A cuerpo de gato, de Hiro Arikawa

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A cuerpo de gato, de Hiro Arikawa (Lumen, 2017) entra dentro de la corriente literaria japonesa cuyas obras están protagonizadas por gatos conscientes que hablan nuestro idioma, nos entienden, y razonan. Hiro Arikawa, a la vez que rinde homenaje a libros conocidísimos como Soy un gato, de Natsume Sôseki, de hecho, ambos libros comienzan con la misma frase Y consigue aportar ideas nuevas e interesantes basadas en otros aspectos felines como la curiosidad.

En la novela, Satoru se encuentra a Nana, un gato que duerme siempre sobre el capó de su furgoneta. Un coche atropella a Nana y Satoru se hace cargo del animal, momento en que se crea un vínculo de amistad entre ambos. Pero Satoru, tras varios años, ya no puede cuidar de Nana, así que emprende un viaje con el gato para tratar de dárselo a un nuevo dueño o dueña que lo cuide con amor. A partir de aquí la novela arranca de verdad y convierte en una crónica de viajes en la que Nana junto a Satoru conocen muchísima gente y lugares, al mismo tiempo que hacen un viaje de regresión por el pasado de Satoru. De hecho, el título original de la novela es Crónicas de un gato viajero (旅猫リポート), es más, el libro está dividido en capítulos titulados “crónicas”.

Nana es un gato sibarita, presumido, pero curioso e inteligente. Lo más interesante del gato es que interpreta fácilmente los sentimientos humanos y comprende muchas de las reacciones de estos. El estilo de la novela es ligero, simple, a medio camino entre el humor y el drama, pero sobre todo es llevadero. Aunque hay fragmentos que suenan algo forzados (quizá debido a la traducción, o no, no lo puedo asegurar), desde luego me han chirriado ciertas expresiones coloquiales o el trato de usted que se dan ciertos personajes que al mismo tiempo se hablan con “chan” y “kun” (es decir, informal). En cualquier caso, la novela es corta y se lee en un suspiro, y aunque la trama es bastante simplona, deja cierto poso para reflexionar sobre aspectos de la amistad, o de la vida animal. Sí que debo reconocer que no soy un gran admirador de la humanización de los animales en obras adultas a menos que sean para aspectos muy concretos como la crítica, o la reflexión del propio personaje humano, pero en el caso de A cuerpo de gato, Hiro Arikawa consigue un buen equilibrio con el texto.

Lumen presenta una novela interesante, sencillita, pero que engancha y que me ha parecido una lectura estupenda para el verano. Ya sabéis, para leerla a cuerpo de gato. Si os apetece conocer el pasado de Satoru, y a la vez satisfacer la curiosidad viajera de Nana, un gato de lo más peculiar, este es vuestro libro. Una historia repleta de ternura que recuerda al cine de Naomi Kawase o Hirokazu Kore-eda.

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