Ohan, de Chiyo Uno

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Ohan, de Chiyo Uno es una novela corta. Quizá un relato. Una obra muy breve pero que contiene un profundo mensaje, un retrato directo y descarnado de unas condiciones de vida durísimas, de una sociedad marchita. Durante sus cien páginas asistimos a la vida de un puñado de personas que malviven, traicionan y maltratan. Tras haber leído Ohan entiendo que Osamu Dazai no habría existido sin este librito. Hay tanto de Uno en las novelas de Dazai. Esos hombres desgraciados, maltratadores, ladrones y borrachos. Esas relaciones tóxicas, nocivas, destructivas. Ese entorno podrido, macilento, que se cae a pedazos. Una sociedad que se sostiene en una base resquebrajada.

Ohan, publicada en Mirmanda, colección de Edicions de 1984 y traducida al catalán por Albert Nolla (traductor de Haruki Murakami al catalán) es la que se considera la obra cumbre de Chiyo Uno. La historia nos narra la historia de Kano, un hombre que siete años antes abandonó a su mujer embarazada, Ohan, por una geisha, Okayo. Cuando Kano se reencuentra un verano cualquiera con Ohan por la calle un remolino de sentimientos le confunde y comienza a verse a escondidas de nuevo con la mujer a la que abandonó, a espaldas de Okayo. Kano es un desagraciado, a pesar de trabajar en una tienda, es un hombre mantenido por las ganancias de la geisha, una mujer que ha logrado amasar ciertos ahorros con años de duro trabajo y esfuerzo. Kano es holgazán, caprichoso y un poco cortito. Digamos que, como poco, no razona cuando se trata de mujeres, se guía por el instinto, y como Chiyo Uno dice a través de los pensamientos del propio Kano, es como un miserable perro.

Chiyo Uno nos sitúa en unos convulsos primeros años de un Japón que comenzaba a modernizarse. Ese Japón de cambios culturales y sociales tan interesante. Es un libro que plantea preguntas, que a través de una historia costumbrista nos muestra un retrato de un Japón errático. En Ohan el protagonista es Kano, pero el lector acabará sintiendo verdadero desprecio por este personaje. Las verdaderas protagonistas son las dos mujeres, Okayo, la geisha que está enamorada de Kano y Ohan, que ha esperado siete años para reencontrarse con él. ¿De dónde surge la dependencia de estas dos mujeres hacia un hombre que ni puede mantenerlas ni tiene estabilidad mental? La novela está llena de ternura, pues el hijo de Kano y Ohan protagoniza las escenas más bonitas y dramáticas de la historia.

Cabe recalcar que Chiyo Uno, nacida en el 1897 en Kawanishi, fue la gran dama de las letras japonesas de su tiempo. Con 20 años se trasladó a Tokio para comenzar su carrera como escritora dentro de estilo narrativo del mo-ga, abreviatura de “modern girl”. Su vida y su obra se salieron de la norma, y es que la vida amorosa de la autora es tan digna de recordar como su propia obra. Una mujer adelantada a su tiempo, sin miedo a romper los esquemas y las normas. Tanto fue así que, desde entonces y hasta hoy en día, su obra tiene multitud de seguidores y un público fiel. Chiyo Uno escribe sobre la liberación de las mujeres, subyugadas a los caprichos de hombres necios como Kano. Hombres que, acomodados, se comportaban como perros en celo. Con una gran sutileza, Chiyo Uno firma una novela descarnada y con una crítica directa y brutal a la sociedad patriarcal que le tocó vivir.

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