El gigante enterrado, de Kazuo Ishiguro

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Existen autores con los que uno simplemente no conecta. Ya sea por tramas, inquietudes que difieren, tratamiento de personajes o situaciones, o quizá sea por el estilo narrativo. El caso es que cada uno tenemos nuestras preferencias y gustos, y aunque siempre que me siento a redactar una crítica, trato de analizar los pros y contras objetivos de una obra, uno no puede evitar (ni debe) comentar aquello que le ha sugestionado la lectura a nivel personal. En mi caso con El gigante enterrado, de Kazuo Ishiguro (Anagrama, 2017), autor del que ya había leído la conocidísima Nunca me abandones, película que ha recibido varios galardones y ha sido adaptada al cine, considerada como una de las grandes novelas de ciencia ficción distópica.

Mi problema con Ishiguro viene de base. El autor es un negacionista del género, pero escribe género. En numerosas ocasiones se ha postulado en contra de las afirmaciones que inscriben algunas de sus obras a la ciencia ficción (como Nunca me abandones). Pero claro, cuando te presenta una reimaginación de la Inglaterra mítica donde aparecen seres mitológicos y la propia novela se llama El gigante enterrado, que niegue su vinculación con la literatura fantástica es extraño. Pero esto es solo algo personal que no debería afectar para nada a la lectura. En cualquier caso, sí creo totalmente necesario exigirle al autor cierto rigor narrativo, o una claridad propia a la hora de presentar una trama caótica. Y sobre todo, un estilo revisado y trabajado.

Una vez terminada la lectura de El gigante enterrado, me queda una sensación extraña, como de algo que apuntaba bien alto y se ha quedado diluido a medio camino. Quizá por pensar que un autor con tantas novelas a sus espaldas y tanta experiencia publique un texto tan de autor novel. Tan torpe, tan poco publicable. Porque no es que la novela sea mejor o peor, o me haya gustado más o menos, es que tiene muchísimos aspectos que la convierten en una novela fallida. Sobra decir que esto es todo una percepción personal como consecuencia de la lectura y que desde luego no trato de pontificar nada. Conozco a mucha gente que ha sido capaz de disfrutar de la lectura.

Precisamente creo que esa manía injustificada del autor por negar el género fantástico le ciegan en reconocer que la alegoría o la mitología, son bases narrativas que surgen de los orígenes mismos de la literatura, los cuales son fantasías, cuentos o fábulas. Es por eso que en esta novela, los elementos alegóricos o fantásticos quedan injustificados, mal explicados y como una burda treta narrativa. Y esto no sería un problema si Ishiguro no se valiera de la propia alegoría como motor de su historia.

El gigante enterrado se sitúa en una Inglaterra posterior a los mitos avalónicos, y a las guerras entre britanos y sajones, cuyos protagonistas, Axl y Beatrice, deciden salir en busca de su hijo que les abandonó hace tiempo y se mudó a otra aldea. El país está cubierto en una misteriosa niebla que genera amnesia en los habitantes del mismo. El texto va revelando que la niebla no es un cambio climatológico, sino que se debe a otra razón, pero volvemos a lo mismo. Ishiguro parece más interesado en acabar cuanto antes que en dar credibilidad y sentido a ciertas cosas. La niebla, por lo tanto, ha generado que britanos y sajones olviden sus rencillas. De dónde surge la niebla es uno de los artífices torpes y poco trabajados de los que hablo sobre la novela. Y este es solo uno de ellos. En definitiva, la novela presenta ciertas ideas interesantes, pero terriblemente mal llevadas y muy poco o nada desarrolladas. Ha sido una sorpresa y una decepción clarísima, pues desde que salió la novela en inglés le quise dar prioridad entre mis lecturas. Repito, una idea que podría haber dado lugar a una novela interesantísima y que quizá ahora estaría aquí recomendando en vez de vilipendiar. Como no quiero terminar el texto con algo negativo, quiero mencionar que la edición de Anagrama es de la calidad que uno esperaría de un sello tan veterano, y la traducción me ha parecido más que correcta. El gigante enterrado tiene los elementos suficientes para que os lancéis a una lectura inmersiva ambientada en una Inglaterra cubierta por la niebla del misterio.

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1 comentario

  1. En la traducción hay un par de faltas de ortografía gordas: una r en un imperativo y una b que debería ser una v. Es llamativo que en Anagrama se les escape algo así

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