Luna llena y otros cuentos, de Yasushi Inoue

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Yasushi Inoue (井上靖) nació en Asahikawa (Hokkaido) en 1907. Se graduó en Estética y Filosofía en la Universidad Imperial de Kioto. Sus padres venían de una tradición de médicos mientras que su abuela era una antigua geisha. Con ella pasó gran parte de su juventud, y fruto de esta relación empezó a leer y a interesarse por la poesía. Pasó su juventud trabajando para una revista en Osaka y acabó surviendo como soldado de infantería en China en 1937-38. Tras su periplo por la guerra, volvió a escribir para revistas y periódicos en las secciones de cultura. No fue hasta el 1949, cuando obtuvo el Premio Akutagawa por La escopeta de caza cuando se dedicó a escribir a tiempo completo. A partir de aquí su carrera literaria fue creciendo exponencialmente, llegando a sustituir como vicepresidente a Yasunari Kawabata en el PEN club. Inoue cultivó una gran cantidad de géneros y formatos, como la novela, el relato, el ensayo y sobre todo la poesía. Quizá su obra más célebre, tras la ya mencionada La escopeta de caza, sea Fūrinkazan. La epopeya del clan Takeda (Sexto Piso, 2014), estas dos, junto a la que reseñamos en esta entrada, Luna llena y otros cuentos (Sexto piso, 2016), son las únicas obras que se pueden encontrar del autor en nuestro idioma. A destacar, de este último libro, la excelente edición que cuenta con la traducción de Gustavo Pita Céspedes, traductor que consigue plasmar el estilo y la prosa de Inoue.

En Luna llena y otros cuentos tenemos cinco piezas de Inoue que muestran la gran variedad estilística del autor: una novela corta (o novella), dos relatos y dos poemas en prosa. Son relatos distintos entre ellos pero en los que se pueden ver temas de fondo, quizá, de la obra de Inoue, como el rechazo a lo moderno, todo aquello efímero, la muerte y la tradición de un pueblo y una sociedad como algo latente. Todos estos textos están escritos en la postguerra, sobre la década de los cincuenta. Esta fue época clave para una serie de escritores cuyos temas están bajo las sombras de la derrota de la Segunda Guerra Mundial, un país que se creía liderado por un dios y que fue derrotado y humillado. Temas que calan en los textos de Inoue y cuyas cicatrices se leen en el fondo de los relatos: pobreza, ansia de supervivencia, la incertidumbre del futuro, la añoranza de los años mejores, la pérdida de la identidad y una inexorable modernización. Esta época podría ser el clímax que se inició con la Restauración Meiji, un tira y afloja entre conservadores y liberales que se hizo ceniza de la peor forma posible.

Esta dicotomía se puede ver claramente en el segundo relato Obasute, en el que la madre del protagonista cree a pies juntillas en una leyenda de su tierra, en la que cuando un anciano llega a los setenta años, debe ser abandonado en el monte una noche de luna llena. En el relato, esta mujer pide a sus parientes que la abandonen (pues hay bastante pobreza), pero la modernización les impide actuar de forma supersticiosa y rural. Aquí se crea un dilema para el protagonista, cuya mitad ha nacido con estas creencias rurales y cuyo yo adulto se opone a ello.

Vida de un falsificador es el primer texto que abre el libro y el cual habla directamente sobre la renuncia o el aceptar un presente mediocre o no deseado. El protagonista es un periodista cultural al que le han encargado escribir la biografía de un famoso pintor de paisajes (Ōnuki Keigaku). Lo curioso es que mientras sigue la pista del autor, va desgranando la vida del mejor amigo y confidente del pintor, Hara Hôsen, que además fue falsificador de todas sus obras. Lo que más descoloca al periodista es que las falsificaciones son de una talla impecable, muchas de ellas incluso rivalizan con el original. ¿Por qué entonces, alguien con tan único talento, se dedica a copiar el trabajo de los demás? Un relato que trata sobre la renuncia de la identidad, que asiente ante un presente arrollador y contra el que no puede resistir.

El tercer relato, Luna llena trata sobre un tema en boga (ahora más que nunca), pues se trata de un alto ejecutivo que decide abandonar su puesto, hastiado de las luchas de poder en este entorno, un camino plagado de traiciones, falsedades y jugarretas. Una crítica durísima hacia el futuro al que se veía abocado Japón con la imparable modernización. Cabe destacar, por último, los dos poemas en prosa que intercalan los otros textos, Ausencia y Meteorito. Dos piezas breves en las que cabe reposar y reflexionar.

Luna llena y otros relatos es una lectura repleta de matices, uno de esos textos que cuanto más relees y cuanto más sabes del trasfondo histórico, social o político (tanto del autor como de la época en que fue escrito el texto) más interesante se vuelve. Yasushi Inoue es un autor impecable, preciso y de una elegancia exquisita. Sus descripciones de lugares o paisajes son como ukiyo-e en palabras. Imágenes que se forman en nuestra mente e impregnan nuestra memoria.

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