La literatura onírica de Banana Yoshimoto

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Amrita. Tsugumi. Sueño profundo. N.P. El lago. Recuerdos de un callejón sin salida. Un viaje llamado vida. Kitchen. Son muchas las novelas que por suerte han llegado a nuestro idioma de Banana Yoshimoto. Novelas que están unidas no solo por estar escritas por la misma mano, sino por transmitir un sabor similar, un olor familiar. Muchas veces me he referido a ese sentimiento de reencuentro con un viejo amigo, y es que leer a Banana Yoshimoto más de una vez transmite ese tipo de sensaciones. Con el motivo de su visita en el próximo Salón del manga de Barcelona, hemos querido hacer una retrospectiva de la obra de esta autora y tocar los puntos más importantes que se ven impresos en la mayoría de sus obras.

Existencialismo de la juventud

Igual que se ve en otros autores, tanto de literatura como de manga, el existencialismo urbano que preocupa a muchos de los jóvenes se ve imprimido en todas las obras de Yoshimoto, de una manera más o menos notable. Las protagonistas siempre son chicas jóvenes (ya sea de edad o de corazón) que nos hablan en primera persona, mostrándonos una historia, contándola con una voz tranquila y calmada que nos llega muy a dentro. Yoshimoto de esta manera intenta plasmar una de las problemáticas más peculiares de la sociedad japonesa actual, pero no lo hace con una literatura crítica o social, sino con una literatura cercana a su público. Esta manera de escribir es muy característica de la autora y podemos verla reflejada en todas sus obras. Yoshimoto habla de temas cotidianos y carentes, aparentemente, de interés. Esto, lejos de hacerse repetitivo o pesado, ambienta sus historias y a su vez crea empatía con el lector. Los personajes viven y le cuentan al lector esas vidas, como lo haría un amigo. Eso hace que cuando lees a la autora te entre esa sensación cálida y familiar. Escenas de comida, de paseos, de sueños, todas esas imágenes que asociamos con memorias y emociones tan bien transmitidas por la autora.

La narrativa de Yoshimoto es sencilla y cercana, pero a su vez llena de imágenes preciosas. Escenas cotidianas que se transforman en memorias preciosas, momentos que parecen gravados en la existencia de esa persona. Esta lírica tan sencilla que transmite en todos sus libros es una de las razones por las que sus novelas se leen fácilmente y a su vez, transmiten tanto.

Afrontar la pérdida

Otro de los temas recurrentes de Banana Yoshimoto y uno de los que más la caracterizan es la pérdida de un ser querido, la muerte y el duelo. Muchas de sus historias giran alrededor de personajes que han perdido a un ser querido cercano; padre, madre, hermano, novio o amigo, cualquier pérdida de alguien querido cambia a la persona y esa parte del duelo, la del cambio, es la que normalmente nos muestra la autora. Es como si este amigo con el que hemos estado charlando nos abriera una puerta a su dolor más íntimo y pudiéramos sentirlo. Yoshimoto es una artista a la hora de transmitir sensaciones y emociones de los personajes al lector y justamente por eso este tema, que se toca en casi todas sus novelas, nos llega tanto a la hora de leer sus historias. Podemos creernos el dolor de los personajes ya que lo describen con esa sencillez que destaca de la autora. El duelo es un proceso complicado y creo que cualquiera que lo haya vivido podrá verse reflejado en las palabras de Banana Yoshimoto.

La forma de tratar la muerte es muy diferente en Japón que en occidente y pese a todo, las novelas de Yoshimoto son universales en cuanto a transmitir ese tipo de sensaciones a cualquiera, sea japonés, asiático u occidental. La muerte es un tema tratado en multitud de historias japonesas, en cualquier formato, y siempre se trata de una forma elegante y sutil. Estas mismas características se podrían usar para describir la narrativa de Yoshimoto, que además de cálida, sencilla y cercana, desprende una sutilidad muy agradable.

La narrativa del yo

No es algo que haya inventado Banana Yoshimoto, sino que tiene cierta tradición en Japón. Ya desde los diarios ficticios de la era Heian, que aprovechaban vivencias propias para narrarlas en forma de ficción, muchos autores japoneses reconocidos han usado este recurso. Natsume Soseki es quizá uno de los autores más influidos por este tipo de narración, pero una de las novelas que más destacan de este movimiento es Confesiones de una máscara de Yukio Mishima, novela que nos habla de un personaje ficticio con toques claramente autobiográficos. Se difuminan de esta manera las fronteras entre la ficción y la realidad. Esta subjetividad de la narración en primera persona también se ve reflejada en muchas de las obras de Yoshimoto, que toca temas personales y autobiográficos y los enmascara en situaciones ficticias. Al final de Tsugumi la misma autora confiesa que tanto el personaje como las vivencias que narra la protagonista en la novela están basadas en situaciones que la misma Yoshimoto vivió, pero esta no es la única novela dónde nos encontramos escenas, situaciones cotidianas que parecen sacadas de la memoria de la propia Yoshimoto.

Esta frontera difuminada se hace más intangible aún cuando, en algunas de sus novelas, Yoshimoto muestra un aspecto más onírico y casi irreal que contrasta con la cotidianidad de sus historias. Los sueños son muy importantes, no solo en Sueño profundo (una antología de tres cuentos y uno de sus libros más famosos), sino que es un elemento recurrente que usa Banana Yoshimoto para transmitirnos esa irrealidad de la vida real.

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