Hibiki de Yanagimoto Mitsuharu: El genio de un genio literario precoz

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En ocasiones nos encontramos leyendo la sinopsis de un manga o anime donde una de las características principales del/la protagonista es su afición a la lectura. . Pronto esta afirmación de la sinopsis resulta ser engañosa, puesto que la mayor parte de las veces todo se reduce a alguna escena en la biblioteca del instituto y poco más. Prácticamente nunca se ve a dicho protagonista con un libro en las manos o se hace alguna referencia hacia algún autor. Hay honrosas excepciones, como es el caso de Nuestra salvaje juventud (Araburu Kisetsu no Otome domo yo, ediciones Milkyway), en el que cinco chicas de instituto están tan metidas en sus libros que toman al pie de la letra las descripciones de autores como Kawabata o Sôseki sobre la vida y las relaciones humanas. Hay más ejemplos como los citados al final de este artículo, y luego está Hibiki: el camino de una joven autora desde el anonimato hacia el reconocimiento dentro del mundo literario nipón y las consecuencias que acarrea todo ello tanto para ella como para los demás.

Hibiki

La historia comienza cuando un grupo de editores en una revista literaria lamentan el declive de los autores japoneses de la actualidad, puesto que ni los más consagrados consiguen conectar con el público. Entre los borradores recibidos para un premio de autores no publicados se encuentra un misterioso paquete que no cumple con las reglas básicas para ser presentado a concurso. No tiene datos de contacto ni un nombre de autor claro, por lo que es desechado sin abrir. Sin embargo, Hanai, una de las editoras, lo rescata de la papelera intrigada por lo que pudiera contener. Hanai es una de las pocas personas de la editorial que aún tiene esperanzas de que un nuevo talento pueda aparecer que ayude a que la literatura nipona remonte.

Lo que Hanai tiene entre las manos resulta ser un relato impresionante, hasta el punto de que la joven editora se olvida de comer o de irse a casa al finalizar su jornada laboral. Al terminar de leer el genial manuscrito, aun más peculiar por estar escrito a mano, Hanai está tan convencida de tener un tesoro entre sus manos que, tras una búsqueda digna del mejor detective, consigue encontrar a la autora, contratarla, transcribir el manuscrito en un ordenador y presentarlo al prestigioso premio Akutagawa.

El premio literario dedicado a Akutagawa Ryûnosuke (1892 – 1927), autor de obras como Rashômon (Satori ediciones), quien dedicó gran parte de su obra al cuento y el relato corto. Este premio se entrega dos veces al año, aunque en ocasiones ha quedado suspendido (II Guerra Mundial) o desierto. Por citar un ejemplo, este premio lo ha recibido Konbini Ningen (La dependienta, Editorial Duomo) de Murata Sayaka, de reciente publicación en España.

Hibiki

Paralelamente a lo que está sucediendo en la editorial, Yanamoto Mitsuharu nos presenta a su protagonista, Hibiki, una estudiante de instituto de 15 años. Introvertida y con dificultades para relacionarse con los demás cuenta con una especie de ángel de la guarda que le hace de puente con el mundo real. Aunque en ocasiones Hibiki es perfectamente capaz de defenderse sola, simplemente no sabe cómo funcionan las relaciones sociales, teniendo además un carácter impredecible y explosivo. Es cabezota, maniática, directa, borde. Hibiki es como una bala de cañón que arrasa en cuanto sale disparada. Para añadir más leña al fuego, es de esas personas que lo interpretan todo al pie de la letra, lo que la conduce a situaciones de equívocos y a momentos disparatados que podrían resultar tremendamente graciosos, pero no lo son. No implica que Hibiki  sea una obra aburrida, al contrario, está cargada de humor, pero no es una comedia y no cae enel chiste fácil.

Para entonces el manuscrito inédito que debería ir firmado por Ayukui Hibiki gana el premio Akutagawa y la joven protagonista pone patas arriba el mundillo literario nipón, arrasando en todas sus esferas: autores, editores, críticos, periodistas… y en su propio entorno cotidiano. Esta es, realmente, la historia de Hibiki.

Hibiki: Shôsetsuka ni Naru Hôhô, de Yanamoto Mitsuharu es un manga que comenzó a publicarse en la revista Big Comic Superior de la editorial Shôgakukan el 22 de agosto de 2014 y su finalización está prevista para este mes de octubre, quedando en torno a los 12-13 tomos. Por el medio en que se publica, la clasificación que le corresponde sería la de ‘seinen’ y, de hecho, se trata de un ‘seinen’ aunque podríamos especificar que se trata de un ‘slice of life’. Ganó el premio Taisho de manga en 2017, por delante de títulos tan populares como Yakusoku no Neverland (The Promised Neverland, Norma editorial) de Demizu Posuka y Shirai Kaiu, Fire Punch (Norma editorial) de Fujimoto Tatsuki, Karakai Jôzu no Takagi-san (La maestra de las bromas, Takagi-san, Ivrea editorial) de Yamamoto Souichirô, Tokyo Tareba Asume de Higashimura Akiko o Kûtei Dragons (Drifting Dragons, Milkyway editorial) de Kuwabara Taku.

Hibiki

Todas esas obras, salvo la de Higashimura, están siendo publicadas actualmente en España y en otros países de occidente y, sin embargo, Hibiki no ha sido licenciada. De hecho, esta obra apenas es conocida fuera de Japón. ¿Por qué? Tal vez entre las razones por las que este manga apenas haya tenido repercusión entre las editoriales fuera de Japón esté el hecho de que no se trata de un manga comercial ni tiene un público específico al menos en primera instancia. No contiene peleas espectaculares, no tiene romance ni misterios por resolver, y no es bonito. Casi podríamos decir que Hibiki no cuenta nada porque no tiene un ritmo narrativo trepidante ni una trama sesuda, pero consigue atrapar al lector y conseguir que éste preste toda su atención una vez que se le ha dado una oportunida. Y, pese a lo dicho, sí tiene su público objetivo: el inmenso grupo de gente que ama la lectura, la gente que se aísla en un libro, la que encuentra compañía, amistad y consuelo en los libros. También aquella otra gente que hace posible que los libros existan y sean leídos: autores, editores, críticos, consonantes y jurados en premios… Hibiki es para todos aquellos que leen y escriben, pero va más allá: es una crítica a las políticas que inundan el mundo literario, japonés o de cualquier otro país, una crítica al peloteo, a la rigidez y al conformismo. La joven Hibiki se encarga de arrasar con todo lo establecido y tirar por tierra todas sus normas. Es un terremoto que nadie sabe cómo manejar.

Es un slice of life un tanto extraño, por el carácter de Hibiki y la forma como se relaciona con los demás. Es imposible no centrar toda la atención en ella, en su genialidad y en cómo afronta situaciones que, debido a su edad, deberían venirle un poco grandes. La Hibiki del principio no tiene nada que ver con la que nos vamos encontrando a medida que van pasando los tomos, sin dejar de ser ella misma en ningún momento El resto de personajes que la rodean parecen más arquetípicos y habituales en historias de instituto o situadas en entornos laborales. Pero en el fondo tienen algo más, especialmente aquellos que conforman el club de literatura del que forma parte Hibiki: la chica popular de padres prestigiosos que quiere triunfar por sí misma, el delincuente que se encuentra sin querer metido en un mundo creativo que lo aleja de la calle… Todos ellos van desgranando una historia  que corre paralela a la de la protagonista en el plano de los premios literarios: una historia en la que lidian con el triunfo y la derrota, el fracaso, los celos, la perseverancia, la inseguridad y la autocrítica.

Hibiki: Shôsetsuka ni Naru Hôhô no es un manga para todo el mundo, pero es impresionante. El arte de Yanamoto Mitsuharu es fino y rotundo en los primeros planos, pero le falla un poco en los planos generales, lo cual no hace que la obra sea menos brillante. No es una obra maestra y está por ver cómo finalizará, pero es indudable que tiene una chispa especial.

Hibiki

Hibiki ha sido adaptada al cine en 2018 por Tsukikawa Shô, con Hirate Yurina como Hibiki. En su reparto principal podemos encontrar nombres conocidos como el de Oguri Shun (Gintama, Hana Yori Dango, Quiero comérme tu páncreas)

Mi más sincero agradecimiento a Estel.la (Ritsu Otakumura) por tapar algunas lagunas que tenía a la hora de enfrentarme a este articulo.

Otras obras de temática (realmente) literaria:

  • Araburu Kisetsu no Otome-domo yo de Emoto Nao (arte) y Okada Mari (historia)
  • Doukyonin wa Hiza, Tokidoki, Atama no Ue, de Minatuki Tunami (historia), Futatsuya As (arte)
  • Tsuki ga Kirei (anime)

Artículo escrito por Paula S.

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