El monstruo de al lado, de Robico

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El monstruo de al lado (Tonari no Kaibutsu-kun) de Robico, un manga editado por Norma editorial, nos cuenta el día a día de dos personajes muy distintos entre sí: Shizuku Mizutani, una chica fría que solo se interesa por sus estudios y Haru Yoshida, un joven que fue expulsado del colegio por violencia y que resulta ser extremadamente inocente. Pese al choque de personalidades, Haru decide volver a la escuela, ya que considera a Shizuku su primera amiga. El manga se va construyendo alrededor del retraro de la “tranquila” vida de instituto de ambos personajes. Se dice que ya no hay ninguna obra original, que todo está influenciado o copiado de algo anterior. Esto quizá se vea en exceso en los manga shojo, donde se repiten escenas, personajes o premisas con una facilidad pasmosa. El monstruo de al lado a pesar de partir de una idea muy manida -la relación entre un personaje frío e indiferente con uno más bien alocado- presenta un punto de vista diferente y personal.

Con una habilidad narrativa muy interesante, Robico se aleja rápidamente de esos clichés que abundan en el shojo y se dedica a adentrarse en unos personajes que, lejos de ser planos, están llenos de contradicciones y matices. Hablo sobre todo de Haru y Shizuku, que son los dos protagonistas de la serie, pero la autora también deja un rincón para el crecimiento de los personajes secundarios. Con toques de humor que aligeran la carga dramática del manga, Robico usa situaciones absurdas para darle un toque de originalidad a la historia y aprovecha escenas que ya hemos visto mil veces para darles ese toque personal que diferencia la serie de la masividad de la producción del shojo. Sí, podemos ver situaciones archiconocidas para las lectoras del género: el pasado oscuro del personaje masculino, la chica fría y estudiosa, el personaje que viene a rivalizar en el amor… Robico le da una vuelta y en vez de centrarse en el dramatismo que podrían aportar esas escenas (un dramatismo que ya conocemos), las resuelve con un humor refrescante.

El dibujo también gira alrededor de esas características. Un dibujo sencillo y fresco que le da mucha personalidad a sus personajes, aunque se centra sobre todo en ellos y no tanto en los fondos o los paisajes que rodean a los personajes. Con grandes viñetas, el manga está cargado de diálogo. La edición de Norma se adapta muy bien a esto y aunque algunas decisiones de la traducción no me acaban de convencer, me alegra que la editorial se atreva con un shojo menos conocido, menos comercial y más personal en nuestro país, como es El monstruo de al lado.

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