“Cómo Japón cambió mi visión occidental de la Navidad” por Kira Sensei

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Para un occidental cristiano (practicante o no) en España, el mes de diciembre llega potente con sus villancicos, anuncios en las redes, la televisión y los episodios especiales de Navidad. Nos ilusionamos pensando en qué vamos a regalar, en qué restaurante gastaremos el sueldo o qué manjar prepararemos en la reunión familiar. Desde luego que para un occidental criado en España como yo, Kira Sensei, la Navidad es una piñata de felicidad. O debería decir que era, en pasado, un momento especial.

“Actualmente mi ilusión por la Navidad es similar a la que siento cuando declaro los impuestos en febrero, en la maravillosa agencia tributaria de Amagasaki, en la prefectura de Hyogo (Japón). Mi anhelo por la Navidad era un encuentro familiar cálido, una oportunidad de terminar el ciclo anual con buena compañía, buena comida y buenas fiestas. ¿Qué ha pasado, pues? A continuación describiré con detalle los cuatro pasos que me desligaron por completo del espíritu navideño occidental y el papel de la cultura japonesa en estas fechas” – Kira Sensei

PASO 1. LA ILUSIÓN POR LA NAVIDAD

Mi aventura en Japón empezó en marzo de 2007 en la escuela de japonés para extranjeros YMCA OSAKA. Pasé el año eufórico por lograr vivir mi sueño en Japón y, como cabía esperar, llegó diciembre con muchas ganas de celebrar la Navidad con los japoneses. ¡Me moría por vivir el mejor momento del año, la Navidad, en el mejor país del mundo! O al menos así era como pensaba.

En la ciudad de Osaka empezaron a decorar las calles con motivos navideños. Las tiendas ponían villancicos o temas actuales de la Navidad. Se escuchaba por doquier la hipnotizante canción japonesa de Tatsuro YamashitaChristmas Eve, el tema más sonado en estas fechas. Las pastelerías impresionaban con sus dulces y tartas con decoraciones de Papá Noel. Todo me indicaba, aparentemente, que en Japón se vivía el espíritu navideño al mismo nivel o incluso con más intensidad que en España. Sin embargo, sentía en mí un dilema. Por un lado me asaltaba sin piedad la añoranza por regresar a mi país en esas fechas pero, por otro lado, me calmaba pensar que tendría una experiencia similar con mis amistades y pareja japonesas en Osaka. Así empecé en diciembre a preparar la Navidad con los regalos, las conversaciones sobre planes para la Nochebuena.

¡Esa Navidad iba a ser grande para Kira Sensei!

PASO 2. EL DEPRIMENTE CHOQUE CULTURAL

Navidad Kira 1

Kira Sensei y la oferta del pastel de Navidad de Lawson

Fue entonces cuando me topé con la cruda realidad. Mis amistades japonesas y pareja solo comentaban el aspecto sexual de la Navidad. Se hablaba de con quién pasarían la noche en nosequé hotel de amor. El plan de Navidad era algo propio de la pareja, es decir, no había plan familiar ni siquiera de reunirse con amigos. Además, es costumbre en Japón por Navidad comer pollo frito de la cadena de restaurantes de KFC (Kentucky Fried Chicken). ¿¡Comida basura en Navidad!? ¡Sí! Las reservas se agotan semanas antes del día 25. A ello le sigue la cita romántica esporádica en los mal llamados hoteles de amor (ラブホ). Es decir, el espíritu navideño consiste en practicar sexo después de haber comido pollo, con alguien que puede que hayas conocido la noche anterior. ¡Qué conexión tan íntima!

De hecho, en la oficina donde trabajaba, no entendían por qué quería tomarme el 25 de diciembre como fiesta. Me topé con las caras largas de mis compañeros y encargados japoneses. No entendían que quisiera tomarme el día de fiesta para practicar sexo con mi pareja y comer pollo en KFC. En su mente no existía el espíritu navideño familiar, cálido, anhelado, etc. Además, mis amistades no estaban disponibles para quedar ese día. No entendían que quisiera verles aquel día para algo más que una cerveza y refresco en una taberna japonesa o izakaya (居酒屋). Y mi pareja japonesa esperaba que la llevara a un hotel de amor caro y, para colmo, que le regalara un anillo, un peluche, un collar o algo típico de parejas. ¿Estaba canjeando anillo por un poco de sexo y pollo en KFC? ¡Qué gran plan!

Como el lector puede imaginar, todo esto me llevó a deprimirme, a frustrarme, a no sentirme correspondido. Mi deseo de conexión familiar íntima, y de un momento cálido no lo viviría en Japón. Para colmo, estaba a más de diez mil kilómetros de mis amigos y familiares. Recuerdo ese sentimiento de tristeza profundo. No podía hablar de ello, pues nadie lo entendía a mi alrededor. La noche del de Nochebuena la pasé como dicta la “tradición” japonesa: comí pollo, le regalé un anillo a mi pareja y practicamos sexo. Pero mi corazón y espíritu navideño estaban desconsolados.

PASO 3. LA INDIGNACIÓN CON JAPÓN

Navidad Kira 2

Hotel Little Chapel Christmas de Osaka

Aprendí la lección. Al año siguiente, en la Navidad de 2008, hice todo lo que pude por viajar a España desde el 23 de diciembre hasta el 3 de enero del año siguiente. No estaba dispuesto a deprimirme de nuevo. Aquel año disfruté el doble con mis familiares y amigos. Estaba hambriento de afecto familiar y sediento de espíritu navideño. Aprendí a apreciar la Navidad en España como nunca antes lo había hecho.

Pero la duda estaba ahí. ¿Cómo se codifica el sentimiento navideño en la mente japonesa? ¿Por qué se esmeran tanto en promocionar algo que no sienten? Movido por un deseo puro de conocer el porqué de esa apropiación cultural tan extraña pero, al mismo tiempo, acompañado por una indignación enorme por haber pasado un año de mi vida sin Navidad, me puse seriamente a estudiar las costumbres y tradiciones japonesas.

Descubrí rápidamente que los japoneses tienen la costumbre de apropiarse de costumbres y prostituirlas con desfachatez, sin importarles un comino su origen y sentido. El sentido del respeto tan refinado del que presumen solo lo aplican a sus costumbres ancestrales propias. Y no creas que esto es nuevo. Esto lo han hecho desde la convulsa era Meiji, en su proceso de modernización del país en 1868. Desde entonces las tradiciones occidentales han sido secularizadas, procesadas, pervertidas, degradadas y corrompidas, con el propósito de aparentar modernidad y competir en el mercado global. Japón aparenta ser algo que no es, y que ni siquiera pretende ser (lo cual es incluso peor). Concretamente, Halloween sería el ejemplo más actual que estamos viviendo en 2018 en Japón, especialmente en el distrito de Shibuya (Tokio). Los japoneses toman la calle con sus disfraces apropiándose de una tradición que no entienden (¡ni se molestan en entender!).

PASO 4. LA ASIMILACIÓN FINAL

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Navidades en familia con Kira Sensei

Por un lado, con el paso de los años mi indignación fue desapareciendo, dando lugar a una tolerancia. La apropiación cultural a la japonesa es un fenómeno común en otras culturas. Es un paso necesario para el progreso ideológico. El interés por contagiarse de otras costumbres puede empezar por las apariencias. Solo entonces se puede profundizar en la dimensión espiritual (lo abstracto) de la nueva costumbre o tradición apropiada.

Por otro lado, otra conclusión a la que llegué fue que las tradiciones, por muy antiguas y años que llevemos practicándolas, merecen ser cuestionadas: ¿qué sentido tiene celebrar la Navidad? y ¿qué hacemos si no tiene sentido para nosotros? La Navidad puede ser tan significativa como inútil para algunas personas. Puede ayudarte a conectar con la religión cristiana, a promover la conexión familiar. Puede también ser una época de festividades alegres que te impregnen de optimismo y recarguen tu batería emocional. La Navidad puede representar el final del ciclo anual, y podemos aprovechar para reflexionar sobre nuestra relación con familiares y vecinos. Puede ser también un momento para degustar ciertos dulces. La Navidad puede ser tan útil como inútil. Depende enteramente de ti, pero merece la pena cuestionarla.

La Navidad en Japón para mí, en mi vida, no tiene ningún sentido. No conecto con la tradición japonesa, y además me desagrada el uso de adorno navideños aún cuando no sienten nada. Evito el postureo navideño. Evito las compras obligadas o los regalos forzados. Evito obligar a mi esposa japonesa a sentir lo que yo siento. Así dejé de celebrar la Navidad en Japón, para celebrarla únicamente en España, con las personas con las que siento que se comparte y vive ese espíritu. Sin embargo, el mero paso de los años y la desconexión con España durante ya 13 años, han hecho que mi espíritu navideño muera por falta de contacto. El fuego se apaga si no echas leña. Por muy importante que en su momento fuera la Navidad, el sentimiento se termina olvidando y enfriando con el inexorable paso del tiempo. Triste pero cierto, es así cómo me siento.

Para acabar, Kira Sensei nos entrega cuatro detalles navideños para 2018, en forma de consejos:

  1. No sigas costumbres o tradiciones a no ser que tengan un sentido práctico (espiritual, económico, familiar).
  2. Cuestiona el origen y validez de las tradiciones. Es posible que estés promoviendo valores poco loables simplemente porque tus ancestros lo hicieron muchos años atrás.
  3. Realmente Japón no destruyó mi espíritu, sino que me ayudó a despertar. Despierta y reconoce conscientemente el valor que tienen las tradiciones. Elige festejar solo en caso de que aporten algo a tu crecimiento personal, al de tu familia y/o entorno.
  4. Si quieres conectar con el espíritu navideño en Japón asegúrate de rodearte de hispanos, y de los japoneses que rodean a esos círculos de interés en la cultura latina y occidental.

Así destruyó Japón mi espíritu navideño” – Kira Sensei

Entrevista a Kira Sensei

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About Author

Graduada en Historia (UA). Máster de Estudios en Asia Oriental (USAL). Cinéfila a ratos, entusiasta del manga y el anime, amante de buen misterio, y siempre formándome en las diferentes culturas asiáticas. La buena cocina oriental y el turismo regional, mis mayores y más placenteros pecados.

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