Japón, la literatura y el mar

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La importancia del mar en la cultura y vida japonesa es un hecho. Estamos hablando de una cultura centrada en varias islas, rodeadas de mar. El agua del mar no solo formaba las fronteras de Japón, sino que también contenía sus rutas comerciales y el modo de vida de una gran cantidad de nativos. Desde el mar vino toda la cultura, de países como Corea o China, y del mar vino también su fuente básica de alimentación: algas y pescado. Ha sido un elemento de vital importancia e influencia en el arte japonés y, más concretamente, en la literatura.

Desde el siglo X, en el que empiezan a despuntar las obras clásicas de la era Heian que han llegado hasta nuestros días (La novela de Genji, el género nikki del que ya hablé en un artículo, etc), hasta la novela de actualidad, el mar muchas veces ha estado presente. Ya fuera como ambientación, ya fuera como un recurso literario, ya fuera como el leiv motiv de la obra. Las veces que ha estado nombrado son incontables. Por supuesto, esto también pasa en otras culturas y en otras literaturas, pero en Japón, cuya influencia marítima es especialmente importante, esto está aún más presente.

En la misma historia podemos ver como el océano siempre ha influido de una manera u otra en el hacer de los japoneses. Antes de la era Heian y durante esta, el mar era una constante fuente de cultura. El comercio y el intercambio entre los países vecinos, sobre todo China y Corea, se hacían únicamente por mar. En la época en la que China estaba considerada fuente cultural de referencia, este contacto fue frecuente por ambas partes.

Durante la era Tokugawa, esto se revirtió. Los japoneses se cerraron a todo contacto exterior y eso pudieron hacerlo gracias a la gran masa de agua que los rodeaba. El mar se convirtió en frontera, una muy poderosa. Eso no significa que no tuvieran contacto con extranjeros, ya fuera por guerra como se puede ver en las múltiples batallas con los chinos y los mongoles (una en especial, en la que toda la flota de los mongoles quedó destrozada por un temporal que los japoneses llamaron kamikaze) o en breve y escueto comercio, como pasó con los holandeses o los portugueses o con sus vecinos. Este comercio era muy anecdótico y localizado solo en pocas zonas de Japón, pero existía.

La reclusión de Japón hacia el mundo acabó durante la Revolución Meiji, en la que llegaron los americanos y el conocido Matthew Perry. Japón se abrió, el mar se abrió como frontera también y los nipones vieron toda la extensión que tenían ante ellos.

Katsushika Hokusai – Costa de la bahía de Tago

Si nos centramos en la literatura, podemos ver numerosas obras en las que el mar está presente. Buceando en orden cronológico, nos encontramos al resplandeciente Genji en la novela moderna de Murasaki Shikibu. Durante una parte considerable de su vida, Genji vive apartado de la sociedad de la época, recluido a un pueblo costero en el que el mar hace su constante aparición. Murasaki se recrea en el aislamiento de Genji y el elemento marítimo cobra una importante relevancia en esta parte de la novela. Y aunque hablamos de una novela muy larga (más de 1600 páginas en español), este fragmento de la vida de Genji es importante y duradero. Es curioso ver como Murasaki describe a las gentes que viven en la costa, a pescadores y gente pobre de la zona, como seres totalmente opuestos a la belleza y resplandor de Genji.

Sin embargo, en este artículo quiero comentar la novela contemporánea que, al igual que la antigua, bebe mucho de este recurso. Una de las autoras de Japón que utiliza el mar como recurso literario es Hiromi Kawakami. Con constantes referencias en todas sus obras, hay un par de novelas concretas en las que Kawakami usa el océano como leiv motiv. Una sería Manazuru, una novela en la que un pueblecito costero es el centro de toda acción. Muchas de las referencias de Kawakami  a la salitre del ambiente o el sonido del oleaje hace que la novela quede ambientada en un marco muy concreto que el lector puede imaginarse fácilmente. También el ambiente costero varía del de la ciudad y con solo un viaje en tren Kawakami marca bien la diferencia.

Un autor que estaba muy marcado por el océano era Yukio Mishima. En muchas de sus novelas el mar tiene un poder influyente en alguno de los personajes y el autor refleja su admiración hacia este mediante sus personajes. Quizá la obra más notable en la que este elemento está más presente sea El marino que perdió la gracia del mar, en la que uno de los personajes principales recurre frecuentemente a la sensación de soledad y aislamiento que siente como marinero. Sin embargo, en El rumor del olaje el mar actúa como barrera, como aislamiento de la gente de la isla con el exterior. Este contraste (la atracción del mar por un lado y la exclusión de este por otro) estaba muy presente en su bibliografía.

Koji Suzuki nos habla de otra característica que tiene el mar y es el terror a lo desconocido que sienten los seres humanos. El mar y sus profundidades abisales representan en Dark Water el elemento de terror con el que Suzuki juega constantemente. Con el agua, Suzuki crea un ambiente onírico y terrorífico, de un terror psicológico que, parecido a las aguas profundas, se siente pero no se puede ver. Dark Water es un libro de ocho relatos relacionados con el agua y el mar no solo juega este papel de terror, sino que también actúa como ambientador y al igual que pasa con El rumor del oleaje de Yukio Mishima, Suzuki hace referencia al mar como elemento aislador.

Es un elemento que no está tan presente en la literatura de Haruki Murakami (no tanto, al menos, como lo está en los otros autores que he puesto de ejemplo). Sin embargo, Murakami aporta una visión más occidental y nos muestra al mar también como fuente de vida; En Sputnik, mi amor, Murakami usa la isla de Lesbos como elemento paradisíaco y a la vez casi erótico. Es un refugio dónde Sumire y Miu se aíslan completamente y esta fuente de vida y de libertad está muy presente. Sin embargo, no es un elemento que el autor utilice con frecuencia, no tanto como otros recursos como la luna, las referencias literarias y musicales o los gatos.

“Todos, hombres y mujeres, nadan desnudos. Y nosotras también lo hacemos. Es fantástico meterte en el mar de un color azul puro por la mañana, totalmente desnudo, tal y como llegaste al mundo. Te hace sentir como si estuvieras en otro mundo.”

Por supuesto que el mar tiene influencia en la literatura, es natural. Ya sea para crear ambiente, ya sea para afectar de alguna manera a la obra, es un elemento recurrente en los libros en Japón. El mar como fuente de vida y también como muerte (muchos autores como Dazai o Kawakami hablan de los suicidios en pareja por ahogamiento), el mar como enlace y el mar como aislamiento…

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