Taiko. La vida de Toyotomi Hideyoshi, de Walter Dening

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“Taiko” no es una palabra desconocida para muchos lectores. Literalmente significa “gran tambor”, un instrumento de percusión japonés muy característico. Originalmente era un instrumento usado en la guerra, una premonición de la tormenta que se avecinaba. El retumbar de un Taiko presagiaba batalla. Pero Taiko también fue el título honorífico que Toyotomi Hideyoshi adoptó el 11 de febrero de 1592. En este contexto, Taiko significa regente retirado, y le sucedió Hidetsugu como Kanpaku. Pero ¿quién fue Toyotomi Hideyoshi? ¿Por qué es un militar tan conocido? ¿Qué logros consiguió en Japón? Todas estas preguntas y más se responden en el nuevo título que acaba de publicar la editorial asturiana Satori Ediciones, Taiko. La vida de Toyotomi Hideyoshi, de Walter Dening.

Taiko. La vida de Toyotomi Hideyoshi es una obra de referencia, un título de ensayo histórico que representa un trabajo de investigación titánico. Tuve este libro en mis manos en su edición en inglés hace unos años, en la universidad, pero la verdad es que, aunque la perspectiva de conocer la vida del shogún mono, unificador de Japón, me resultava atractiva, me dio algo de apuro y vértigo por la cantidad de información que me aguardaba (por aquel entonces estaba leyendo dos ensayos históricos más, Shogun, la vida de Tokugawa Ieyasu y un libro sobre la batalla de Sekigahara). El caso es que esta era la ocasión perfecta para lanzarme a conocer la historia de uno de los personajes históricos más curiosos e interesantes de Japón. El libro abre con un prólogo de Jonathan López Vera, autor de Historia de los samuráis, y de la web historiajaponesa.com.

Toyotomi Hideyoshi fue uno de los daimios más importantes de Japón. Aunque sus orígenes son iniciertos (o no hay consenso), se comienza a tener constancia documental a partir de su anexión a las filas del clan Oda. Comenzó siendo el portador de sandalias de Nobunaga Oda (¿os suena?) y estuvo junto al shogun a medida que este adquiría un poder inmenso derrotando enemigo tras enemigo y anexionando más clanes y territorio bajo su clan. Nobunaga llegó a aliarse con Ieyasu para asediar dos fortalezas de los clanes Asai y Asakura. Posterior a estos hechos, Nobunaga nombraría daimio de la provincia de Omi a Hideyoshi, quien había pasado de ser un siervo sin procedencia de familia samurái (por lo menos no que se tenga constancia) a un daimio al servicio del general más poderoso de Japón.

Fue entonces cuando Oda Nobunaga y su hijo fueron asesinados, en 1582. Hideyoshi tomó esto como una oportunidad para vengar a su señor y de este modo, adquirir todo lo que este había conseguido. Fue así que tuvo que vencer al clan Mori y tras ello declararse sucesor de Oda Nobunaga. Por supuesto fue un tema acalorado y discutido, pero Hideyoshi logró lo que pretendía. Gradualmente fue acabando con sus detractores, anexionándolos, sometiéndolos o destruyéndolos, hasta que llegó el momento en que solicitó al emperador de Japón el título de Shogun para poder unificar y gobernar sobre todo Japón. El problema es que una persona de orígenes tan humildes no podía adquirir dicho título, por lo que acabó adoptando el título de Kanpaku, regente imperial. El resto es historia: Toyotomi Hideyoshi unificó todo Japón y se convirtió en el hombre más poderoso de las islas. Ah, ¿queréis más detalles? ¿Os pica la curiosidad? Para ello tendréis que lanzaros de cabeza a leer Taiko. La vida de Toyotomi Hideyoshi, de Walter Dening. Os aseguro que es una lectura amena, apasionante y repleta de curiosidades. Un libro necesario para conocer uno de los periodos más importantes de la historia de Japón y la vida de uno de los hombres que marcó un antes y un después histórico en el devenir del país.

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