La bella Annabel Lee, de Kenzaburo Ôe

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Leer por primera vez a un premio Nobel es una sensación vertiginosa. ¿Lo entenderé? ¿Debería haber leído otra obra antes? ¿Me daré cuenta de los matices importantes? ¿Qué me dejo? Estas y algunas más fueron mis preguntas justo antes de abordar La bella Annabel Lee (Seix Barral, 2016), de Kenzaburo Oé, el segundo autor japonés en ganar un premio Nobel de Literatura (el primero fue Kawabata).

A través de esta novela he podido identificar varios elementos que parecen repetirse en su obra. El más evidente es su identificación frecuente con un personaje central de la novela, un grado de crítica social elevado, y una innumerable catarata de referencias literarias, sobre todo occidentales. En La bella Annabel Lee coloca como protagonistas a sí mismo y a su hijo discapacitado. Como lector inquieto, investigué para descubrir que, en efecto, el autor siempre ha sido una persona comprometidísima con su hijo y ha consagrado su vida tanto a la literatura como al cuidado de este, el cual es autista y tiene una grandísimas sensibilidad para la música y es un conocido pianista.

La novela es una narración adaptada de la obra Michael Kohlhass, de Heinrich von Kleist. Desde luego la obra se adapta a los tropos del autor, pasando por su infancia o las revueltas campesinas de Shikoku, lo que hace que Kohlhass se transforme en un mito japonés llamado Meisuke, aunque según avanza la narración, este Meisuke Kohlhass se revela como una mujer japonesa que se ha alzado en armas junto a la protesta. Debo confesar que si sé esto es por puro conocimiento de la obra y sus características, ya que nunca me he leído la obra de Kleist, así que tampoco puedo afirmar o desmentir qué elementos transforma Oé exceptuando el de la mujer heroica.

En la narración también tenemos a Sakura, una mujer muy implicada en la producción que está preparando el autor y el productor Kimori sobre la obra antes mencionada. Sakura, al ver que Meisuke es una mujer, se implica todavía más en la realización de la obra. Por otro lado, Oé está obsesionado con el poema de Poe que da título al libro y que tiene relación con cierta película que Sakura rodó de pequeña como actriz y la cual permanece oculta. Un final que parece tener reminiscencias con Lolita de Nabokov. La convergencia de estas tres obras (Poe, Kleist y Nabokov) estalla en un clímax dramático para Sakura.

El argumento en un principio me pareció complicado de seguir, la trama no te lo pone fácil y el estilo de Kenzaburo Oé no da respiro, pero una vez que estamos inmersos en la propia lectura la experiencia es realmente satisfactoria. La novela reflexiona sobre la propia vida, el existencialismo, el dolor, y quizá lo más importante: la construcción de una ética personal. La novela parece enmarcada en descubrir la belleza como escape a cualquier adversidad. Aunque peca de repetitiva (y una vez que estamos dentro, es innecesario), la novela desprenda una gran humanidad, y la preocupación del autor por los temas que nos definen como personas es patente en cada página. Un homenaje a la literatura, sí, pero un homenaje también a lo que nos hace seres humanos. Así es La bella Annabel Lee.

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