La caza del carnero salvaje, de Haruki Murakami

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Entré a la literatura japonesa gracias a Haruki Murakami. Aunque ahora ya no sea un autor que me apasione especialmente, cada vez que sale un libro suyo, le hago un hueco en mi pila. La editorial Tusquets (Planeta), acaba de publicar La caza del carnero salvaje (Hitsuji o meguru bōken, 1982), novela que estaba publicada en Anagrama y desde hace años estaba descatalogada. Es una alegría, pues, que Tusquets haya podido rescatar el título con una nueva traducción del japonés de Gabriel Álvarez Martínez. Antes de entrar en materia, quisiera resumir con mucha brevedad el paso de Murakami por España y mi experiencia con su obra. En 2001 se publicó Crónica del pájaro que da cuerda almundo, en 2002 Sputnik mi amor, y en 2003 Al sur de la frontera, al oeste del sol. Pero no fue hasta 2005 cuando su Murakami empezó a ser conocido en nuestro país (y en Japón) con Tokio Blues: Norwegian Wood. Su primer bestseller. Pero aquella no había sido la primera incursión de Murakami en España. Su primera obra no había llegado en 2001, sino en 1992 con A la caza del carnero salvaje, novela que pasó desapercibida y cayó en el olvido. Yo caí en las garras del autor con El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, publicada en 2010, y desde entonces me he leído casi todas sus obras “surrealistas”. Pero lo que está claro es que esa incursión de Murakami en Anagrama pasó inadvertida y fue un fracaso que analizaremos en otro momento.

Tusquets (y en catalán, Empúries, con traducción de Albert Nolla) han publicado este año la trilogía de la Rata al completo, que se compone de Escucha la canción del viento, Pinball, 1973, (publicados ambos en un solo volumen en Tusquets) y la mencionada La caza del carnero salvaje. Esta novela es un texto más maduro, más trabajado a nivel estilístico que los dos textos anteriores, aunque comparte los tropos de ese Murakami iniciático (que algunos valoramos y disfrutamos más que el de 1Q84). La caza del carnero salvaje es una novela de misterio e intriga muy sólida. El protagonista es el mismo que el de las dos anteriores obras, aunque aquí es mayor, tiene 30 años y trabaja de publicista. Un día recibe el encargo de buscar un carnero con una estrella en el lomo para la fotografía de un proyecto. Este encargo empieza a convertirse en una búsqueda vital para él, ya que de alguna forma acaba conectando los puntos y creyendo que está relacionada con la desaparición de su amigo Rata. Esta búsqueda le acabará llevando a un misterioso pueblo perdido de Hokkaidô.

Como comentábamos previamente, en La caza del carnero salvaje, podemos ver ciertos tropos de Haruki Murakami que ya hemos visto en anteriores obras y que veremos de forma más recursiva en siguientes novelas. En este caso la obra tiene un componente político mucho más marcado y que Murakami recupera de vez en cuando en nuevas novelas. La ultraderecha japonesa, como si de nostalgia se tratara, sigue rememorando aquel Japón imperialista. El carnero es un símbolo de la conquista, de ese imperialismo y del deseo de expansión territorial. El carnero parece poseer todo lo que toca, como por ejemplo a cierto empresario ultraderechista pero a su misma vez, capitalista que va tejiendo una red subterránea a través de diferentes clientes políticos. Haruki Murakami denuncia esa cultura subyacente en Japón que ansía un pasado bélico, un pasado agresivo en el que Japón controlaba y conquistaba todo aquello que quería. Como podremos ver en novelas como 1Q84, Murakami denuncia estas posiciones políticas tan totalitaristas.

La caza del carnero salvaje es una de las novelas más interesantes de Haruki Murakami, donde aparece la autocrítica, los tropos del autor, el mundo surrealista o “subterráneo”, y un mundo fantástico que entra y sale del espectro de lo que consideramos como “real”. Una novela sorprendente y un punto pendiente con el autor japonés.

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