Midnight Diner: Tokyo Stories, de Netflix

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Desde que Netflix llegó a España a finales de 2015, el auge de las plataformas de series y películas en línea en nuestro país se ha convertido en una realidad. Y con ese auge han llegado también varias series que, en otra situación, no habríamos podido ver de forma tan accesible. Una de ellas es Midnight Diner, la serie de la que os voy a hablar hoy. Esta serie tiene mucho recorrido en Japón: Cuatro temporadas, una película y el manga original de Yarō Abe que ha ganado varios premios. Aunque es la cuarta, la temporada disponible en Netflix se puede ver perfectamente sin conocer el resto.

Midnight diner es una serie de 10 capítulos autoconclusivos que giran alrededor de un pequeño restaurante que abre de las 12 de la noche a las 6 de la mañana. La carta del restaurante cuenta solo con un plato (sopa de miso y cerdo), pero si el Maestro (el jefe del restaurante, o “master” como le llaman sus clientes) tiene ingredientes, prepara cualquier cosa que le pidan. Él será testigo de varias historias que van desarrollándose alrededor del local y de su comida.

Los dos primero minutos de Midnight Diner definen a la perfección lo que el espectador puede esperar de esta serie: un slice of life tranquilo, con toques de melancolía y comicidad. Midnight Diner no aspira a ser una gran tragedia ni a mostrar un mensaje importante, más bien pretende llevar al espectador al Tokyo que vive de noche y presentarle alguno de sus personajes. Esto es interesante porque el panorama nocturno tokiota es muy diferente al diurno y los personajes que se muestran en él también lo son. En esto contribuye no solo el ambiente del restaurante, también la constante presencia de comida. Aunque cada capítulo tiene un plato como conductor de la trama, lo que se ve es el escenario nocturno de la capital japonesa y aquellos que viven en él. De esta manera, y aunque la serie funciona como antología, cada capítulo independiente al anterior, hay varios personajes recurrentes que, aunque nunca son importantes para la trama del capítulo en concreto, amplían el espectro.

A pesar de la falta de pretensiones de la serie y de ese tono tan tranquilo que tiene, o seguramente a causa de estos, la serie tiene algunos peros. Por un lado, el formato de antología se queda corto y superficial al tratarse de capítulos de 30 minutos. En esos treinta minutos el ritmo es algo desigual y en muchas de las historias, el espectador acaba quedándose aparte de la trama por culpa de su superficialidad. El otro pero, y quizá para mí el que más me ha molestado, es que el Maestro no tiene ninguna relevancia para la trama. Su restaurante es el núcleo de la acción en todos los capítulos y sus platos, los impulsores de la trama, pero su presencia podría ser substituida por cualquier otro personaje y nada cambiaría. Excepto por el hecho de ser el jefe del restaurante, sus intervenciones no afectan en nada a los personajes. Su presencia se hace invisible para mostrar las historias de los demás y al final, al menos en mi caso, lo que yo quería saber era la historia del Maestro. Esto se deja intuir en los cinco últimos minutos del último capítulo, pero es totalmente insuficiente.

En conclusión, Midnight Diner en Netflix es una serie ligera, ideal para ver algún capítulo de vez en cuando, pero que no se sale de esa superficialidad. El tono es agradable, melancólico sin resultar dramático, divertido sin resultar extremadamente cómico. Una serie que, vista en el momento ideal, puede dejarte muy satisfecho, pero que si buscas algo más complejo puede resultar frustrante.

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