Dorohedoro, de Q Hayashida

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Cuando comencé a leer manga hace ya más de una década, jamás hubiera pensado que descrubriría obras tan personal, intransigentes e interesantes como Blame!Sunny o la que ocupa hoy esta reseña, Dorohedoro. Este manga de Q Hayashida publicado por ECC Ediciones es una obra misteriosa, interesante y curiosa. Seguro que muchos la elevan a la categoría de manga de culto e incluso de obra de arte. Su dibujo fuera de toda norma y su guion fuera de lo común hacen, desde luego, que este sea un manga especial. Distinto.

Dorohedoro

En un mundo en el que la magia existe, conocemos a Kaiman, un hombre (suponemos) al que una transformación mágica desfiguró por completo. Su forma ahora es la de un lagarto gigante. Su objetivo es el de encontrar al mago que le dejó así. Kaiman muerde la cabeza de los magos que encuentra para ver si el tipo de su interior les reconoce. Nikaido, su mejor amiga, le acompaña en su viaje. Ella dispone de grandes habilidades de pelea y cocina, ya que ambos se consideran cazadores de magos. Dorohedoro presenta dos mundos (ambos de ambientación post-apocalíptica), uno en el que no se puede usar la magia y donde las personas no usuarias de magia se refugian, uno en el que la gente puede usar libremente la magia. Los magos llevan máscaras de lo más variopintas para diferenciarse del resto e identificarse entre ellos. La magia que usan es algo bastante surrealista y no queda muy claro en estos primeros tomos, pero ya os avanzo que no es lo más importante del manga.

Dorohedoro

Uno de los primeros elementos que saltan a la vista es la tremenda violencia y gore del manga. Hayashida no se corta un pelo en mostrar vísceras, torturas y muertes horrendas. Desmembramientos y destrozos brutales. Nos queda claro que el mundo que habitan Kaiman y Nikaido es duro, despiadado y visceral. El dibujo de Hayashida es en ocasiones algo tosco (en el primer tomo sobre todo) con unas anatomías un tanto extrañas, pero este tipo de dibujo le pega a la perfección a la historia. Es como si tratáramos de imaginar Blame! con un dibujo limpio y pulido. No funcionaría. El efecto de suciedad, brutalidad y magia onírica queda reflejado con gran habilidad en los paneles oscuros y repletos de trazos. Y esa es otra, apenas hay espacios blancos. Todo rebosa detallismo, ya sea desde tuberías, charcos a un mercado rebosante de actividad.

Dorohedoro

Por otro lado, la trama ofrece una historia realmente extraña y misteriosa. Un cazador de magos que ha sido transfigurado en un cocodrilo antropomorfo pero que conserva su yo humano en el interior. Es una excusa perfecta para adentrarnos en un mundo al parecer hermético (casi todo son interiores de hormigón, no vemos paisajes naturales. Así conocemos los distintos barrios y niveles de magos que los habitan. Observaremos como Kaiman supera sin problemas a los ladronzuelos que no le interesan y sigue en búsqueda del que le dejó en su estado actual. Al parecer, un mago solo puede deshacer su propia magia, y cada uno tiene un tipo de magia concreta. Es curioso ver como la trama va dando aparentes tumbos pero hace avanzar la historia de forma muy sutil. No tenemos los típicos infodumps ni una historia lineal, sino que asistiremos al día a día de Kaiman y a partir de ahí nos tocará sobrevivir en este mundo inhóspito. Como detalle final, hubiera agradecido que ciertos conceptos se tradujeran, como por ejemplo Hole, la ciudad de los magos que podría haberse traducido perfectamente a Agujero (o, en caso de estar en inglés en el original, poner una nota).

Dorohedoro

Dorohedoro ha sido una sorpresa tremenda. Aunque el dibujo me llamaba mucho, conocía poco de este manga que comenzó a publicarse en 1999 en la revista Shogakukan y que hoy en día sigue abierto con unos 22 tomos publicados en Japón (aunque desde 2017 en la revista Monthly Shonen Sunday). La mangaka tiene un estilo peculiar y muy surrealista que se ha apoderado de mi gusto por las obras estilo Junji Ito o eroguro. Además el ambiente post-apocalíptico tiene múltiples referencias a obras conocidísimas como por ejemplo Akira. Cierro este texto con un consejo, lanzaos al primer tomo, leedlo con la mente abierta. Es cierto es que no es una obra para cualquier lector, pero si te gusta leer cosas fuera de tu zona de confort, este es sin duda un manga digno de tu tiempo. Se nota que ECC Ediciones está apostando por obras que se salen del mainstream manga, y es una gran noticia para los lectores cansados de lo mismo de siempre. Dorohedoro es un manga espectacular y muy interesante que os hinchará la vena esa de la necesidad de recomendar algo que os ha gustado mucho.

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4 comentarios

  1. Pinta genial en cuanto a dibujo, y si empiezas el texto haciendo un ligero llamamiento a Sunny, habrá que checkarlo. Parece que hasta el nombre lleva la esencia punk, algo que me gusta traducir (quizás mal) como “En la mierda”.

    Por cierto, Alexander, crees que a alguien le puede gustar leer cosas fuera de su zona de comfort? xD Es algo que se hace para ampliarla, y asi no rechazar ese tipo de obras. Si lees eroguro por primera vez, va a facilitar que lo leas una segunda, por ejemplo.

    • A mí me encanta leer cosas fuera de la zona de confort, y estoy seguro que hay que también. Lo de Sunny, bien, toma la comparación con pinzas, era una forma de decir que son mangas con un estilo único y muy distinto a lo mainstream, no se parecen en nada más.

  2. Buena reseña. La ciudad en el original se llama ホール (Hole), no 穴 (ana “agujero”).

    • Gracias, Ana. Vaya, no lo sabía. Y desde el desconocimiento, ¿la palabra Hole es un nombre propio, pues? De ser así lo quito de la reseña 🙂

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