Amor es cuando cesa la lluvia de Jun Mayuzuki

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El shojo ha sido, desde hace mucho, un género que se ha tratado muy mal en España. Excepto Ivrea y, en su momento, Glenat, la mayoría de grandes editoriales lo han ignorado durante años. Esto está empezando a cambiar y poco a poco los fanáticos del género podemos ver como más títulos interesantes se van uniendo a la lista. Tomodomo siempre ha seguido una línea editorial clara de obras interesantes y algo desconocidas, y a este catálogo variado se une Amor es cuando cesa la lluvia de Jun Mayuzuki, que ya os puedo adelantar que es una pequeña maravilla.

Amor es cuando cesa la lluvia nos muestra a Akira Tachibana, una chica de 17 años que parece ser fría y distante. Una lesión la ha apartado del atletismo competitivo y parece pasar sus días sin mucho que hacer excepto ir al instituto y a su trabajo a media jornada. Sin embargo, es en ese trabajo dónde podemos conocer a una Akira más dulce, y es que está secretamente enamorada del encargado del restaurante, Masami Kondô.

Está claro que este no es un shojo al uso. Y es que Akira Tachibana podría pasar por una protagonista típica, pero su objeto de amor es totalmente diferente a lo que solemos encontrarnos en estas historias. Y es que pronto vemos que esta historia de amor, aunque es el núcleo de la historia, se abre para mostrar otros personajes y las historias que hay detrás de ellos.

Como muchas otras series de este tipo, Amor es cuando cesa la lluvia es un manga de personajes. Pero la forma que tiene la autora de tratar las personalidades de los personajes es maravillosa y poco a poco vamos descubriendo pequeños detalles de Akira, Kondô o el resto de trabajadores del restaurante, que nos abren mucho el espectro de personalidades. Todos tienen sus deseos, sus preocupaciones y sus hobbies.

La historia toca un tema algo peliagudo, pues estamos hablando de una relación entre una adolescente de 17 años y un hombre maduro de 45. Sin embargo, lo trata con mucho respeto, sin caer en clichés. En todo momento se trata el tema como un interés de Akira hacia Kondô y lo que este interés despierta en ambos. En ella, el deseo de olvidar su lesión, en él, una melancolía por la juventud ya perdida y los deseos que se quedaron en esa época. Mayuzuki juega con esta nostalgia dulce, tanto con el dibujo como con la trama. La constante lluvia, el café o los libros, son detalles que aportan más intensidad a esta tristeza.

El manga parece hacer un homenaje a la estética de los shojos noventeros, con figuras estilizadas y ojos grandes. Sobre todo Akira, cuyo diseño podría pasar perfectamente por uno de estas historias. Es un dibujo detallista, que no solo se centra en las expresiones de los personajes, sino también en todos los objetos que los rodean. Así, la autora se encarga de ambientar la situación donde sucede la historia, pese a que son los primeros planos los que predominan.

En conclusión, Amor es cuando cesa la lluvia es una historia con toques clásicos, pero que abandona los clichés del género para explicar una historia sincera, cercana y preciosista. Akira es un personaje lleno de matices, muy real, así como lo es Kondô. Con pequeños toques de humor y una sensación de nostalgia dulce, este es un shojo que recomendaría para todos los amantes del género.

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