Kioto, de Yasunari Kawabata

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Kioto, de Yasunara Kawabata (Austral, 2014), es una novela que se aleja del resto de las novelas del autor nipón en cuanto a la alegría que desprende. Kawabata, uno de los grandes de la literatura japonesa y primer ganador japonés del Premio Nobel de Literatura, tiene en su haber más de 20 novelas, algunas reseñadas en el Peso del aire como La bailarina de Izu, La casa de las bellas durmientes o La pandilla de Asakusa.

Chieko es la hija de un diseñador de kimonos de Kioto, Takachiro y su mujer Shigue, una chica de una belleza inusitada que desde pequeña sospecha que fue abandonada cuando era recién nacida. Chieko nunca ha tenido deseos de buscar a sus verdaderos padres, conforme como está, de su tranquila vida con Takachiro y Shigue. Pero un día descubrirá algo que cambiará la concepción que tenía de su vida y de su propia identidad.

Lejos de ser una novela de misterio en la que la intriga se alarga durante toda la trama para mantener enganchado al lector, Kawabata se centra en los sentimientos del personaje, en su forma de ver el mundo a través del cristal empañado que es la creencia de haber sido abandonada de pequeña. La belleza de Chieko, además, forma un muro que la separa de los demás, de todos los jóvenes que quedan prendados con su aspecto y su delicadeza, como la de un jardín japonés. Así es como se siente Chieko, delicada, igual que las flores que crecen en el hueco del arce que está en su jardín. Es entonces cuando se reencuentra con un pasado que ni sabía que tenía y Kawabata nos muestra su antítesis y a su vez, su doble: Una belleza salvaje, que contrasta con la medida delicadeza de Chieko.

La belleza, por lo tanto, es un tema principal en esta novela y se ve transmitida por muchos elementos. Ya os he comentado el de los dos personajes principales, pero también podemos ver ese contraste con Kioto, la viva ciudad que una vez fue la capital de Japón y que en la novela de Kawabata se muestra como un personaje más: llena de tradiciones, de celebraciones y ceremonias ancestrales, gracias a las cuales vemos pasar las estaciones. El contraste llega con la naturaleza que rodea la ciudad, una naturaleza representada con bosques y tormentas de una manera exquisita. De nuevo, ese contraste que engrandece el contraste entre los dos personajes principales. Los kimonos son un elemento importante también en la trama y otro canal para mostrarnos la belleza del pasado, del Japón más tradicional que Kawabata tanto amaba y añoraba y que se muestra siempre en todas sus novelas. Esta melancolía de lo perdido se muestra más comedida en Kioto, más alegre que la que encontramos en otras de sus novelas.

La lírica, la manera de mostrarnos esa belleza, es lo que hace de Yasunari Kawabata un escritor único. La capacidad del autor para evocar imágenes es apabullante y logra que ciertas escenas se queden gravadas en la memoria del lector. El final abierto de la novela, sumado a la historia que se desarrolla con delicadeza y calma, como ocurre con otras novelas de Kawabata, hacen de Kioto una novela que se disfruta desde la primera página.

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