Lo mejor de 2018

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2018 llegó y ha pasado casi con un suspiro. Pero en estos 365 días hemos podido disfrutar de muchísima cultura japonesa, de manga, anime, literatura o cine y al acabar el año, llega ese momento que todos estamos esperando: la recapitulación. Así pues, ¿qué hemos leído o visto que nos haya gustado por encima del resto? ¿Qué libros, cómics, series o películas han marcado nuestro 2018? Cómo viene siendo tradición en El peso del aire, al igual que hicimos en 2016 y en 2017, hemos querido mostrarnos nuestros preferidos del año y en caso de que no conozcáis las obras de las que os hablaremos a continuación… ¡No os olvidéis de echarles un vistazo!

Mejores 2018 Dani

Poner en perspectiva toda nuestra trayectoria a lo largo del año nos ayuda a darnos cuenta de aquello que realmente nos ha fascinado. Y este año, he gozado de cosas muy buenas. En el apartado de anime, tengo que destacar por encima de todo tres series. Y, a decir verdad, ninguna es de este año. La primera de todas es Haikyū!! (nunca te lo agradeceré lo suficiente, Isa). Decir que me he zampado de golpe y porrazo las tres temporadas disponibles, es poco decir. Hinata y compañía me han conquistado en el mejor spokon que he visto hasta el momento. Mi otra debilidad ha sido Bakuman. Conocer los entresijos del manga a través de Moritaka y Takagi, ha sido fascinante y revelador. Incluso, me ha llevado a investigar por mi cuenta y descubrir cosas interesantes sobre la industria. Y finalmente, en este último tramo del año, Baccano! se ha ganado a pulso mi corazón. Tengo pasión por las narrativas desordenadas y corales, por lo tanto, era un punto fijo. Pero, además, la historia me atrapo desde el comienzo y sus personajes me conquistaron por su carisma.

En cuanto a manga, me voy a quedar con otro trio de obras. Este 2018 me he reconciliado con el género shōnen de peleas gracias a Radiant (LetraBlanka), de Tony Valente. El manga de origen francés tiene una evolución impensable desde el comienzo, con un trasfondo decrítica social interesante y un personaje principal que no es lo que parece del todo. Si buscáis un regalo perfecto para fin de año, lo tengo. La música de Marie (MilkyWay Ediciones), de Usumaru Furuya es un tomo único, pero bastante grueso, que cuenta una historia que no dejará a nadie indiferente. A caballo entre el ensayo crítico y la imaginativa steampunk, cuenta una historia que juega con el espectador continuamente. Pero mi ojito derecho durante este año ha sido Beastars (MilkyWay Ediciones). La obra antropomórfica de Paru Itagaki me conquisto desde el primer tomo. El retrato de la sociedad moral a través de una dualidad herbívoro / carnívoro, el relato de búsqueda de identidad y la forma de la autora de jugar con todas las posibilidades de utilizar animales, me ha conquistado por completo.

Para terminar, quiero destacar una película. Night is Short, Walk on Girl, del director y creadorenalza, Masaaki Yuasa. Una obra de animación divertida y alocada que nos cuenta el periplo de una joven cuyo paso a la vida adulta le ha llevado a una noche donde recorre los locales nocturnos y eventos más bulliciosos de todo Kyoto. Todo ello, rodeado del particular estilo de animación de Yuasa, sin cumplir ninguna estándar anatómico y jugando a lo imprevisible. Noventa y tres minutos de locura.

Mejores 2018 Estel·la

Como años anteriores, estas han sido unas fechas de publicaciones y licencias sin descanso. Ha sido difícil escoger exclusivamente unas pocas novedades, pero creo que he quedado muy contenta con el resultado. Por ello, vamos poco a poco.

Para empezar, en cuando a manga se refiere el título Amor es cuando cesa la lluvia de Jun Mayuzuki (de la Editorial Tomodomo) ha resultado ser una grata sorpresa, pues no soy una lectora dada al romance. Sin embargo, la honestidad, madurez y belleza de esta obra, tanto en su guion como en su dibujo, me han dejado sin palabras. Las relaciones de amor y amistad que se retratan me parecen de auténticas y enternecedoras, como la vida misma. Conjuntamente, me gustaría destacar que el anime que más me ha emocionado este año ha sido Banana Fish de MAPPA Studios, como una magnífica adaptación del manga de 1994. Una serie capaz de fusionar una frenética desventura de dos jóvenes, implicados en peligrosas mafias, drogas experimentales, guerras pasadas y homosexualidad; y llevado todo con una naturalidad y un realismo inmejorable.

En cuanto a libros se refiere, creo que Eroguro de Jesús Palacios es una obra que complementa a la perfección el catálogo de Satori Ediciones, pues trata un tema fundamental en el panorama artístico contemporáneo japonés: desde el cine y la literatura, al manga y el anime. Para ello el autor ha contado con la ayuda de una serie de colaboradores, cada uno experto en una materia. De modo que, con esta obra podremos perfilar este género, más allá de lo puramente perverso o grotesco. Así mismo, creo que este año nos hemos llevado dos buenos libros, más centrados en el terreno académico, sobre Japón: Para entender la sociedad japonesa de Joy Hendry y Antropología de Japón de Blai Guarne. Ambas publicaciones de la Editorial Bellaterra.

Finalmente, resulta casi obvio que Hirokazu Koreeda con su última obra cinematográfica: Un Asunto de Familia (o Shoplifters), se lleva en mi opinión la mención especial. El director se ha superado a sí mismo con esta pieza, la cual recoge a la perfección la tremenda sensibilidad del éste para tratar temas familiares. Y es que, ver en pantalla a la fallecida Kiki Kirin, volviendo a ser nuestra madre o nuestra abuela en tan sobrecogedor y difícil escenario familiar, no puede más que emocionarnos de sobre manera. Una obra simplemente brillante.Mejores 2018 Alex

Este 2018 ha estado marcado más por el anime y el manga que por la literatura. Aunque en cuanto a libros he podido leer obras estupendas, no ha caído tanto como querría. Destacaría la fantástica antología de relatos El pájaro demoníaco, de Satō Haruo, con historias fantásticas, alguna de ciencia ficción y demás. Por supuesto 2018 ha sido, de nuevo, año Tanizaki, y es que la publicación de El amor de un idiota por parte de Satori ha logrado calmar mis ansias de leer más obras del autor (creo que es el escritor japonés del que más obras he leído). Y de Tanizaki mismo hace unos poquitos días terminé de leer Arenas movedizas (Manji) reedición también de esta estupenda novela. Para mí este año ha estado marcado por la no-ficción, como denota ese Taiko, de Walter Dening o el estupendo Pensamientos desde mi cabaña, un pequeño texto filosófico que ha publicado Errata Naturae.

El cine de 2018 ha vuelto a estar dominado por dos de mis directores preferidos: Naomi Kawase y Hirokazu Koreeda. Hacia la luz (Hikari) es una película lenta, pausada y profunda. Con un mensaje que me ha calado muchísimo más de lo que esperaba. La sinopsis es sencilla: un fotógrafo está a punto de quedarse ciego, y en esos últimos instantes conoce a una mujer que se dedica a narrar películas para invidentes. Este año he visto El tercer asesinato, de Koreeda. Aunque no está entre mis preferidas es desde luego de lo mejor del año. También hay que destacar la adaptación de La espada de inmortal de Miike, una película muy digna que logra captar la esencia del manga.

En anime he descubierto algunas series espectaculares. Me quedo con Darling in the Franxx, aunque ha sido controvertida, personalmente creo que las cosas positivas superan con mucho a las negativas. Attack onTitan ha vuelto a brillar, y hemos descubierto grandes series como Banana Fish, de lo mejorcito de este año. Pero hay un director que se lleva el año de cabeza: Masaaki Yuasa con Night is Short, Walk on Girl, Lu Over the Wall y Devilman Crybaby. Dos películas y una serie respetivamente. Las tres son 10 de 10.

Y para finalizar, pasamos al manga. Ha sido un año completísimo, y se me antoja complicado escoger algunas obras, así que mencionaré las que más me han gustado: Innocence, de Shinichi Sakamoto; Atelier of Witch Hat, de Kamone Shirahama; Beastars, de Paru Itagaki; Dorohedoro, de Q Hayashida; La música de Marie, de UsumaruFuruya; Harmony, de Minato Fumi; Genocidal Organ, de Gato Aso. Todos recomendables, todos impresionantes. Desde luego, para mí 2018 ha venido marcado por el formato manga. Quizá para culminar destacar algunos ensayos que no sé muy bien dónde meter, como la Enciclopedia Yokai, de Shigeru Mizuki, y Eroguro, un ensayo sobre este mismo subgénero, ambos publicados en Satori.

Mejores 2018 Isa

2018 ha sido un año muy completo en cuanto a manga, anime y literatura, quizá a costa de dejar algo abandonado el cine japonés. Y es que he podido ver y leer series y libros fascinantes, pero hay algunos que brillan por encima de los demás con luz propia.

En cuanto al manga, este año ha sido un año de relecturas. Algunas editoriales han sacado algunos de mis shojos preferidos, que ya había leído por scans y que, gracias a sus reediciones, he aprovechado para releer. Este es el caso de mangas como Amar y ser amado, dejar y ser dejado de Io Sakisaka (Ivrea) (una de mis autoras de shojo preferidas), Amor es cuando cesa la lluvia de Jun Mayuzuki (Tomodomo) o Last Game de Shinobu Amano (Norma). Sin embargo, si tengo que destacar una serie que me haya fascinado, tengo que adentrarme en el mundo del yaoi. Milky Way ha continuado sacando licencias interesantes como You are in the blue summer de Nagisa Furuya o Algo entre nosotros de Hagi. Aún así, el manga que más me ha impactado es, sin duda, y repitiendo podio como el año pasado, la relectura de Pájaro que trina no vuela de Kou Yoneda (Tomodomo). No me cansaré de recomendar esta serie.

En el aspecto del anime, varias son las series que he seguido durante las cuatro temporadas del año. Sora Yorimo Toi Basho (o A place further than the universe) ha sido, sin duda, una de mis favoritas del año y una de las series que realmente me impacto cuando la veía. Me hizo conectar con sus personajes a un nivel que pocas veces consiguen las series de anime y al final lloré tanto como las propias protagonistas. También estoy disfrutando mucho de los spokones de esta temporada, como Kaze ga Tsuyoku Fuiteiru y Tsurune. Sin embargo, la serie que se ha alzado como mi preferida de 2018 es, sin duda alguna, Banana Fish. Una serie redonda, con unos personajes muy creíbles y que nos traslada fácilmente al Nueva York de la mafia. Sí, parece que este año me he aficionado a las series de yakuzas.

En cuanto a literatura, este año he podido disfrutar de nuevo de una de mis autoras preferidas, Murasaki Shikibu, con su Diario de la dama Murasaki, libro editado por Satori Ediciones. Pero también ha sido un año de descubrir nuevos autores, como Kaori Ekuni con Luz Brillante, Hayashi Fumiko con Nubes Flotantes o Diario de una vagabunda y Shintaro Ishihara y su libro La estación del sol. Aún así, mi lectura más destacada ha sido de un autor que ya conozco muy bien y es que La muerte del comandador de Haruki Murakami ha sido una lectura que he disfrutado como hacía tiempo que no disfrutaba de una obra del autor.

Aunque este año ha sido un año poco cinéfilo, quiero destacar tres películas de anime que me han encantado. Una es la de Mirai, mi hermana pequeña, la nueva película de Hosoda que aunque no me conquistó como otras, siempre es un placer ver el talento filmográfico de este director. La otra es Tamako Love Story de Naoko Yamada, la película que sirvió para afirmar que estoy enamorada de la forma que tiene Yamada de contar historias. La última es Lu over the wall, la primera película que he visto de Maasaki Yuasa (aunque ya lo conocía como director de series) y que me ha hecho querer descubrir toda su filmografía. Sin duda, un director a tener en cuenta.

Mejores 2018 Marta

Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa.

No solo estamos ante un ensayo extraordinario sobre el Eroguro, un concepto bastante desconocido en nuestro país, sino que este volumen nos nutre de relatos inéditos y de ilustraciones para aquellos despistados que se acerquen a este libro sin saber bien qué se van a encontrar. Jesús Palacios es quien se encuentra al frente de este ejemplar, y encontramos en él textos tan interesantes como “Las cenizas del ero-gro crean monstruos” de Daniel Aguilar, el traductor de Rampo para Satori en castellano, o el esclarecedor “Más oscuro que el rosa” de Germán Menéndez Flórez. Una obra fundamental no solo para comprender un género literario, artístico y cinematográfico, sino una herramienta para entender mejor los mecanismos que articulan la cultura japonesa.

Kabuki en Madrid

Son pocas las ocasiones que hay en nuestro país de poder disfrutar de una representación de Kabuki. Este 2018, en Junio, tuvimos una de esas oportunidades en Madrid. Muchos creen que es necesario entender los diálogos o las letras de las canciones que componen una obra de estas características. Nada más lejos de la realidad. Es cierto que la compañía Heisei Nakamura confesó en varias entrevistas que selecció obras que podían aproximarse a nuestros códigos teatrales (una cierta estética similar a la del flamenco). Pero incluso sin conocer el significado de determinadas posturas, de los movimientos de las mangas de los kimonos o de las pelucas, la fuerza visual de este arte milenario llegó al corazón de los asistentes. Tanto fue así que tres veces obligamos a salir a los actores a saludar por la más que justificada ovación que les brindamos.

Yasujiro Ozu

2017 fue el año que dediqué a Mizoguchi. En 2018 le tocó el turno a Ozu. Muchos eran los que me habían dicho que me preparase a ver el mejor cine japonés jamás creado. Y es indudable que quizá sea el director nipón más nipón de todos. O al menos a los ojos de los europeos, ya que Ozu era un gran consumidor del séptimo arte europeo y norteamericano. Esos visionados forman parte de lo que hoy es la estética Ozu, ya que observó, anotó y decidió quedarse con aquellos elementos que más le atraían. Sus películas son reposadas y lentas, y pueden resultar tediosas al espectador occidental. Pero es indiscutible que creó algunas cintas imprescindibles para cualquier buen cinéfilo. Si os animáis a ver una os recomiendo “Primavera tardía”, mi favorita del creador.

Mejores 2018 Esther

Como novedad de manga me gustaría resaltar Atelier of Witch Hat de la autora Kamome Shirahama y que ha sido editada en nuestro país por Milky Way Ediciones. En la historia acompañamos a Coco, una niña fascinada por la magia y el deseo de descubrir todos sus secretos que por ciertas circunstancias se verá obligada a ser la aprendiza del mago Qifrey aunque ella en teoría no debería poder hacer magia.

Tanto el desarrollo de la trama, el mundo como el diseño de personajes son una maravilla. La historia, aunque no deja de tener un aire naíf ya que las protagonistas son niñas, deja entrever posibles situaciones más complejas y atrayentes para más adelante.

De sagas no tan nuevas pero con giros de tramas apabullantes actualmente remarco Shingeki no Kyojin de Hajime Isayama y editado desde 2013 por Norma Editorial. La diferencia de publicación entre Japón y España es bastante amplia y a veces es inevitable comerte un spoiler por internet. Eso me pasó hace unos cuantos meses y lo que vi fue tan diferente a lo que leía en ese momento en los mangas que pensé: “¿cómo hemos pasado a humanos brincando por los árboles y altos edificios, luchando contra titanes con sus equipos tridimensionales a ESTO?”. Ahora ya sé el porqué y aunque puede parecer una ida de olla es una ida de olla muy bien justificada. Además de que en estos casi diez años de publicación, la mejoría en los dibujos de Isayama, el ritmo de la historia y la evolución y madurez de los personajes es muy notoria, sin haber perdido en ningún momento su carácter épico y las ganas de saber más de las conspiraciones y secretos que aún están por desvelar.

En cuanto a anime, aunque esta mitad de año no he podido mirar tantos como hubiese querido, sí he tenido una cita fiel cada semana con Banana Fish, del manga con el mismo nombre de la autora Akimi Yoshida y adaptado por el estudio MAPPA. El tiempo de esta historia de mafias y drogas ilegales en los bajos fondos de Nueva York ha sido adaptado a nuestro presente y aún así los temas y la crítica que denuncia siguen siendo muy actuales. La animación no decae en casi ningún episodio, la música es una auténtica maravilla y la acción y la trama son completamente trepidantes. Los veinte minutos que dura cada capítulo pasan volando.

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