La cruzada de los inocentes, de Usamaru Furuya

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Usamaru Furuya se ha convertido en pocos años en un autor de culto en España. Y no es para menos, se trata de uno de los mangakas más brillantes de su generación gracias a su estilo gráfico y narrativo, tan perturbador como atrayente, que no deja a nadie indiferente. Influenciado por la obra de Suehiro Maruo, uno de los renovadores del eroguro en el manga, su visión del sexo y la violencia se ha plasmado en diversas obras excepcionales: El club del suicidio, basado en la película de Sion Sono, Litchi Hikari Club, Happiness o la intelectualmente estimulante La música de Marie. Una de sus últimas obras publicadas ha sido La cruzada de los inocentes, un manga histórico que nos acerca a la turbulenta Europa de las cruzadas.

La cruzada de los inocentes

Publicado en 2008 en la revista Manga Erotics F, la obra se basa en un suceso popular de la edad media: en 1212 un niño del norte de Francia, Étienne, tiene una visión en la que Jesucristo se le aparece y le ordena ir a tierra santa, a Jerusalén, para ayudar en su recuperación contra los infieles. También le da una trompeta que, al hacerla sonar, es capaz de obrar milagros. Convencido de su misión liberadora, Étienne reúne a un grupo de niños del pueblo, y junto emprenden el camino a Jerusalén, formando un ejército conocido como la cruzada de los niños.

Así empieza una historia contada en tres tomos que muestra el viaje de estos niños hasta Jerusalén. El camino no va a ser fácil teniendo en cuenta su edad y los peligros que oculta la Europa medieval, sacudida por la pobreza, la violencia y la religión. Este es, sin duda, el mayor mérito de Usamaru Furuya, la transición sutil pero escalofriante que consigue entre la inocencia de los primeros tramos de la historia y la crudeza que va tomando la historia. Partimos con unos personajes llenos de ideales, de esperanzas y de amistad liderados por Étienne, el niño de los milagros, que en cada pueblo por el que pasa consigue curar a los enfermos. Sin embargo, esta ingenuidad no puede durar ya que las cruzadas en tierra santa son un hecho bélico, lleno de miseria y de violencia. La cruzada de los inocentes nos habla del choque entre la inocencia del mundo de los niños y la crueldad del mundo de los adultos.

La cruzada de los inocentes

Sin duda lo más estimulante del manga es la cantidad de ideas políticas y reflexiones que imprime el autor. No estamos ante un manga histórico de acción, Usamaru Furuya nos sumerge en un mundo hostil, inseguro, en el que las comunidades son incapaces de protegerse a sí mismas, donde la manipulación y el engaño son comunes, aunque se ejecuten ante seres vulnerables como son los niños. La obra también habla de la corrupción del poder, un poder que en la edad media no estaba encarnado en el estado, que todavía era una institución débil, sino en la iglesia católica y en uno de sus brazos armados: los templarios. Furuya es despiadado en su crítica al cristianismo o, al menos, en el uso que hacen los poderosos de esta religión. Muestra el sometimiento de un pueblo ignorante ante un poder que les manipula para mantener un orden social.

La cruzada de los inocentes

Sin embargo, Usamaru Furuya también comente fallos en la obra. Aunque a nivel simbólico y de personajes la obra funciona muy bien, el autor pierde el control del ritmo a mitad de la historia. Hay momentos en que no sabemos muy bien cómo se están desarrollando los personajes y su objetivo, que es llegar a tierra santa, por momentos queda eclipsado ante las dificultades de una historia con decenas de personajes. Hay una cierta impresión global de que el autor no sabe qué hacer con tantos frentes abiertos en la trama.

Asimismo, el estilo gráfico presenta claroscuros. Por una parte tenemos que elogiar su estilo tan personal, que reconocemos del resto de sus obras. Un estilo detallado, capaz de plasmar extraordinariamente la inocencia y la luz de los primeros pasos de los niños, hasta alcanzar un estilo más gótico y siniestro cuando la trama se vuelve más cruel. Además, el rigor histórico es apabullante. El autor ha sido capaz de documentarse perfectamente para sumergirnos en la edad media europea. Los paisajes, pueblos y ropajes son fieles a la época, a pesar de ser un contexto ajeno al japonés. Como nota discordante, lamentablemente, tenemos que admitir que no es el mejor Usamaru Furuya. Cuesta encontrar esas ilustraciones inquietantes y brillantes compositivamente que encontramos en otros mangas suyos como La música de Marie.

La cruzada de los inocentes

Hay que destacar que nos encontramos ante una obra notable de Usamaru Furuya, La cruzada de los inocentes es un manga ambicioso, bien estructurado y ameno que nos sumerge en el mundo personal de un mangaka que cuenta con una carrera envidiable. El autor vuelve a estimularnos con sus poderosas ideas sociales y con su tratamiento de la naturaleza humana. Nos provoca escalofríos a la vez que nos muestra lo mejor y lo peor del ser humano. Le ha faltado una mayor contención narrativa y un mejor manejo del ritmo para ser una historia sobresaliente pero, sin duda, La cruzada de los inocentes merece ser leída para conocer otros caminos por los que puede transitar un medio como el cómic.

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