Agua que se agita” tenemos una madre soltera y su hija de seis años. La madre es algo sociópata y este aspecto provoca reacciones extrañas en ella cuando un día descubren en la azotea un objeto abandonado. A partir de aquí la protagonista conjetura extrañas posibilidades hasta el punto de que el lector no sabe si se trata de la paranoia creciente del personaje o que lo que ocurre es real. El bloque de pisos donde vive puede ser el lugar donde una niña pequeña desapareció hace tiempo y cuyo cadáver todavía ronda, o sólo es la imaginación de una persona, disparada sin control a partir de la fobia a, por ejemplo, las motas de polvo en el vaso de agua. Se hace evidente en los siguientes relatos que Suzuki no escribe sobre temas paranormales o sobrenaturales. Suzuki escribe sobre la mente, diseccionándola y presentándola en todo su oscuro esplendor. Los recovecos profundos e insondables de una mente que a primera vista no tiene por qué estar perturbada, se ensanchan cuando situaciones poco usuales salen al paso de la vida de los protagonistas. Además el conjunto tiene relatos opresivos, claustrofóbicos, como en el que el un accidente en una aventura de espeleología trunca para siempre las vidas de los personajes. Relatos que redefinen y vuelven a enturbiar aquello sin forma, lo misterioso, lo inusual.

Dark Water es un conjunto de cuentos impecable ideal para los amantes del terror, pero también para aquellos más cómodos con el realismo. Dos formas de leer e interpretar los mismos textos que convergen en este fantástico volumen editado por Satori. Un libro que hace de reflejo turbio y acuoso de nuestras propias mentes. Perturbador.

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1 comentario

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