Yomawari: La aterradora noche japonesa

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Os preguntaréis por qué os traigo la reseña de un videojuego. La respuesta es simple y directa: los videojuegos son una nueva forma de arte. Si bien no completamente admitida, sigue siendo un soporte, a través del cual las ideas toman forma. Como tal, me gustaría presentaros en este mes tan escalofriantemente idóneo el título Yomawari: Night Alone de Nippon Ichi Software. También, debido al estreno de su secuela en Steam el 24 de octubre, con el nombre de Yomawari: Midnight Shadows.

Obras como esta son ignoradas por muchos jugadores. Productos sencillos, cuyo contenido (al margen de la jugabilidad) puede ser tremendamente interesante, ya sea por cuestiones visuales o socio-culturales. Intentaré llegar a éste a través de un breve análisis, ayudada por la comparación entre las capturas realizadas del videojuego y fotografías tomadas en Japón.

Yomawari” es una historia detallada y eventual cimentada en el costumbrismo y el folclore japonés más oscuro. La protagonista es una joven que, tras un trágico accidente con su perro, se pondrá en búsqueda de su hermana mayor. Esta decisión la llevará a recorrer un pueblecito japonés, consumido en la oscuridad de la noche, calles angostas y peligros en cada esquina. El ambiente, la iluminación tenue y un hilo musical acechante jugarán en nuestra contra.

Yomawari

Una aventura repleta de criaturas aterradoras, las cuales harán de nuestra búsqueda un auténtico infierno. Estos llamativos seres oscilan entre: espectros nocturnos, fantasmas ambulantes, criaturas zoomorfas o antropomorfas, y engendros casi indescriptibles. Todos encajarán dentro de los denominamos yokai, o criaturas que conforman el folclore mítico de Japón. Algunos diseños vendrán influenciados por leyendas urbanas japonesas bien conocidas, otros presentarán patrones más antiguos, mientras que algunos serán del todo novedosos. Además, la naturaleza de estos yokai los llevará a ser criaturas agresivas, asustadizas, o de carácter más afable, dependiendo del caso. En general, avanzando en el videojuego podremos encontrar criaturas basadas en los dullahan o jinetes sin cabeza (provenientes del folclore irlandés), yurei (幽霊) o fantasmas, basados mayormente en: niñas pequeñas (como la propia Hanako-San), o también en los kaishain (会社員) o empresarios japoneses. Además serán habituales los tsukumogami (付喪神) o yokais que poseen objetos viejos inanimados; así como los múltiples espectros ensombrecidos y los neko (猫) o gatos siempre están presentes, dando una mejor ambientación.

Yomawari

Sin duda, en Yomawari la escenografía es magnífica, no sólo artísticamente, sino por el realismo y detalle conseguidos. Espacios que recuerdan al plano urbanístico japonés de las pequeñas urbes. Es decir, calles principales y estrechas callejuelas, donde han sabido proyectar el encanto de las casas tradicionales-modernas japonesas, pero con un toque terrorífico. Los amplios cableados, los radiantes combinis (コンビニ) o tiendas 24h, los cruces del tren, parques y máquinas expendedoras acompañan perfectamente al paisaje. También destaca la presencia de localizaciones como el templo budista u otera (お寺) y el templo sintoísta o jinja (神社). Así mismo, las estatuas jinzo (地蔵) estarán por todo el mapa, convirtiéndose en nuestros “puntos de guardado”, lo que tiene una explicación muy interesante. Estas son representaciones del bodhisattva Jizo Bosatsu (entre otras cuestiones, guardián de los viajeros), cuyos ropajes rojos alejan a demonios y malos espíritus. Algo muy útil en este juego, desde luego.

Yomawari

Por supuesto estos no serán los únicos espacios representados sino también las escuelas secundarias (o institutos), y los mercados. Dos zonas vistosas con especial jugabilidad. Concretamente, este segundo presenta un diseño que nos recuerda a los típicos mercados callejeros interiores en Japón, como el Nishiki Market (錦市場) en Kioto, la Nakamise Shopping Street (仲見世市場) en Tokio, o el Kuromon Ichiba Market (黒門市場) en Osaka.

Yomawari

En definitiva, ¿qué puedo decir de Yomawari? Que lo recomiendo encarecidamente a los novatos en el género, y aquellos que buscan algo de tensión tras sus pantallas, pero con un toque kawaii. No es especialmente pesado, pues tiene un avance casi intuitivo, dando cierta libertad para investigar los escenarios. Así mismo, el tiempo de juego no es excesivo, ocupando unas cuatro horas.  ¿Qué tiene de diferente? Otros títulos como Fatal Frame, Siren, o Ju-On (o más similares en formato como Corpse Party, o Misao) son conocidos por jugadores aficionados al terror japonés, y aunque estos videojuegos presentan contenidos similares, pierden cierta calidad en el contenido al centrarse en el puro terror. Siendo así, quizás lleguen nuevas obras con un modus operandi más fresco, y repletos de detalles sobre la sociedad y cultura japonesa.

Yomawari

Los esperamos impacientes, con ganas de darle al PLAY.

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