Fullmetal Alchemist Live Action, ¿por qué?

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El pasado 19 de febrero la plataforma de video bajo demanda Netflix estrenaba la adaptación del primer tercio del manga original Fullmetal Alchemist, de Hiromu Arakawa. La cinta estrenada en Japón el pasado 1 de diciembre de 2017 bajo grandes críticas por asianwashing, llevaba en producción desde el año 2013 con numerosos retrasos en su desarrollo. ¿Y cuál es el resultado de esta adaptación dirigida por Fumihiko Sori? Todo un quiero y no puedo. Condensar la profundidad de los personajes y la trama de Fullmetal Alchemist en apenas dos horas y cuarto era una tarea que ya partía de un imposible. Sin ser un desastre total y absoluto al nivel de Death Note (2017) de Adam Windgard o la tan defenestrada Dragonball Evolution (2009) de James Wong, el live action de Fullmetal Alchemist es un film tan mediocre como innecesario.

Fullmetal Alchemist

Los 133 minutos de la cinta nos cuentan la historia de Edward y Alphonse Elric desde el inicio, tomando como eje principal la conocida trama de Tucker y el Laboratorio 5. Con un ritmo lento y perezoso, el lector vuelve a vivir la historia que ya leyó o vio en su momento con una falta de desarrollo tremenda, y una narración llena de torpezas y atropellos. Reconozco que a ratos nos entrega pequeños guiños que nos recuerdan al anime que toco nuestros corazones y consigue así sacar la sonrisilla del espectador. Pero algunos cambios de elementos son prácticamente innecesarios y la falta de algunos personajes esenciales se hace bastante dura para un fan de la saga. Aparte de dejar un buen puñado de cabos sueltos y hasta el pretexto para intentar una segunda entrega. Demencial.

Fullmetal Alchemist

Aunque eso no es lo peor. La película en un afán por ser eminentemente fiel al manga se dedica a recrearlo en carne y hueso. Al 100%. Reacciones, expresiones y algunos planos tratan de recrear ambos medios. Un error garrafal en cuanto a cine. No funcionan. Te sacan absolutamente de la película. La irregularidad actoral tampoco ayuda mucho, con una plaga de sobreactuaciones y líneas de diálogo tan absurdas como planas. En ningún momento eres capaz de entregarte y reconocer a esos personajes tan queridos y amados por todos. Resta aún más puntos las pelucas que luce cada actor. A simple vista dejan muchísimo que desear, pese a recrear un vestuario en general bastante fidedigno y que no luce nada mal en pantalla.

Fullmetal Alchemist

La peor parte de todas se la lleva los efectos visuales. En un alarde de ambición, Fumihiko Sori se pasa tres pueblos con lo que pretende llevar a cabo en pantalla y le queda un film que no llega ni a película televisiva de serie B. Algunos de ellos están bastante logrados, como las llamas de Mustang, la armadura de Alphonse y el diseño para la Verdad. Pero no podemos parar de reírnos cuando vemos la falsedad de Gula (el más garrafal de todos), algunas irrisorias secuencias de croma como la persecución inicial, y no hablemos del despertar de los soldados imperiales o la caída de los muñecos de goma como yo la llamo. Le admito al equipo de producción cierta dignidad en las localizaciones, sobre todo sabiendo con el poco dinero que el film partía. Las localizaciones italianas son efectivas para recrear Amestris y dan un ambiente que si recuerda claramente a la saga.

Fullmetal Alchemist

En definitiva, el live action de Fullmetal Alchemist es un producto más que fallido. No tiene ni los medios técnicos, interpretativos y narrativos a la altura de un manga y anime emblemático para muchos. Tiene muchas fallas, problemas de guion, actorales y a nivel de efectos especiales para lo que estamos acostumbrados hoy en día. Es un quiero, pero no puedo. Uno de esos films donde la ambición ha terminado dando un producto que puede resultar hasta ridículo.

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