Los orígenes de la prensa escrita en Japón: Asahi Shimbun

1

Aunque en occidente fue el inicio de la imprenta quien dio el pistoletazo de salida para el nacimiento de la prensa moderna, en oriente tuvieron que esperar unos cuantos años más hasta que la difusión de la información a nivel popular viese la luz. Japón había tomado la decisión de cerrar por completo sus puertas al mundo en 1633 y a mediados del siglo XIX el país seguía inmerso en un régimen feudal muy alejado de la Ilustración europea. En 1868 se inició la Era Meiji y con ella vino la apertura del país y su modernización. Uno de los rasgos de esta modernización fue precisamente la toma de conciencia de que era necesaria una unificación del idioma, ya que los dialectos que proliferaban en el país eran abundantes y era necesario establecer una lengua de estado. Fue un proceso largo y arduo.

Uno de los aspectos que nos muestran esa actualización del país fue el nacimiento de la prensa como la conocemos hoy en día. Una de los primeros periódicos que surgieron fue el famoso Asahi Shimbun, uno de los que más trayectoria e historia tienen en Japón. Aunque el primer periódico en lengua japonesa, el Kampan Batavia Shimbun (previamente surgió uno en inglés) se fundó en 1862, la creación del Asahi Shimbun en 1879 marcó un antes y un después en el periodismo nipón.

Comenzaron en Osaka. Su formato era de tan solo cuatro páginas con ilustraciones, a un precio de un sen (un centavo de yen), con una tirada de 3.000 ejemplares y escrito todo en kanji pero con una glosa indicando su pronunciación. Estas glosas servían para facilitar la lectura de los kanjis a aquellos cuya educación era más limitada para leer textos complicados. Ya en 1883 era el periódico de más tirada y más leído en Japón. Su crecimiento fue rápido y el que tratasen de establecerse como un periódico liberal ayudó a ello. En 1888 se publicó el primer Asahi Shimbun tokiota, periódico que surgió a partir de la fusión de tres publicaciones más pequeñas.

Primer número de Asahi Shimbun

Siempre trataron de ser los primeros conseguir la exclusiva, y en 1889 fueron los pioneros en publicar la transcripción de la declaración de la nueva Constitución Imperial. De hecho, desde Tokio enviaron el texto completo a Osaka por telégrafo para que se imprimiese una edición especial en tinta roja que les hizo ganar mucha popularidad con los lectores. Al año siguiente introdujeron en sus rotativas la Marinoni, una impresora capaz de producir 30.000 copias por hora. Uno de los datos más curiosos en esa carrera por ser los primeros en dar la noticia se produjo en 1895 cuando uno de los políticos más destacados del momento, Kaoru Inoue, regresó de un largo viaje desde Europa y los reporteros utilizaron palomas mensajeras para dar parte de la primicia antes que nadie. Del mismo modo, en 1899 fueron los primeros en Japón en intercambiar noticias vía telefónica entre las sedes de Tokio y Osaka.

Palomas mensajeras

En 1903 contratan como redactor jefe a Sanzan Ikebe. Su papel fue determinante para el periódico, porque instauró la publicación de importantes editoriales de opinión que marcaron los pasos de la cultura periodística en el país. Su posición respecto a estos textos fue clave para que se unieran a sus filas en años posteriores autores de la talla de Futabatei Simei y Natsume Soseki. En esta línea de publicaciones en 1904 nació la columna Tensei Jingo (transposición de la expresión latina «Vox Populi, Vox Dei», “la voz del pueblo es la voz de dios”). La relevancia de esta columna es tal en la cultura japonesa que cada año se recopilan estas columnas en dos volúmenes publicados por Asahi Shimbusha en japonés, y en cuatro volúmenes en inglés-japonés.

En 1907 el mismísimo Natsume Soseki comenzó a colaborar con el Asahi Shimbun, redactando para ellos artículos y críticas literarias. De hecho, allí publicó por entregas desde diciembre de 1912 a noviembre de 1913 la novela El caminante (Kôjin), una obra psicológica con un profundo perfil de los personajes y un análisis de la sociedad nipona que vivía inmersa en los cambios sociales de la Era Meiji.

Tras la fusión en 1909 de los Asahi Shimbun de Tokio y Osaka, otro de los hitos destacables fue la contratación en 1911 de la primera mujer periodista de la compañía, Shigeko Takenaka. Poco después, en 1921 encontramos la primera tira cómica a manos del dibujante Ippei Okamoto en las ediciones del domingo por la noche. Ippei fue un verdadero humanista: novelista, pintor, letrista, crítico, analista, teórico, y por encima de todo, un creador consciente de la valía de su oficio de dibujante que luchó por desarrollar un ámbito artístico que sentó las bases del manga. A pesar de sus claros esfuerzos por defender el medio, rara vez es mencionado entre los pioneros del cómic y de la novela gráfica del país.

Dentro de la historia de un periódico japonés no pueden faltar los efectos de un terremoto. El de Kantô de 1923 con una magnitud de 7,8 en la escala Ritcher destruyó por completo las oficinas del periódico. El terremoto de Kantô se llevó las vidas de más de 100.000 personas y otras 37.000 desaparecieron. La consecuencia más grave del seísmo fue el ingente número de incendios que arrasó ciudades enteras y que fueron inextinguibles durante días. A pesar de este desolador panorama, tan solo 11 días después del Asahi Shimbun volvió a ver la luz con una edición especial sobre la catástrofe.

Terremoto de 1923

En 1929, para conmemorar su 50 aniversario, crearon el reconocido Premio Asahi, un galardón de tal prestigio que está considerado como el Nobel de Japón. De hecho, algunos ganadores del premio se han alzado tiempo después con el Nobel. Como Isamu Akasaki (Premio Asahi en 2001 y Nobel de Física en 2014) o Takaaki Kajita (Premio Asahi en 1987 y 1989 y Nobel de Física en 2015).

No todo fue un camino de rosas para el periódico. En 1936, el 26 de febrero, una serie de jóvenes oficiales organizaron en Tokio un levantamiento en contra del gobierno japonés. Su plan consistía en asesinar a varios importantes funcionarios del gobierno y exigir reformas sociales. El suceso se cobró tan solo 7 vidas, pero fue un acontecimiento crucial para el devenir del país, ya que allanó el camino a la segunda guerra sino-japonesa y la posterior participación de Asia en la Segunda Guerra Mundial. Respecto a cómo afectó al periódico, la sede fue atacada por el carácter liberal que el periódico siempre trató de mantener.

Si en los años 60 asistimos a la lucha entre Estados Unidos y la Unión Soviética por la carrera espacial, en los años 30 vivimos la carrera aeronáutica. Tras los primeros avances que resultaron fundamentales en el desarrollo del espionaje aéreo de la Primera Guerra Mundial, nadie quería quedarse atrás en prevención de que una nueva guerra les viniese encima. Por ello, fueron muchas las empresas privadas que subvencionaron competiciones que lograsen llevar más lejos y más rápido a los aviones por el mundo. En 1937 el Asahi Shimbun logró con su avión Kamikaze batir el record Asia – Europa con un vuelo Japón – Londres de 94 horas, 17 minutos y 56 segundos.

Mitsubishi Ki15 Kamikaze

Durante la Segunda Guerra Mundial el gobierno censuró el periódico en repetidas ocasiones hasta la introducción de la democracia y la libertad de expresión con la firma de la Constitución de 1947. Tal fue el compromiso del periódico con la búsqueda de una información veraz y objetiva que, debido a las políticas de censura, el 11 de mayo de 1945 la dirección al completo del periódico presentó su dimisión. Dos días después fue publicado el editorial de Kyozo Mori “Nueva misión para un periódico”, explicando que con los cambios en la dirección asumían un nuevo compromiso de democracia y de igualdad de género. El fin de la Segunda Guerra Mundial trajo más cambios a Japón. Uno de ellos fue la instauración en noviembre de 1946 del sistema silabario kana, dejando atrás el sistema chino. Desde 1900 se estuvo trabajando en la codificación de estos silabarios que finalmente originaron la escritura cursiva moderna hiragana, la escritura angular moderna katakana y los kanji de origen chino. Una unificación de la escritura necesaria y estandarizada.

Una de las grandes aportaciones para la literatura de este tipo de periódicos como el Asahi Shimbun fue la publicación de varias novelas por entregas entre sus páginas. En 1947, tras un parón por la guerra, se retomaron este tipo de publicaciones con Aoi Sanmyaky (青い山脈) de Yôjirô Ishizaka. La importancia de esta novela radicó en dos aspectos: el reflejo entre sus páginas del nuevo y moderno Japón, y la multitud de adaptaciones cinematográficas con las que contó, nada menos que siete.

En 1949 comenzó a publicarse en el periódico la famosa tira manga Sazae-san de la dibujante Machiko Hasegawa. Dicha tira había visto la luz por vez primera en el periódico local Fukunichi Shimbun en 1946. Cuando el Asahi Shimbun mostró su interés en publicarla, las aventuras de sus personajes se mudaron con su dibujante de la sureña isla de Kyushu a Tokio. Sazae-san se publicó hasta 1974.

Sazae-san

En 1951 se retomó tras 7 años de parón la publicación de dos ediciones, una matinal y otra vespertina. Con diferentes contenidos y diferentes atractivos. Por ejemplo, la tira Kuri-chan de Susumu Nemoto se publicaba solo en la edición vespertina. En 1954 comenzaron a publicar una edición diaria en lengua inglesa, el Asahi Evening News, lo que da prueba de la importancia que había cobrado la publicación.

En 1964 se celebraron en Tokio los Juegos Olímpicos. Como suele suceder con este tipo de hitos, la ciudad se transformó para acoger el evento. Se invirtieron alrededor de 3.000 millones de dólares de la época. Aprovechando el evento, el Asahi Shimbun patrocinó la exhibición en Tokyo y en Kyoto de la Venus de Milo, que fue llevada en barco para tal fin. En el viaje sufrió algunos desperfectos por no haberse preparado bien la estatua, pero para Japón mereció la pena: los visitantes de la muestra fueron más de 1,72 millones. En la misma línea de eventos, al año siguiente transportaron la máscara de Tutankamón. En esta ocasión el número de visitantes ascendió a 2,93 millones.

Venus de Milo, una de las obras de arte que viajaron a Japón gracias al periódico Asahi Shimbun.

Y hablando de batir records: la edición de año nuevo de 1965 alcanzó la cifra de 5,31 millones de ejemplares vendidos, unas cifras que en un país como el nuestro serían impensables. En 1967 sería uno de los seis periódicos mundiales que publicasen de forma conjunta un editorial acerca de la guerra de Vietnam.

En 1976 fue el primer periódico a nivel mundial que destapó el escándalo de Lockheed. Este escándalo afectó a varios países tales como los Países Bajos, Alemania Occidental, Italia y por supuesto Japón. La empresa Lockheed admitió haber sobornado a políticos de todos esos países para la venta militar de sus aviones con una cantidad total de 22 millones de dólares. En Japón salpicó al primer ministro Kakuei Tanaka. En este primer reportaje, el periodista Yoshio Murakami logró en exclusiva una entrevista con el vicepresidente de Lockheed A. Carl Kotchian.

Aunque parezca que la tecnología lleva con nosotros toda la vida no fue hasta 1980 cuando se creó un sistema informático que cambió la elaboración del periódico de la forma tradicional a la digital. Del mismo modo, en 1986 se publicó por primera vez vía satélite una edición del Asahi Shimbun en Londres.

Uno de los personajes japoneses que marcaron el siglo XX fue el emperador Hirohito. Este falleció en 1989 y desde 1987 el Asahi Shimbun realizó un intenso seguimiento del avance de la enfermedad que acabaría con él. En ese año había sufrido una intervención quirúrgica en la que descubrieron que tenía cáncer de páncreas. De acuerdo con la tradición monárquica japonesa fue enterrado con sus más preciados objetos personales: un microscopio con el que Hirohito realizaba sus estudios biológicos de especies marinas y una caja de madera de ciprés donde el emperador guardaba la clasificación de los principales competidores en los torneos de sumo, junto con su sombrero, varios trajes, corbatas y zapatos. Actualmente está enterrado en el mausoleo imperial de la ciudad de Hachiôji, no incinerado como es habitual en el país.

Emperador Hirohito

Desde sus inicios le ha sido reconocida la labor de denuncia social a este periódico. Una prueba de ello son los premios que le han sido otorgados, como en 1992 que recibió el Premio de la Asociación de Editores de Periódicos Japoneses por destapar el escándalo de una donación dudosa de 500 millones de yenes que había percibido el vicepresidente del Partido Liberal Democrático, Shin Kanemaru. O en 1999, que recibió el mismo premio por su reportaje acerca de Masumi Hayashi y sus asesinatos con arsénico en las fiestas de Wakayama de 1998.

Por todo esto y mucho más, el Asahi Shimbun es el segundo periódico de más circulación de Japón y también del mundo con una tirada que rondaba los 8 millones de ejemplares en 2010. Estas cifras son posibles por su sistema de venta, a través de un sistema de reparto en tiendas independientes que se encargan de mantener los contratos individuales con los hogares japoneses.

Asahi Shimbun Digital

Pero como no podía ser de otro modo, en los últimos cuatro años, al igual que ha sucedido a nivel mundial, la venta de prensa escrita se ha reducido drásticamente. Tan solo la población mayor de 50 años considera que no pueden pasar un solo día sin leer al menos un periódico. Sin embargo la población de entre 20 y 50 años visitan más los periódicos digitales. Para paliar este problema, la gran mayoría de los periódicos ofrecen la posibilidad de visualizar sus contenidos en la red y poder visitar la hemeroteca digital por unos 1000 yenes más al mes de la suscripción en papel (algo menos de 8 €).

En cualquier caso, el Asahi Shimbun es un periódico que ha sabido transformarse y adaptarse a las adversidades que han surgido año tras año. Terremotos, censura y hasta un ataque armado. No solo han sabido atraer a sus lectores y fidelizarles sino que han introducido importantes avances en el país debido a su férreo convencimiento de la transmisión de noticias veraces sin miedo a las represalias. Sería una verdadera lástima que la llegada de las nuevas tecnologías arruinara algo que para los japoneses consiste ya en toda una tradición.

Share.

About Author

1 comentario

  1. Pingback: Los crímenes del jorobado, de Edogawa Rampo - El peso del aire

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.