La peculiar obra manga de Nagabe

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Siempre han existido autores que se salen de las categorías establecidas en busca de algo nuevo. Artistas que dan un vuelco dentro del género y tratan de experimentar con algo diferente. En todo caso, se ha categorizado este tipo de artistas en el grupo de los indies o independientes. Como en todo, en el manga también existe esta etiqueta. Se promueve entre mangakas que buscan un halo más intimo y experimental, un movimiento que nació en los años 50 conocido como Gekiga. Ejemplos como Opus de Katsujiro Otomo o el famoso Golgo 13 de Takai Saito son de los más conocidos. Y es que esta línea de manga es difícil de encuadrar, tanto en demografía como a género y estilo en concreto, por lo que es difícil clasificar una obra en el mismo. Son simplemente obras diferentes, que marcarón un hito en la historia del manga y tiene un sello personal.

Nagabe

Entre esta corriente underground podríamos encuadrar a Nagabe y su obra actual. Nacido en Tokio por el año 1993, se trata de un mangaka particularmente joven que lleva apenas 5 años en activo, pero que ha cobrado tremenda fama en los últimos dos años. Licenciado en Artes Plásticas por la Universidad de Arte de Musashino, debuto como dibujante con El jefe es una onee (Buchou wa Onee) en el año 2013 con la revista Opera. Aunque en realidad, todo comenzó unos cuantos años antes, cuando el autor publico sus primeras ilustraciones (y que sigue haciendo a día de hoy) en su espacio personal de Pixiv. La editorial Akaneshinsha lo vio y contacto con el artista para ofrecerle un primer encargo.

Nagabe

El jefe es una onee, que publica este mismo mes ECC Ediciones por primera vez, se trata de una alocada comedia yaoi de 22 capítulos recopilados en un solo volumen. En la obra conocemos a Vincent Falnail, un eficiente empleado de una gran empresa con capital extranjero. Pero él tiene un secreto llamado ◯◯◯. Entre un entrometido subordinado perruno llamado Dant, y un pájaro llamado George que acepta su secreto, entre el amor y el trabajo debe ser capaz de enfrentarse a su propia identidad. Dragones, drags Queens y mucho boys love en este particular manga. Comienza así una primera etapa como artista profesional para Nagabe, donde pone todo lo que ha ido haciendo en su blog personal y explota sobre todo ese gusto por el diseño de bestias y seres extraños.

Nagabe

Un par de años más tarde, en marzo de 2015, comenzaría el nuevo trabajo del mangaka. Publicado durante dos años en la revista Monthly Action se trata de Nivawa y Saitô, un manga que combina la comedia, el slice of life y la fantasía durante 27 capítulos y 3 volúmenes recopilatorios. En ella vemos los encuentros y desencuentros de Nivawa, un niño de una tribu subacuática interesado en el mundo de los humanos que obliga a Saitô, un nini que roza la treintena y es bastante asocial, a convivir juntos. Se pueden percibir en esta satírica obra el interés perpetuo de Nagabe por las relaciones entre seres diferentes para poder explorar la verdadera esencia del ser humano. Eso sí, siempre con una chispa de humor que le caracteriza desde sus ilustraciones en Pixiv.

Nagabe

Sería el otro trabajo, que comenzó en septiembre también de 2015, el que termino de catapultar a Nagabe al panorama internacional y explotar su esencia. Se trata de La pequeña forastera: Siúil, a Rún (Totsukuni no Shoujo), un manga categorizado dentro de la demografía shônen que combina un estilo artístico de cuento tradicional con elementos sobrenaturales. Serializado en la revista Comic Garden, lleva a día de hoy publicados 30 capítulos y 6 volúmenes recopilatorios que son traducidos a 8 países. En la obra, nos cuenta la historia de Shiva, una niña que convive con un monstruo del mundo exterior. Con una cadencia lenta, navegando entre el encanto y la violencia susurrada, la historia y el arte nos hace permanecer en un estado de enigma perpetuo ante las costumbristas vivencias de la pareja protagonista, más por lo que quiere sugerir que por lo que cuenta realmente.

Nagabe

Nagabe vuelve hablar de las relaciones y las formas de comunicación entre las personas. Esta vez incide en el tema del contacto físico, algo que no es costumbre en los países nipones. Nos enfrenta así a la relación entre un monstruo y una niña dentro de un mundo, con bastante inspiración en la Edad Media, que critica de lleno las políticas dictatoriales y el maltrato a lo desconocido. Redondea la jugada el arte que emplea el mangaka, que le da ese toque especial que ha hecho destacar a La pequeña forastera desde el principio. Nagabe pinta con bolígrafos de tinta, por lo que solo usa tonos de blanco y negro. Así consigue dar una textura de grabado antiguo o de libro ilustrado que da una sensación única, reconociendo el propio autor la influencia de autores europeos como Tove Jansson y Normal Rockwell.

Es una verdadera revelación que la editorial ECC Ediciones haya conseguido traer como invitado al mangaka para el XXIV Salón del Manga de Barcelona. La capital catalana se volverá a sumir en la fiesta otaku del 1 al 4 de noviembre en la Fira Barcelona Montjuïc, intentando superar de nuevo todos los récords de visitantes. Desde la editorial ya han confirmado que el autor participará en su stand con diferentes sesiones de firmas a lo largo de todo el evento, y también participará en otros actos con los lectores. Un gran ocasión para conocer a uno de los artistas más prometedores y transgresores de los últimos años.

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