Los misterios de la gata Holmes, de Jirō Akagawa

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Yumiko aparece brutalmente mutilada y asesinada en el apartamento de su amiga Hiroko, lugar que utilizaba como refugio para ejercer la prostitución. Su intención era conseguir el dinero suficiente para poder hacer un viaje a Guam y esta era una forma rápida de lograrlo, pero está claro que el plan no sale bien. Desde la Universidad Femenina Hagoromo el decano Tômo Morisaki solicita ayuda a la policía para desentrañar el crimen y para que averigüen si, como él sospecha, hay una red de prostitución en el centro.

El enviado por la policía para investigar será el detective Katayama, un hombre de lo más peculiar que a pesar del puesto que desempeña no soporta ver la sangre y pierde cualquier asomo de locuacidad en el momento que ha de enfrentarse a más de una fémina. Esta misión, por tanto, será “perfecta” para él.

Cuando visite al decano Morisaki para que le informe de cómo orientar la búsqueda conocerá a un ser muy peculiar: a la gata Holmes. Holmes es una minina calicó que vive y campa a sus anchas en la Universidad y que página tras página descubriremos que posee una gran inteligencia y una importante intuición detectivesca.

La investigación avanza lenta y sin excesivos sobresaltos hasta que el siguiente en aparecer asesinado es el propio decano Morisaki. En este caso no estaremos ante un crimen sangriento como el de Yumiko sino ante un misterio clásico de habitación cerrada: han encontrado al decano con una fuerte contusión dentro una habitación cerrada desde dentro con pestillo. Ambos casos se solaparán para tratar de esclarecer qué ha sucedido y descubrir por el camino tramas de corrupción, prostitución y envidias entre aquellos que pululan por el campus.

He de reconocer que el arranque de la novela me resultó un tanto simple y con un toque naif. Un detective patoso que termina siendo ayudado por una gata, gata que localiza las pistas y le ayuda a dar con la solución del rompecabezas. Katayama es un desastre, es descuidado, asustadizo y la iniciativa no es su punto fuerte. Pero claramente esta es una de esas historias que van mejorando a medida que pasas las páginas y en pocos capítulos descubres que estás enganchado y que te mueres por conocer al culpable o culpables de los crímenes.

Y sí, también esperas ese magnífico momento en que Holmes hace aparición y le indica a Katayama el camino a seguir en la indagación. El planteamiento me provocaba muchas dudas, pero está claro que cuando esta serie tiene un éxito abrumador en Japón es por algo. La manera en que Holmes encuentra indicios o proporciona datos a su nuevo dueño Katayama no resulta excesivamente extravagante o inverosímil, aunque hay que reconocer que un poco raro sí que es.

Puede que una de las claves de la novela sea ese equilibrio perfecto que el autor logra entre intriga y humor, ya que a pesar de los violentos crímenes que se suceden en la trama, Jirô Akagawa ha conseguido darle un toque divertido que quite hierro al asunto.

La novela además aporta algunos añadidos interesantes para conocer más de cerca la cultura nipona. En primer lugar, la liberalidad con la que se aborda el sexo en la historia, con mujeres muy desinhibidas y sin problemas a la hora de tener relaciones antes del matrimonio. Llamadme antigua, pero la novela es originalmente de 1978, y desde luego en este lado del globo éramos mucho más puritanos en cuanto a la sexualidad se refiere. Las descripciones acerca de los momentos más tórridos son abiertas y sin tapujos, y el deseo entre los personajes se muestra de un modo natural.

En contraposición a esto también se describe el sistema japonés de matrimonios concertados a través de parientes que hacen el papel de alcahuetes para buscar pareja a sus familiares. Resulta muy curioso cómo los aspirantes aportan una especie de currículum biográfico en el que se indica, entre otras cosas, una fotografía y el número de candidatos que llevan rechazados en su búsqueda. Ser un pretendiente exigente siempre da caché.

Jirô Akagawa es toda una celebridad en Japón y su ritmo de publicación es frenético. Desde que inició las aventuras de la gata Holmes en 1978 lleva ya 35 entregas publicadas. El éxito de las novelas ha sido tal que existe una adaptación en la pequeña pantalla con audiencias millonarias. Y no ha publicado tan solo novelas de esta serie. Según la biografía que nos ofrece Quaterni, hasta 2013 llevaba la friolera de 560 títulos publicados, un número vertiginoso teniendo en cuenta que lleva escribiendo desde 1976.

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