Utopías, de Shun Umezawa

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Para mí, Shun Umezawa es, junto a Taiyô Matsumoto, mi descubrimiento manga de 2017. Dos autores que me han enamorado de tal forma que me he incluso obsesionado un pelín con su obra. De las licencias en España se encarga ECC Ediciones para ambos mangakas. Pero centrémonos en Shun Umezawa, y en concreto, en su antología de relatos Utopías (2017). Uno de los mejores mangas especulativos que he leído este año (y mira que he leído Blame! por primera vez).

Si algo caracteriza a Shun Umezawa es ser políticamente incorrecto. Lo vimos en su anterior antología Bajo un cielo como unos pantis, donde retrataba a personajes descarriados, que se salen del molde de lo “normal” y pasan al de “desechos sociales”. Donde el sexo y las drogas tienen un papel importante en la vida de la juventud. (Características que, por cierto, comparte con Matsumoto). Utopías presenta una serie de cuentos que invitan a reflexionar tirando los muros de lo tabú, con protagonistas que no esperan nada de la sociedad, que tratan de no molestar y de los que se espera que no molesten. Quizá, para definir en una sola frase la antología, podríamos decir que Umezawa satiriza un Japón en busca de la perfección moral, social y cultural. Durante esta búsqueda, los límites se han perdido y muchísimos elementos que sobrepasan la lógica han corrompido como un cáncer a muchos miembros de la propia sociedad.

Utopías es una antología ecléctica, tanto en temática como en “calidad”. Hay relatos mucho más interesantes y agudos que otros, e incluso el dibujo cambia de un relato para otros. Uno de los que más me impresionó fue el paralelismo entre tener mascota o ser dueño de animales, y el de las dominatrix y el chico joven que se ofrece como esclavo para “entrenarlas”. Hay que leerlo para entenderlo, y varias veces. Pero me parece un paralelismo muy interesante que difícilmente se me habría ocurrido nunca. Un relato muy divertido es el del vagón de metro para mujeres repleto de señoras que acusan al protagonista de ser un violador, pervertido y demás por el simple hecho de haberse equivocado de vagón, y le someten a todo tipo de vejaciones al más puro estilo “juicio medieval”. Es curioso observar como los relatos tienen capas de lectura. Una más superficial podría decir “nos vamos a la mierda con llevar al límite algunas ideologías sociales, sin nadie ni nada que las controle o ponga límites”, pero por otro lado te retrata al ser humano en una situación de empoderamiento absurdo. Y esa es la palabra, son situaciones absurdas, irreales, que reflejan a la perfección un mundo humano.

Estoy seguro de que muchos de estos textos no van a caer en gracia, muchos pueden leerse como chistes “cuñaos”, o de mal gusto. Creo que Umezawa intenta ofrecer visiones absurdas y estúpidas para hacer reflexionar al lector. Creo que el tomo completo ofrece una visión de contexto que unifica esta sensación de “pero qué acabo de leer” y “anda, pues no está nada mal”. Son textos que, como ya he dicho, bordean la corrección política y no se casan con ninguna ideología ni moral, con esa lectura de “todo es criticable, todo puede mejorar y empeorar”. Tengo la impresión de que Utopías llega en un momento combulso y que va a generar muchas molestias entre muchos lectores sensibles a la crítica absurda. Utopías necesita un lector desprejuiciado, que se sumerja en la lectura y saque después sus propias conclusiones, ya que ,si uno llega al manga con ideas preconcebidas, lo más probable es que le cause rechazo inmediato.

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