Haikyuu, un soplo de aire fresco para el anime

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Aprovechando que hace unos meses que se estrenó la segunda temporada de Haikyuu, hemos querido hacer una reseña de la primera temporada de este anime que tanto está arrasando, tanto en el panorama nipón como en España.  Esta serie, cuya segunda temporada se está retransmitiendo actualmente en Japón, cuenta con 25 capítulos de menos de 25 minutos cada uno. Un spokon (para los que no conozcáis el concepto, una serie de deportes) en las que podemos ver un equipo de voleibol de la preparatoria.

A Shoyo Hinata le encanta el voleibol y desearía poder dedicarse a ello. Sin embargo, en secundaria es incapaz de lograr que nadie más se apunte al equipo y acaba jugando con unos compañeros, con quien apenas ha entrenado, contra el mejor equipo del torneo, liderado por Tobio Kageyama. Después de esta derrota, Hinata se entrena, mejora y decide entrar al Karasuno (la escuela de su ídolo) por su equipo de voleibol. Sin embargo, el mismo Kageyama está en el equipo y a partir de entonces, el que había sido su rival tendrá que pasar a ser, también, su compañero.

Como podéis deducir si habéis visto suficiente anime de deportes, Haikyuu sigue la estructura de cualquier otro anime de este tipo: Un chico con talento, pero inexperto, que tiene muchísimo por delante para mejorar, un equipo, que necesita poco a poco irse conociendo, superar los problemas que puedan haber y especializarse cada uno en algo. Un rival, tanto dentro del equipo (que le permite mejorar y motivarse) como fuera. Torneos con otras escuelas, mejores, drama deportivo y mucho entrenamiento. Sin embargo y pese a seguir los estandartes que se espera de una serie de animación de este tipo, Haikyuu aporta algo nuevo.

Se podría decir que uno de los puntos fuertes de Haikyuu es la frescura que desprende. Aunque el deporte se toma con seriedad por todos los personajes y la evolución de estos en el voleibol es uno de los leiv motiv de la serie, los personajes son muy carismáticos y cercanos al espectador. Dicha seriedad se rompe, pues, con bromas agradables y un humor cálido y no muy irónico. Así pues, la importancia de los personajes no solo resta en lo que aportan al equipo, en las habilidades que tiene cada uno en el deporte, sino también en cómo interactúan unos con otros, como forman el equipo que acaba pareciéndose más a una familia, a un grupo de amigos.

Por supuesto, el deporte es importante y sobre todo a partir de la segunda parte, cuando empieza el torneo (durante la primera podemos ver la evolución de las relaciones interpersonales con todos los miembros del equipo). El anime de Haikyuu da un paso adelante al manga al dar movimiento y visualización a las jugadas y eso, junto con la música, le da una emoción que atrapa al espectador. Los partidos no se hacen largos ni se recrean en los conflictos, sino que fluyen con naturalidad, consiguiendo que lejos de hacerse un anime pesado o lento, tenga un ritmo ágil, agradable y muy emocionante. Este creo yo que es uno de los logros de Haikyuu hacia el spokon, pues aunque los amantes de este género van a disfrutar igualmente, también acoge muchos espectadores que no suelen ver este tipo de anime y que, sin embargo, sí verán Haikyuu. Pero aunque el voleibol es esencial en el anime, también lo es la cotidianidad en la que el anime está ambientado. La vida de instituto, las relaciones personales o los paisajes de esta ciudad durante los entrenamientos tienen una carga emocional importante dentro del anime y forman parte de él tanto como lo hace el voleibol.

A nivel técnico, Haikyuu está producido por Production I.G. (Kimi no todoke, Shingeki no Kyojin, Kuroko no Basket o Ao Haru Ride) que se han encargado de hacer una animación muy colorida y con mucha vida. La paleta de colores, la música, el diseño de los personajes o el fluir de los movimientos hace que todo el anime sea muy dinámico y que los capítulos pasen volando. La caracterización de los personajes logra darles vida mediante expresiones muy vivas y el color que ya he comentado antes. Además, y como ya he comentado brevemente, los partidos están muy bien llevados, manejando bien las perspectiva, el encuadre o el movimiento de todos los personajes (sin que haya puntos muertos en el fondo o personajes más estáticos). La banda sonora no es destacable por sí sola, pero logra acompañar a la perfección las escenas, de manera que ambiente sin abrumar.

Los spokon son una apuesta segura en el mundo de la animación y eso Production I.G. lo sabe bien. Sin embargo, la apuesta que ha hecho con este anime derrocha un carácter propio que no se ven normalmente en las series de este tipo y un encanto que conquista a todo aquel que ve la serie. Y por suerte, pronto la podremos disfrutar en España.

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