Las claves del éxito de Yuri on ice

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La temporada de otoño ha acabado y ya están retransmitiendo los nuevos animes de invierno; ha llegado el momento de repasar una de las series que más éxito ha cosechado no solo este otoño, sino este 2016. Estoy hablando de Yuri on ice, de Sayo Yamamoto y Mitsurō Kubo. Una serie protagonizada por patinadores sobre hielo, que gracias a su animación y a su actitud abierta hacia las relaciones homosexuales ha logrado llegar a muchísimos espectadores. En el artículo de hoy analizamos algunas de las razones por las cuales Yuri on ice ha logrado tantísimo éxito.

Un spokon diferente

No es la primera vez que se intenta hacer una serie de patinaje sobre hielo, una modalidad muy diferente al resto de deportes. Pero desde luego es la primera vez que se hace con tanta calidad. Aunque la animación disminuye un poco a partir de la mitad de la serie, las coreografías, la música, la personalidad de los patinadores, todo queda muy bien plasmado en la animación y los colores que usa MAPPA en Yuri on Ice. Además de todo esto, la serie no se centra por completo en la competición en sí, como el resto de series de deportes, sino en la evolución de Yuri como personaje y como patinador.

Un yaoi que no es yaoi

Y con eso me refiero a que no era una serie que se clasificara como tal, pues el tema principal es Yuri y su relación con el patinaje. Sin embargo, Yuri on ice ha demostrado que aunque la serie pueda ser de deportes, las relaciones personales entre los dos protagonistas principales puede ser homosexual sin que el tema se centre exclusivamente en ello. Algo que se ha esperado ya en muchísimas series anteriores y que pocas han conseguido de forma tan abierta como Yuri on ice. Es cierto que muchos espectadores se han centrado solo en ese aspecto de la serie y en la capacidad que han tenido Sayo Yamamoto y Mitsurō Kubo de desarrollar una relación interesante y adulta sin caer en los clichés del género, pero eso no le quita brillo a lo que han conseguido con Yuri on ice.

La globalización de la serie

Y con eso me refiero a dos cosas totalmente diferentes pero que ambas han ayudado a la serie. Por un lado, las redes sociales han conseguido que la serie se saliera de las fronteras habituales del manga y el anime. No es que el manganime actual no esté presente en Internet, todo lo contrario. Sin embargo, la mayoría de la gente que sigue y comparte este tipo de información o sensaciones sobre una serie son espectadores de anime habituales. Sin embargo, la expansión de Yuri on ice ha llegado a otro tipo de espectador, uno que ve pocas o casi ninguna serie de animación.

Por otro lado, y eso está relacionado con el primer punto, Yuri on ice es internacional. Sus personajes son de todas partes del mundo y no solo se centra en competiciones japonesas (como la mayoría de los spokon) sino que nos muestra un patinaje a nivel internacional, con los mejores patinadores del mundo. Eso hace que, como ya he comentado, la mejora de Yuri no se deba al extremo entrenamiento del personaje o a su esfuerzo extremo, sino que se debe a un cambio de psique, a una forma diferente de verse a sí mismo.

Pitchit, por ejemplo, compite contra Yuri y es de Tailandia

Los personajes, los protagonistas

Como ya he comentado en un punto anterior, una de las gracias de Yuri on ice es que no se centra en el deporte en sí, sino en cómo lo vive Yuri y cómo evoluciona él a través de la aparición de Víctor en su vida como entrenador. No es una evolución como atleta per se, sino una evolución de su estado mental, de saber aceptarse a sí mismo (ya que Yuri ya empieza siendo uno de los mejores patinadores a nivel mundial). Pero no es solo Yuri. Gracias al espacio que le dan a cada una de las interpretaciones de los personajes, conocemos las diferentes personalidades, objetivos o aspiraciones de cada uno de los competidores. Esto se ve ayudado también con la banda sonora y la música que usa cada personaje, que se adapta a la perfección con su personalidad y con el tipo de actuación que realiza sobre la pista. Al igual que acaba pasando con la mayoría de las series de deporte, esos competidores terminan convirtiéndose en personajes tan interesantes para el espectador como los dos protagonistas.

Yuri on ice no es una serie perfecta. Por supuesto que tiene defectos, a veces tiene un exceso de fan service o como ya he dicho, la animación decae en algunos capítulos. Sin embargo, la trama se desarrolla muy bien y se centra a la perfección en el desarrollo mental de Yuri, en la relación de Víctor y Yuri y en el patinaje artístico en general. Puede gustarte más o menos el patinaje artístico, las relaciones homosexuales o el anime en general, pero está claro que Yuri on ice ha logrado lo que muchos otros animes no han conseguido y es llegar a un amplio rango de espectadores. Y a estos espectadores lo único que nos queda es esperar a ver si MAPPA y Sayo Yamamoto y Mitsurō Kubo se animan a hacer una segunda temporada.

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