El minero, de Natsume Sōseki

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La segunda novela de Sōseki es experimental y densa tanto en estructura como en estilo. No por ello debe asustarnos el adentrarnos en la novela del autor japonés. En El minero (Impedimenta, 2016) , un joven tokiota de clase media huye de casa debido a su malestar en su hogar y acaba siendo reclutado por un viejo extraño para trabajar en una mina. La mina representa el lugar de expiación y purga que el joven anda buscando, un viaje en el que es acompañado por dos personajes que harán de contrapunto al protagonista. La novela se desarrolla en los cuatro días que el chico pasa en la mina y se centra, así como veremos en otras novelas como Botchan, en los pensamientos y experiencias del protagonista. Es decir, el relato versa sobre la propia identidad del protagonista (que se puede interpretar como un personaje que extrapola elementos del propio Sōseki), además de ser una excusa perfecta para desarrollar una mirada crítica hacia la sociedad (sobre todo a las clases altas y medias, y realzando la clase trabajadora) y hacia el propio ser humano, qué nos hace así, por qué y sobre qué reglas jugamos. El minero (Kôfu) supone una ruptura en el estilo del autor, ya que se considera que esta es la novela que hace de puerta en su período de madurez narrativa, debido a lo introspectivo de la misma y a los temas tratados, y sobre todo al estilo.

Quizá los fragmentos más interesantes de la novela sean los que tratan sobre la naturaleza de la identidad. En resumen, Natsume Sōseki viene a decir que “la identidad” no existe, que es una patraña. Las personas desarrollan su personalidad y su forma debido a todos los factores que les rodean, ya sea por la socialización, experiencias laborales o cualquier factor externo. Pero esto también porta un mensaje pesimista: no hay esperanza para aquel que crece en un contexto tóxico, ya que su personalidad se degrada en conjunto. Es decir, no existen personalidades fijas, sino personas maleables dependiendo del entorno. Esta tesis es quizá la columna vertebral del libro, representada por el joven tokiota que escapa de su vida acomodada para adentrarse en una mina y comprobar con su propio cuerpo que es uno de los trabajos más duros que existen.

En la novela los problemas morales personales son mucho menos importantes que los deberes de un grupo en base a su comunidad, por lo que la moralidad se fusiona con la convencionalidad social. La moral individual no existe y en caso de hacerlo, es un obstáculo para que una comunidad funcione correctamente. El minero, de Natsume Sōseki es la novela que nos faltaba traducida al castellano del autor japonés. Yoko Ogihara y Fernando Cordobés presentan un excelente texto donde podemos deleitarnos con la narrativa del autor. La edición de Impedimenta sigue los excelentes estándares a los que nos tienen acostumbrados, desde la elección de la cubierta, a la calidad del papel, de la maquetación, tipografía e incluso el cuidado que hay en la corrección del texto. Excelente novela, como no podía ser menos, de uno de los autores más importantes de la literatura japonesa. El minero es un descenso a las profundidades de la identidad humana, un viaje de sombras y cavernas repleto de reflejos.

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