El santo del monte Koya, de Izumi Kyoka

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En mi visita a Japón decidí leer dos obras, una fue After Dark, de Haruki Murakami. La otra fue El santo del monte Koya, de Izumi Kyôka (Satori, 2011). Esta obra se compone de cuatro relatos largos, y uno de ellos sucede en las cercanías de Koya. Ya que nuestro viaje había estado planificado con anterioridad, sabía de antemano que iba a pasar varias noches en Tokio (por ello After Dark) y que iba a subir al monte Koya a visitar el templo y el cementerio sintoísta, además del pueblo y los enormes toriis del lugar. Lo que no sabía yo, como lector neófito de Izumi Kyoka (泉 鏡花), es que me iba a encontrar con un relato tenebroso, oscuro, y terrorífico.

El santo del monte Koya, como ya he dicho, se compone de cuatro relatos y de un texto introductorio de Carlos Rubio (editor de esta colección de maestros de la literatura japonesa de Satori). Dicho texto, en este caso, recomiendo leerlo al final, ya que contiene spoilers del texto, ya que Carlos Rubio lo utiliza para desgranar la simbología y el significado del texto. Vamos, una pura delicia si te has quedado algo loco al terminar el texto. La narrativa de Izumi Kyoka (pseudónimo de Kyôtarô) está repleta de la temática de la literatura gótica: romance macabro, muerte, una atmósfera oscura y un mundo onírico repleto de fantasmas y seres de la sombra. Los relatos de Kyôka funden nuestra realidad con una que yace más allá, a un paso de nosotros, invisible.

El quirófano es el primer relato del libro y cuenta una retorcida historia de amor donde una mujer se niega a que la seden antes de someterse a una cirugía, ya que teme que mientras esté sedada revele un secreto inconfesable. El santo del monte Koya, relato que da nombre a la antología, está protagonizado por un monje viajero que cuenta una historia que vivió de joven. Una historia digna de leyenda y repleta de maravilla, deseo y fantasía oscura. Un día de primavera es un relato en dos partes en el que el amor trasciende incluso la muerte. Y finalmente, La mujer carmesí, un relato semiautobiográfico (Kyôka tendía a meter en sus textos gran parte de sus fobias y filias personales), un hombre reencuentra a la mujer de la que estuvo enamorado de joven. Aunque el final es tan oscuro como sorprendente.

Izumi Kyôka es un autor romántico, en el sentido de la corriente artística. Sus textos góticos no ocultan los tropos de esta narrativa: fantasmas, pasión prohibida en un contexto de represión, mujeres misteriosas, bellas y con un reverso oscuro… En los textos del autor, las protagonistas reales son las mujeres, aunque las percibimos desde fuera, y no como nuestro punto de vista, que suele ser el de un hombre víctima. Estas mujeres son fuertes, son valerosas, son inteligentes, conocen el desenlace de las cosas y se muestran impetuosas ante las adversidades. En cambio los hombres de los textos aparecen como seres tímidos, temerosos, asustadizos y manipulables. Izumi Kyoka destaca en sus atmósferas claustrofóbicas, oscuras, con elementos sobrenaturales como fantasmas o maldiciones. El mundo onírico de los sueños tienen un papel importante en sus tramas, así como todo lo comentado anteriormente.

El santo del monte Koya, de Izumi Kyoka es, por lo tanto, una perfecta puerta de entrada a los textos de este misterioso e ineludible autor. Laberinto de hierba (Satori, 2016), es otra opción, ya que se trata de una novela (o un texto bastante más largo de los que aquí se encuentran), y cualquiera de las dos obras son perfectas para paladear algo de autor. A nivel personal, es de los autores japoneses que más me fascinan, y durante una época incluso me obsesioné con Kyoka, llegando a leer una biografía suya y un libro de obras de teatro (un pelín aburrido). Si os gustan las lecturas inquietantes y que os remueven en el asiento, apuntad a este autor. Sus textos son una oscura maravilla.

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