Colegiala, de Osamu Dazai

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Osamu Dazai es de esos autores a los que volver una y otra vez cuando la literatura te falla. En mi caso, Colegiala acudió a mí casi por sorpresa esperando en el aeropuerto de Berlín. La edición de Impedimenta, pequeña y portable, se había colado en mi maleta. Este fue mi primer Dazai. Esta fue la primera vez que descubrí a uno de los autores de literatura japonesa más curiosos, junto a Yukio Mishima. Y yo empecé por su obra, podríamos decir, menos canónica. Pero dejad que me explique.

Dazai, uno de los escritores modernos más apreciados por la juventud en Japón, fue un autor atormentado en vida, cuya trágica vida va del adulterio, al robo y la estafa. Sus obras suelen ser semiautobiográficas, ya que sus personajes representaban facetas oscuras de su personalidad que tendía a llevar a ciertos extremos. En otras ocasiones, narraba situaciones de lo más truculentas que había vivido él mismo. El alcohol, las drogas, o la estancia en un psiquiátrico, son elementos que él vivió de primera mano y que suelen aparecer en sus textos. Dazai trató de suicidarse cuatro veces, y a los 39 lo consiguió con una amante en uno de esos dobles suicidios que se asocian a la tradición japonesa. Su generación estaba regida por una serie de artistas que rechazaban cualquier contacto con el Japón de la Segunda Guerra Mundial, y se posicionaba como un escritor inconformista.

Colegiala contiene catorce de relatos que el autor escribió en la plenitud de su carrera. El rara avis de esta obra es que están todos protagonizados por mujeres, a diferencia del grueso de su obra. Osamu Dazai hace gala de un gran conocimiento del universo femenino, colocando a la figura masculina (que normalmente viene representada por sí mismo) como un elemento externo agresivo, opresivo, y como una fuente de problemas. Los cuentos muestran una faceta en el que las mujeres se arrepienten de hechos que cometen por amor, en otros el tono es más introspectivo. En el relato “Colegiala”, por ejemplo, el texto plasma los pensamientos de la joven japonesa durante la posguerra, donde expresa su incertidumbre hacia su identidad. Dazai presenta con estos textos una generación convulsa donde los valores y principios se vieron sacudidos de forma directa. Una generación marcada a fuego por la Segunda Guerra Mundial. El tono histórico también hace presencia, como en “Ocho de diciembre”, donde la protagonista redacta en un diario todo lo que pensó e hizo durante el 8 de diciembre de 1941, cuando Japón entró en la guerra.

Osamu Dazai tiene un estilo lírico muy depurado que no suena cargado ni se pasa demasiado con la poética. A la vez muestra imágenes muy bien definidas con un texto directo y que rechaza las florituras. Dazai aprovecha este estilo para contar con naturalidad aspectos cotidianos que truncan la rutina de personajes que no son nadie, personas mundanas que viven el drama en sus vidas como cualquier otra. Los textos de Dazai suelen hablar del fracaso personal, pero a la vez muestra mujeres fuertes, que descubren la belleza en el mundo y que afrontan todo aquello que les viene encima. Como si se tratara de un texto de Tanizaki, cierta morbosidad y confesión prohibida se encuentra en los relatos de Colegiala, donde el autor cuestiona, como decía antes, los valores tradicionales japoneses, anteponiendo una búsqueda de la libertad personal.

Colegiala es un libro de relatos delicioso, morboso, y crudo. Puro Dazai desatado en su mejor momento, donde la tradición japonesa se critica sin pudor ni dobles sentidos. Donde la figura de la mujer es homenajeada, y donde los hombres, como reflejo de propio autor, no son dignos de ser humanos.

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