Repudiados, de Osamu Dazai

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Nueve relatos. Nueve cuentos cortos en los que Osamu Dazai abre su corazón y nos muestra un pedazo de su oscuridad. Ya os hemos hablado de él en El peso del aire más de una vez, con las reseñas de Indigno de ser humano, Ocho escenas de Tokio, y los cuentos en las antologías Antología de relatos japoneses  y Un gran descubrimiento, pero la vida de este autor es tan fascinante y se ve tan plasmada en sus obras que somos incapaces de hablar de ellas sin hablar del autor detrás de sus palabras. Por eso, que Sajalín haya publicado Repudiados, vuelve a ser una excusa perfecta para hacerlo.

Osamu Dazai (un pseudónimo de Tsushima Shuji) fue el hijo menor de diez hermanos en una familia acomodada. Estudió en Tokio gracias a la ayuda económica de sus padres, pero en la ciudad conoció a sus peores demonios: el alcohol, la soledad, la tristeza y el sexo. En las anteriores obras que ha publicadas por Sajalin Editores, el leit motiv es el deseo de morir a causa de todos estos demonios. Sin embargo, Dazai escribió más cuentos que no solo hablaban del suicidio, breves relatos que nos muestran otras caras del escritor. Leer a Dazai siempre es una experiencia muy intensa. Aunque su narrativa puede parecer simple, esconde muchos significados detrás de sus palabras. El marcado tono autobiográfico en sus obras (también muy presente en la mayoría de los cuentos de esta antología) nos muestra historias brutales y sinceras.

Los nueve relatos son, sin embargo, muy diferentes entre sí. Aunque tienen en común ese personaje, ese narrador detrás del que se esconde Dazai, el autor nos habla de diferentes temas: desde sus deseos de morir, como vemos en el relato que da nombre al libro, hasta su desesperación como padre en el último relato, “Cerezas”. Temas como la guerra y sus secuelas en la sociedad japonesa, la búsqueda constante de aceptación que sentía Dazai o la vergüenza de fallar las expectativas familiares y sobre todo, las propias. A través de estas historias, podemos ver varias caras del propio Dazai: Un personaje desesperado, desastroso en sus relaciones personales, adicto al alcohol y al autoconsuelo. Un personaje que se deja influenciar por lo que opinarán los demás y que a la vez, es muy suyo. ¿Dónde empieza el personaje y dónde acaba el autor? Una de las gracias de leer a Dazai es no saber la respuesta a esta pregunta.

Aún así, hay otros relatos que se salen de este patrón y que nos muestran historias divergentes. El relato que abre la antología, “Un niño elegante”, tiene una atmósfera de dulzura e inocencia muy tangible. “En Narcisos” o “Aires de boda”, vemos como el autor hace gala de su maestría como contador de cuentos cortos. Melancolía y tristeza y sin embargo,  podemos ver también un deje de esperanza.

“El comienzo de una vida siempre es dulce y carente de dificultad, y aunque todo acabe en desastre, al final la primavera siempre llega. ¿Habrá alguna manera de recuperar los cerezos del jardín? ¡Seguro que sí!”

Quiero ahondar también en lo cuidado de la edición de Sajalin Editores. Es un placer que editoriales apuesten por este tipo de libros y este tipo de autores y además, que lo hagan de esta manera tan elaborada se agradece mucho. Cada uno de los cuentos viene precedido por una fotografía del autor o por cuadros compuestos por él mismo y la traducción de Ryoko Shiba y Juan Fandiño es excelente. Así da gusto leer a autores tan carismáticos e interesantes como Osamu Dazai.

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