Tag, de Sion Sono

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Marta y Alex decidieron ver Tag juntos. La experiencia fue bastante dispar, tanto, que decidieron hacer una reseña doble sobre la misma obra. Aquí el resultado:

Marta (Leer sin prisa)

Una carretera que cruza un bosque. Dos autobuses escolares que recorren dicha carretera. No queda claro si van camino del colegio o de excursión. Todo parece idílico, las alumnas y las profesoras son tan felices que parece que van colocadas. Entre la multitud, la alumna más despistada de todas trata de escribir poemas en su cuaderno. Como si fuese lo más normal del mundo, el resto de alumnas inicia una pelea de almohadas. Por todos es sabido que no hay autobús escolar en Japón que no lleve almohadones de plumas en sus maleteros. Comienza la pelea y sin querer tiran el bolígrafo de la alumna aplicada. Lo mira con cara compungida, como si la caída del bolígrafo fuese el peor drama de su vida. Se agacha a recogerlo, y se desata la locura.

La brisa que corre entre los árboles se convierte en viento. En un viento tan mortífero que las ocupantes del segundo autobús ven cómo el primero es decapitado literalmente. La mitad superior del vehículo es seccionada, y con ella el contenido de esa mitad: todas las viajeras son decapitadas. A continuación, le toca el turno al segundo autobús, y todas mueren… excepto nuestra alumna aplicada que se encuentra agachada recogiendo su bolígrafo. Tarda un rato en reaccionar. Será aplicada pero la más lista de la clase no parece. Y comienza su huida.

Corre por la carretera salpicada de la sangre de sus compañeras mientras se cruza con estudiantes caminando o en bicicleta que corren la misma suerte que las viajeras del autobús. Todas ellas terminan decapitadas, o con sus cuerpos mutilados a la mitad. Llega a un lago, cambia sus ropas por las de una estudiante muerta y seca (ahí es nada). Continúa corriendo, y termina encontrándose con otras alumnas que se dirigen a otro colegio y que afirman conocerla y estudiar con ella, pero Mitsuko (nuestra estudiante aplicada) no reconoce a sus compañeras. ¿Qué está pasando?

Lo que os he relatado hasta ahora corresponde a los primeros 15 minutos de metraje, y la pregunta de «¿qué está pasando?» no desapareció de mi mente hasta el final de la historia, e incluso seguí con ella varias horas después. Tag es la peor y más absurda película que he visto en mi vida. Cuando terminó no podía dejar de pensar que me habían arrebatado una hora y media de mi vida que no volvería a recuperar (sí, su corta duración es lo único positivo). Es probable que el fallo sea mío, apenas tengo bagaje en cuanto a cine japonés se refiere. No tengo referencias a las que agarrarme para tratar de comprender el contenido del film, y para mí tan solo fue una sucesión de escenas sobreactuadas, sin sentido, sin coherencia y por supuesto sin verosimilitud. Lo peor de todo fue la sensación de pastiche, de secuencias superpuestas sin orden ni concierto, de que el director fue satisfaciendo cada una de sus fantasías frikis sin buscar un fin, un objetivo. Porque como remate a su paja mental, en la cinta tan solo salen mujeres a excepción de un personaje masculino que más le valía al director haberse ahorrado.

Tag tiene un final. O se supone. No lo tuvo para mí, no me sirve la conclusión a la que nos lleva, no me sirve la explicación que trata de unir esta disparatada cinta. Sin embargo está claro que sí es una historia válida. En la 25 edición del Festival de Cine de Málaga se alzó con el premio a mejor película, algo que no alcanzo a comprender de ninguna de las maneras. Hay films que pueden parecerte más o menos interesantes, mejor o peor hechos, con una trama bien o mal llevada. Pero me cuesta aceptar que este disparate, este cúmulo de situaciones absurdas y de idas de olla puedan ser consideradas una película.

Quizá con estas afirmaciones tan rotundas de que es la peor película que he visto nunca corráis a verla muertos de curiosidad. No lo hagáis. En serio. Huid, ahora que aún estáis a tiempo.

Alexander

Solo por esta película necesitamos que se introduzca la palabra bizarro en el diccionario español como sinónimo de extraño o muy raro. Sion Sono como bien comenta Marta, es un autor extraño, es un autor que o entras o no. Desde luego es un autor al que hay que ver con las alarmas encendidas, porque cualquier tipo de expectativa, puede golpearos muy fuerte en toda la cara. Si habéis visto algo de Sion Sono antes, Tag es una cinta que sigue el tono del director con todas las letras. Un film que arranca con una escena demoledora y brutal, y una cinta repleta de sangre, gore, situaciones surrealistas y giros de guion que no tienen ni pies ni cabeza. Tag es pura diversión.

Es cierto que Sion Sono tiene cintas mejor construídas, en Tag el argumento se diluye con facilidad, y en contadas ocasiones retomamos el hilo de la historia. El espectador debe aguantar todo el metraje confiando en que Sono, en algún momento, nos dará alguna pista. Pero eso no ocurre y el film acaba. ¿No es maravilloso? Es cierto que la peli se resume en escena gore, escena surrealista, escena gore y escena surrealista, y en contadas ocasiones tenemos escenas narrativas, pero el global, después de haberlo pensado mucho, no me disgusta y creo que tiene su propio discurso.

Desde luego, si este es vuestro primer Sono, no habéis acertado. Tag es una cinta con una fotografía y una imagen impresionantes, pero con un guion excesivamente destructivo. Aún así creo que es un buen film, pero de los que recomiendo entrar sabiendo algo del director, incluso habiendo visto previamente alguna otra película. Y cuidado, os puede explotar la cabeza.

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