Ki no Tsurayuki y la literatura femenina

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Era Heian. Año 905. El emperador Daigo, obedeciendo a los deseos de su padre, manda compilar una antología de la obra poética japonesa más importante. El mandado, Ki no Tsurayuki, junto con otros tres poetas de la época, tardarían más de 10 años en lograr esta obra poética. 10 años hasta la aparición de la que sería la antología de tanka más conocida e influyente de la época Heian y de la literatura posterior. Aunque participaron en ella cuatro poetas, fue Ki no Tsurayuki el que la dirigió y el encargado de escribir el prólogo, el primer texto crítico hacia la literatura japonesa escrita en japonés del que se tiene constancia.

Como podéis ver, Ki no Tsurayuki fue un personaje muy importante en su época, tanto como poeta como escritor (ya comentamos en su momento en un artículo de la web que fue también el engendrador del género nikki). Este diario, que escribió desde el punto de vista de una mujer, fue una puerta de entrada a la literatura femenina que tanta importancia tendría en el Japón de la época de Heian y también una entrada a la literatura japonesa escrita en japonés.

Obra poética de Ki no Tsurayuki

Cuando pensamos en poesía japonesa, lo primero que nos viene a la cabeza es el haiku. Sin embargo, los orígenes del haiku como tal (a mediados del siglo XVII) son muy posteriores a la poesía japonesa. Antes de que Basho popularizara los poemas de tres versos, la poesía japonesa estaba protagonizada por el tanka: poemas (o canciones) de 5 versos, un tercillo (o katauta) de 5-7-5 y una segunda parte de dos versos de 7 moras. Ese tercillo sigue la estructura que se popularizaría en el haiku, pero el tanka, la forma poética popular en la era Heian, se compone de ambos.

El Kokin Wakashu (abreviado como Kokinshu) fue una antología extremadamente influyente en la época. La era Heian (794-1185) fue una época esplendorosa para Japón en cuanto a la cultura, las letras y las artes. La poesía, por supuesto, formaba una parte vital d esta cultura y se practicaba únicamente en la corte de Kyoto: Una poesía que se veía como símbolo de intelectualidad, buen gusto y refinamiento. Toda persona con cierta sensibilidad escribía poesía, se hacían pequeños concursos y era una manera de practicar memoria y caligrafía.

El Kokinshu contiene más de 1000 poemas, divididos en varias partes entre ellas las estaciones o el amor. Esta división fue también muy innovadora en su momento y se fijó durante muchos años en todas las antologías, tanto de tanka, la forma poética que se usaba en la era Heian, como del posterior haiku. En esta antología constaban poemas del propio Ki no Tsurayuki, que además de antólogo y escritor, era poeta. Además, la presencia de poetisas es bastante notable y muchos de los poemas son escritos por ellas (aunque también hay una alta presencia de poemas anónimos).

Ki no Tsurayaki en Chouyaku Hyakunin Isshu: Uta Koi

Tosa Nikki y sus implicaciones

El diario de Tosa, el primero del género nikki, nos narra un viaje desde Tosa hasta Kioto, la capital del país en esa época. Sin embargo, no es un viaje heroico o lleno de emociones, sino que más bien Ki no Tsurayaki muestra el tedio, el cansancio y la agonía de un viaje largo en el que lo único que se busca es llegar al destino.

Ya existían diarios anteriores, pero eran textos siempre que buscaban la utilidad y no la literatura: listas de contabilidad y cosas similares, siempre escritos en chino. El chino estaba privado para las mujeres, por lo que había surgido y evolucionado un nuevo alfabeto, nacido del japonés escrito, cuyos ideogramas se basaban en el chino clásico pero que eran un alfabeto fónico y silábico. El katakana, el conocido como lenguaje de las mujeres. Ki no Tsurayaki decidió escribir este diario desde el punto de vista de una mujer, con este nuevo alfabeto, de forma que se alejaba de todas las maneras posibles de los textos oficiales y serios que se escribían en chino. Y a su vez, abría la posibilidad a que las mujeres pudieran leerlo.

No podemos saber bien qué pasaba por la cabeza del autor cuando escribió este diario, sin embargo, da la sensación de que es como un golpe en la mesa, una forma de decir: las mujeres también pueden escribir. Hasta el momento, la escritura parecía solo delimitada a los hombres; las mujeres podían componer poesía o cantar canciones, pero poco más. Ki no Tsurayaki escribió uno de los primeros textos literarios de Japón y decidió hacerlo con el lenguaje de la mujer y con un punto de vista femenino. Si eso dio paso a otras obras mucho más conocidas como la de Murasaki Shikibu (en cuyo libro, La novela de Genji, sale el propio Ki no Tsurayaki homenajeado) o “El libro de la almohada”, no creo que nunca lo sepamos. Sin embargo, yo quiero creer que sí.

Quiero acabar este artículo con las palabras que usó el propio Ki no Tsurayaki en el prólogo del Kokinshu:

“La poesía de Japón tiene su semilla en el corazón humano donde germina hasta crecer en las hojas de las innumerables palabras. Los que vivimos en el mundo nos hallamos afectados por muchas experiencias expresando con la exuberancia de la vegetación de las palabras lo que vemos y oímos. Por ejemplo, cuando oímos el trino del ruiseñor en la floresta o el crroar de la rana en el agua, comprendemos que no hay ningún ser vivo sin canción.”

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