Hôzuki, la librería de Mitsuko, de Aki Shimazaki

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Publicada por la editorial Nórdica, Hôzuki, la librería de Mitsuko es una novela cortísima de Aki Shimazaki, autora de origen japonés que vive en Canadá y escribe en francés. La novela nos cuenta la vida de Mitsuko, una mujer dueña de una librería de viejo especializada en libros de filosofía. Convive con su madre, una mujer cristiana, y su hijo sordomudo Tarô. Además, compagina la profesión de librera con el de camarera en un bar de altérne los viernes por la noche. De esta forma asegura la independencia económica de su familia, además de que conoce a gente interesante en dicho bar. La novela comienza cuando un día, una mujer de clase alta visita su librería y compra bastantes libros de los más caros. La mujer, que trata de entablar conversación con Mitsuko, es rechazada. Pero sus hijos establecerán un vínculo de amistad que remueve la monotonía y seguridad de la vida de Mitsuko

Aki Shimazaki nos revela sin demasiados misterios ni artificios la vida de Mitsuko y su familia. Con frases cortas y un estilo seco, nos explica las dificultades por las que ha pasado la protagonista, así como sus dudas, miedos y concepciones morales. Por ejemplo, Mitsuko piensa a menudo en un antiguo amante con el que se quedó embarazada y cuyo bebé abortó, además de operarse para no poder tener hijos. Escenas de este tipo salpican toda la obra, con mensajes directos y contundentes. Lo inesperado de las revelaciones que hacen los protagonistas choca, y en muchas ocasiones el lector esperaría un poco de preparación, quizá de tiempo para empatizar con la protagonista. Pero Aki Shimizu no da tregua y bombardea con tragedias al lector.

La relación entre Mitsuko y la acaudalada mujer que busca libros para su marido, un diplomático japonés, es de lo más curioso. Mientras que Mitsuko la rechaza de forma tajante, la mujer insiste por alguna razón misteriosa. Tarô desarrolla un lazo afectivo potentísimo con la hija, y Mitsuko acaba cediendo a esta amistad improvisada. La autora nos lleva de aquí para allá, trazando bocetos de la vida de los personajes. La transición de escenarios y tiempos es sutil, pasamos de la librería al club de alterne, y del club de alterne a una escena en el zoo.

Otro punto interesantísimo es la importancia del lenguaje y de la traducción. Shimazaki hace hincapié en muchos conceptos japoneses que el traductor, Íñigo Jáuregui, ha solucionado de forma eficiente. Veremos kanjis escritos en la novela, además de la explicación de los diferentes significados que puede tener un mismo kanji en japonés, y como hôzuki significa diferentes cosas según la persona que lea la palabra. Para mí este ha sido el punto fuerte de la novela, pues es un tema que me apasiona, y creo que Shimazaki le da la importancia justa, sin ahogar a la trama principal.

En definitiva, una novela corta interesante, con un estilo un pelín tosco y una traducción que abusa de gerundios de posterioridad, pero resultona y que engancha. Es una novela que gracias al estilo narrativo se lee muy rápido y deja un gusto a “quiero más” que pocas obras consiguen. Me ha recordado bastante a Ella en la otra orilla, de Mitsuyo Kakuta, por estilo narrativo y temática. Impresionante a ratos, enternecedora en otros, Hôzuki, la librería de Mitsuko es una novela cotidiana escrita desde una perspectiva culta que ahonda en aquellos actos que parecen “normales” y los eleva a la categoría de arte. Vivir, sea como sea, es una historia que merece ser contada.

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