La Navidad en Japón de: Yunae, MartaEYuu, Ilwën Depp y Japonismo

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¡Las navidades en Japón! Un tópico que seguramente genera tremenda curiosidad entre nuestros lectores. Y no es de extrañar, ya que la Navidad y el Año Nuevo en Japón pueden resultar especialmente particulares, dado un contexto cultural que se aleja del pensamiento cristiano. Por lo tanto, nos surgen una serie de dudas: ¿cómo se desarrollan las fiestas?, ¿como es la decoración en las calles?, ¿se trata de fiestas familiares?, ¿qué comidas son típicas de estas fechas?, ¿se echa de menos la tradición española? A tan solo unas horas de empezar la Nochebuena, todas estas preguntas y muchas más serán resueltas por nuestras youtubers colaboradoras: Yunae, MartaIlwën, quienes han residido en Japón durante la Navidad y el Fin de Año, pudiendo acercarnos a la realidad nipona, mediante sus experiencias personales, en un artículo muy próximo al formato de nuestras entrevistas. Del mismo modo, los fundadores del popular blog de turismo y cultura japonesa, Japonismo (Luis y Laura), nos narrarán una maravillosa experiencia navideña, ¡ocurrida nada menos que hace 18 años!

Yunae

A veces me resulta extraño pensar que esta es mi cuarta navidad en Japón. A principios de noviembre las tiendas se visten de rojo y blanco, se instalan hermosos árboles navideños y los comercios se llenan de villancicos estadounidenses. Es decir, la primera navidad que pasé aquí tuve la sensación de que era similar a España. Al menos, a primera vista es lo que parecía. Sin embargo, ahora ya sé que no es así. Ya no me engaña la parte superficial de esta fiesta.

En Japón suele ser una fecha romántica para las parejas. Una noche en la que intercambiar regalos con tu amante y cenar juntos en un restaurante caro. Recuerdo que el año pasado a mi jefe se le olvidó reservar mesa para este día. “Mi novia me va a matar” decía agobiado. Puso a cargo de esta tarea a nuestra amable secretaria, la cual se pasó una mañana entera llamando a un sinfín de restaurantes. “Es casi imposible encontrar mesa un día antes de navidad, los mejores sitios ya están llenos…” decía la pobre entre suspiros, exhausta de escuchar lo mismo una y otra vez. En definitiva, todo el mundo quiere ir al restaurante más caro y elegante con su pareja, es decir esto es atarimae (当たり前) un hecho obvio. Por suerte, nuestra eficiente secretaria encontró mesa y pudo pedirle matrimonio a su novia.

Se echa de menos el ambiente de España. La ilusión en las caras de los niños o la comida familiar. Como en mi caso, el marisco en casa de mis padres con mis hermanos, diciendo todos tonterías. No obstante, para las familias japonesas es tradición comer pastel de navidad y pollo de la cadena KFC. De hecho, se forman colas larguísimas en la tienda de mi barrio, y hay gente que incluso reserva su comida con antelación. Hoy en día el pollo frito es tan característico de estas fechas, e incluso algunos konbini (コンビニ) han empezado a venderlo y a aceptar reservas.

Mi marido es Estadounidense y le parece gracioso comer comida rápida en día tan importante para nosotros, pero en mi casa la navidad es una fiesta familiar. Supongo que es lo mismo para muchos otros inmigrantes. Es el día del año que más se echa de menos a tu país y tu familia. También, supongo que a los japoneses que viven en el extranjero les pasa igual con las fiestas de Año Nuevo (お正月). Ya que, en Japón te reúnes ese día con toda tu familia y coméis juntos. Lo más interesante de esto es que después de todo, pese a nuestras diferencias culturales, japoneses y españoles compartimos algo especial. Ambos guardamos un día al año para estar en familia, mismo sentimiento, solo cambia la fecha.

MartaEYuu

Hace ya 5 años que vivo en Japón, y hoy en día sigo descubriendo pequeñas cosas que me sorprenden, haciendo que me enamore más del país, pero que a la par eche de menos mi propio país. Aprovechando estas fechas, me gustaría hablar de cómo fue mi primera experiencia durante las fiestas de Año Nuevo (el 31 del diciembre al 3 de enero), ya que la primera cosa que me gustaría aclarar es que, para los japoneses, la Navidad (25 de diciembre) no significa nada. El 99.9% de las personas tienen que trabajar, y eso, desgraciadamente, me incluye a mí. Pasar el día de Navidad trabajando, mientras sabes que tu familia en España se está reuniendo y están compartiendo regalos es algo triste, la verdad.

En mi caso, fui a la casa de mi pareja a celebrar la noche vieja, dónde básicamente lo que hicimos fue comer. Por un lado, soba (そば), porque son fideos alargados y simbolizan una larga vida. También comimos tai (鯛), un tipo de pescado que es de color blanco y rojo, y esos colores simbolizan la buena suerte; y por cierto, es una de las razones por la que la bandera de Japón es rojo sobre blanco. Luego seguimos con el mochi (餅), y aunque tradicionalmente se tienen que comer tantos, como años tengas, yo con un par de ellos me llené. Después nos fuimos a cenar pronto porque al día siguiente lo tradicional es ir al templo. Si bien es cierto que hay gente que va justo a las doce de la noche, nosotros no fuimos debido al frío. El primer día del año nos levantamos temprano y fuimos a uno de los templos más grandes de la región de Okayama.

El templo estaba muy decorado y se respiraba un ambiente festivo. Lo primero que hicimos fue hacer 45 minutos de cola para pedir el omikuji (御神籤) o papelito de la fortuna. Luego fuimos a pedirle a un dragón sagrado salud. El dragón te muerde en la parte del cuerpo que quieras salud, y si no tienes en especial hay mucha gente que pide que le muerda la cabeza, para volverse más inteligente. Finalmente, volviendo a hacer cola, fuimos a beber amazake (甘酒), una bebida típica de invierno que está hecha con el arroz que ha sobrado del sake. Se dice que tiene muchas propiedades beneficiosas para la salud y la verdad es que es muy dulce y esta calentita, así que con el frío que estaba haciendo, se sintió muy bien.

Tradicionalmente en Japón, no se salía de casa durante los tres primeros días del año, se estaba en casa, sin hacer nada. En la actualidad, el 1 de enero empiezan las rebajas y la gente sale a comprar o de viaje. Aunque, sinceramente yo no recuerdo que es lo que hice, así que supongo que me adaptaría al Japón antiguo y no haría nada productivo durante esos días. A veces, uno se adapta rápidamente a las costumbres tradicionales de otro país, ¿verdad?

Ilwën Depp

La Navidad en Japón es un día romántico, una especie de San Valentín, y como estando allí no tenía pareja, aprovechaba el día trabajando y dejaba libres a mis compañeros con novio o novia. Mi Navidad solía consistir en comprarme un pastel de nata y fresas (algo muy típico allí) y un café con leche del Starbucks antes de entrar al trabajo. Sin embargo, Fin de Año es una celebración más antigua en Japón y con muchas tradiciones nuevas para mí. Me hacía ilusión vivir un Fin de Año “a la japonesa”.

Probablemente, la costumbre que menos me gusta y de la que no pude librarme es el oosooji (大掃除) que literalmente se traduce como la “gran limpieza”. Antes de acabar el año los japoneses limpian a fondo sus casas y sus puestos de trabajo, para empezar bien el Año Nuevo. De modo que, nosotros cerramos un día el restaurante y la dedicamos enteramente a eso. Esto se suele hacer unos días antes, el 28 y el 29 de diciembre. Y finalmente el día 31 de diciembre toca prepararse para celebrar la entrada del Año Nuevo.

Nos habían dicho que en el cruce de Shibuya la gente se reunía, y cuando daban las las 00:00h exactas todos saltaban y se abrazaban. Nos pareció curioso y original, así que decidimos ir. Por desgracia aquel año hubo problemas la noche de Halloween, así que legalmente prohibieron hacer el evento de Fin de Año (aunque la gente fue allí igualmente). Nosotros fuimos bastante antes porque queríamos hacer otra cosa típica en esas tierras para Fin de Año: comer soba. Esa noche muchos japoneses comen un tipo de fideos soba muy largos, llamados toshikoshi soba (年越しそば), v luego fuimos a comprar unas latas de refresco Strong Zero.

Nuestra idea era estar allí tranquilamente, pero por la masificación de gente, empezaron a “cortar” ciertas calles y áreas. Si estabas en un bloque o calle, no podías cruzar e ir a otro. Uno de nuestros amigos llego más tarde y estaba al otro lado del cruce, pero al final conseguimos que le dejaran venir hasta donde estábamos nosotros. Finalmente llegó la hora, y efectivamente todo el mundo saltó, se abrazó y se deseó Feliz Año Nuevo. Estuvimos un rato más por allí esperando que se despejara un poco y luego nos fuimos al tren (que ese día circula hasta más tarde) para irnos a Takadanobaba, donde teníamos reserva en un izakaya (居酒屋) para beber y comer toda la noche. Por último, el día de Año Nuevo lo dedique a dormir y descansar de la fiesta, al día siguiente me fui al santuario que había cerca de mi casa para realizar la última de las tradiciones que quería hacer: el hatsumode (初詣), o la primera visita del año al templo o santuario.

Japonismo

(Laura y Luis) Antes incluso de que Japonismo fuera una realidad, la pasión por Japón ya estaba presente en Laura. Tanto es así que vivió la Navidad y el Fin de Año en Kioto, y luego pasó las vacaciones de Año Nuevo en Wakayama. ¿Qué mejor manera para enamorarse de Japón que recordar con nosotros estos momentos tan especiales, pero además durante el cambio de siglo? Dejadnos deciros que aquello fue una experiencia única que jamás se nos olvidará. No es de extrañar que Japón se haya quedado clavado en nuestros corazones.

Puede que alguno conozcáis la tradición del daimonji (大文字) en Kioto, las hogueras que se encienden en las montañas que rodean la ciudad en verano, durante las festividades del Obon. Esto ya es impresionante de por sí, pero es que en Nochevieja del año 2000 era cuando Japón consideraba que acababa el siglo XX, no como el resto del mundo que lo consideraba acabado el año de 1999. Y fue algo tan importante que decidieron encender esas hogueras el 31 de diciembre. Imaginad la sorpresa, pues los propios habitantes de Kioto estaban maravillados al poder ver estas hogueras fuera de su periodo tradicional.

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Pero es que aún hay más, porque luego estuvimos visitando el santuario Yasaka, en pleno barrio de Gion. Este santuario es uno de los más populares de Kioto y hoy en día mucha gente que va en fechas importantes se lo encuentra abarrotado de gente. Lo que vivimos aquella madrugada del 1 de enero de 2001 en el santuario Yasaka fue indescriptible. No se podía ni caminar. Jamás habíamos visto tanta gente junta. Y hay que pensar que hace tantos años Kioto todavía no estaba tan masificada turísticamente como lo está ahora. Aún así, jamás habíamos visto tanta gente. Quizás por eso cuando ahora vamos a Japón, incluso si vemos mucha gente, ¡no nos parece para tanto!

Tras esto pasamos las tradicionales vacaciones de Año Nuevo con la familia de una amiga en Wakayama. Allí pudimos experimentar lo diferentes que son las tradiciones japonesas en esta época del año. Sí, hablamos del osechi ryori (おせち料理), la comida típica de estos días. Está por todos los lados, hay anuncios para comprarla en todas partes y puedes gastarte una millonada. Si podemos ser sinceros, no es de nuestras comidas favoritas, pero es espectacular la simbología que hay en su preparación e ingredientes, y aprender más de ello con cada bocado. Y además, estar en una casa particular en esos días nos permitió comprobar otra de las tradiciones más fantásticas del 1 de enero en Japón: la entrega de las nengajo (年賀状) o postales de año nuevo. Fue algo totalmente espectacular ver llegar al cartero con un montón de tarjetas. Parecía que no se acaban nunca. ¿De dónde habían salido todas esas tarjetas? Como comprenderéis, tantas cosas nuevas en tan pocos días nos dejó con ganas de saber mucho más del país y de seguir profundizando en su estudio. En parte, aquello fue un germen de lo que es hoy Japonismo.

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About Author

Graduada en Historia (UA). Máster de Estudios en Asia Oriental (USAL). Cinéfila a ratos, entusiasta del manga y el anime, amante de buen misterio, y siempre formándome en las diferentes culturas asiáticas. La buena cocina oriental y el turismo regional, mis mayores y más placenteros pecados.

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