Lo mejor de 2019

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Ya es tradición en El peso del aire que, por estas fechas, hagamos un repaso de lo mejor que hemos leído y visto durante el año y este 2019 no queríamos faltar a la fecha. Durante estos 365 días hemos podido disfrutar de muchisimas historias en diferentes medios: literatura, cine, manga y anime han llenado nuestras horas. En esta entrada, de la misma forma que hicimos en 2018 y 2017, hemos querido contaros un poco cuáles han sido  los highlights del año, lo mejor que hemos leído de cultura japonesa. Como veréis, con un equipo más motivado y grande que nunca, hay recomendaciones para todos los gustos.

mejor 2019 pablo

Este 2019, en cuanto a manga, ha sido el año de la relectura de 20th Century Boys de Naoki Urasawa. Leí en su momento la anterior edición de Planeta, pero esta nueva kanzenban ha puesto este manga en el formato de calidad que se merece. Un thriller de ciencia ficción repleto de nostalgia que todo el mundo debería leer por su dominio en el uso del suspense y del misterio. Catarsis, de Moto Hagio me ha confirmado la maestría de la autora, que se erige, para mí, en una de las mangakas más fundamentales del siglo XX. Una serie de historias cortas que resumen a la perfección el universo propio de Hagio.

En la animación, la tercera temporada de Ataque a los titanes nos ha mantenido a todos los aficionados en vilo. La ofensiva para recuperar el distrito de Shiganshina nos ha dejado momentos memorables con un Levi en estado de gracia, además por fin hemos descubierto el misterio que se oculta en el sótano. Una temporada redonda que nos deja a las puertas del arco final de la serie. Además, este año por fin visioné Perfect Blue, una obra maestra pendiente que ha cumplido para mí todas las expectativas. Uno de los thrillers psicológicos mejor elaborados que he visto, con una crítica social demoledora. Satoshi Kon fue un genio que, lamentablemente, nos dejó demasiado pronto.

Finalmente, en el ámbito literario he disfrutado mucho con La dependienta, de Sayaka Murata, una agradable novela sobre la rigidez social en Japón y el papel de aquellas personas que no encajan en lo que la sociedad espera de ellos. También tuve la oportunidad de releer Confesiones de una máscara de Yukio Mishima, la que es para mí su obra maestra. Su relectura ha sido igual de dolorosa que la primera vez, pues el tratamiento que hace el autor del descubrimiento de su homosexualidad en la época militarista de Japón nos desgarra a todos.

mejor 2019 Dani

Beastars (Milky Way Ediciones, 2018)

Cualquier que me lea por las redes sociales sabrá que mi amor por Beastars es inconmensurable. El manga de Paru Itagaki es un shônen antropomorfizado que se sitúa en un instituto internado de animales mixto, con carnívoros y herbívoros conviviendo en relativa paz. Con el transcurso de los capítulos descubrimos que Beastars es un drama social y a la vez una historia de asesinatos. Porque en los recovecos de la Escuela Cherry Town existe un asesino, pero en el mundo exterior, hay incluso un mercado negro que satisface las peticiones de todo carnívoro con dinero. Tomo a tomo Beastars se ha ganado al público, ha sorprendido por lo creepy de su historia y tiene unos personajes inolvidables como Legoshi, Hal, Juno o Rouis. Todos los tomos me resultan interesantes, pero de la hornada de este 2019, me quedo especialmente con los giros y descubrimientos del tomo 4 aparecido a principio de año, así como del tomo 9, que abre una especie de nuevo arco argumental.

Banana Fish (MAPPA, 2018)

Si hay un anime que triunfo el año pasado y reventó expectativas fue Banana Fish. Yo, con mi letargo habitual y mi manía de no ver series casi hasta que estén completas, postergue su visionado hasta este mismo año. Y, la verdad, tampoco me arrepiento. Adaptando a la actualidad el manga de nombre homónimo publicado en 1986 por Akimi Yoshida (ahora disponible en castellano por Panini Comis), Banana Fish es una historia que corre a ritmo detectivesco para contar una trama de mafiosos a la vez que descubrimos la dramática historia de amistad que rodea a dos personas que conectan y se admiran pese a todo. Animación de alto nivel por los bajos fondos neoyorkinos, banda sonora que se instala a perpetuidad en tus tímpanos, y una serie que, pese a todos los frentes que presenta, sabe cerrar todo a la perfección y partirte el corazón. Una de las series más adictivas de la última década que podéis disfrutar en Amazon Prime Video.

Yuri!! on Ice (MAPPA, 2016)

Emotivo. Adictivo. Espectacular. Si ha Banana Fish llegaba tarde, al fenómeno Yuri!! on Ice lo hice tres años después. Al igual que con Haikyū!!, Yuri!! on Ice me ha conquistado desde el primer episodio. Y lo que más gracia me hace, es que ambas comparten muchas señas de identidad: una perfecta conjunción entre animación, personajes, narrativa y banda sonora. Una construcción de personajes natural que me ha llevado a ver un poco más de un deporte que no comprendía y apenas conocía. El ascenso de Yuri a través de varias competiciones para llegar al Grand Prix no es más que la mera excusa para conocer un plantel de personajes tan distintos y únicos, que parece mentira lo que dan de sí olo 12 episodios. La animación es sublime. Cada coreografía representa la belleza de ese deporte y el estilo personal de cada patinador. Acompaña la música, que se integra a la perfección con cada una, y hace de la serie toda una hipnótica experiencia ¡Deseando ver la película Ice Adolescence!

mejor 2019 Esther

Aunque este año no haya podido estar tan atenta con las novedades como solía hacer antes, sí hay un par de mangas que me han llamado especialmente la atención. Given de Natsuki Kizu ha sido una de esas joyas que me fascinó desde el momento en que Milky Way la anunció por sus diseños de personajes y su atmosfera nostálgica y apacible. Por ahora la trama sigue un buen ritmo y es interesante como se entremezclan los diferentes personajes y sus propios bagajes personales.

Otro manga que al principio no me llamó tanto pero que después de su segundo tomo me dejó completamente enamorada fue Nuestra salvaje juventud de Mari Okada y Nao Emoto. Al principio los diferentes caracteres de las protagonistas se me hacían algo arquetípicos y como una bomba de relojería entre ellas, pero enseguida que la trama avanza te das cuenta que en esto radica lo entrañable de los personajes y de cómo interactúan entre ellas. Además es muy interesante acompañar a este variopinto grupo en un tema más bien censurado en la sociedad japonesa.

Por otro lado, respecto a los animes de este año me quedo sin ninguna duda con Carole & Tuesday. No sabía muy bien que esperarme de una mezcla entre música y ambientación futurista y, pese que a gusto personal la primera temporada tiene sus altibajos y puede pecar un poco de idealización fácil, la animación, los personajes y, sobretodo la música, son pura delicia. Realmente es fácil encariñarse con las protagonistas y a fin de cuentas, es un canto al optimismo y a seguir luchando por tus sueños. Definitivamente te roba más de una sonrisa en cada capítulo.

mejor 2019 Alex

Debo reconocer que ha sido un año irregular, extraño. A menudo me cuesta hacer esta lista debido a la cantidad enorme de lecturas de las que tengo que escoger. Este año he leído poco, y he visto menos, así que no solo la lista es breve, sino que es fácil hacer la selección. Para empezar mencionar algunas de las series manga que he seguido leyendo como Berserk Maxi, La espada del inmortal, Beastars o Golden Kamuy. Una de las primeras lecturas que quiero destacar es un ensayo sobre fantasmas: Yurei: Los fantasmas de Japón, de Zack Davisson. Me apasionan estos temas y si el libro además de bien escrito es original, pues mejor. Este año he descubierto a Chiyo Uno, y aunque Confesiones de amor me gustó mucho prefiero destacar Ohan, un breve libro que me impactó muchísimo. En cuanto a manga destacar Mi vida sexual y otros relatos eróticos, de Shotaro Ishinomori, un tomo de historias breves absurdas e hilarantes de lo más interesantes. Muy recomendado. En anime, aunque no he reseñado nada este año, destacar la fabulosa adaptación de La espada del inmortal que terminó hace pocos días, el anime de Vinland Saga, Dororo y el anime que ha brillado este año, Kimetsu no Yaiba. Hacía años que no me enganchaba de forma tan brutal a una serie.
mejor 2019 Paula

El 2019 para mi ha sido un año de altibajos y eso se refleja en la cantidad de obras leídas o vistas: me he volcado en el manga y el anime como vía de escape y he dejado un poco aparte el cine y la literatura.

En el terreno del anime hemos contado con buenas producciones este año. El listón está cada vez más alto y a los grandes estudios les están saliendo nuevos competidores a los que ya no pueden mirarles por encima del hombro. Cabe recordar una vez más la tragedia que supuso para el mundo de la animación y los aficionados al formato el incendio del cuartel general de Kyoto Animation, uno de mis estudios favoritos, demasiado talento y demasiadas vidas se perdieron o se vieron truncadas en aquel suceso.

En cuanto a producciones, este año tuvimos grandes historias como Vinland Saga, la adaptación de la historia del joven Thorfinn, su venganza y su sueño de alcanzar la mítica Vinland con Leif Eriksson. También a principios de año pudimos disfrutar del humor negro bastante salvaje de Kaguya-sama: Love is War, que satirizaba sin compasión sobre las comedias románticas de instituto. Tuvimos la adaptación de Nuestra salvaje juventud (hablaré de él en sección manga), la irregular readaptación de Dororo que, a pesar de sus altibajos, queda también entre mis favoritos del año así como la readaptación de Fruits Basket, con un salto cualitativo y narrativo bastante importante con respecto de la primera adaptación. La impresionante Kimetsu no Yaiba es para mi objetivamente la mejor producción del año a nivel de calidad de animación e historia. Sin embargo si tuviera que quedarme con un anime que me haya sorprendido gratamente, sobre todo por la humildad con la que se presentaba, ese es Hoshiai no Sora. Esta pequeña pero preciosa producción mete el dedo en la llaga en muchas heridas que presenta nuestra sociedad: los malos tratos, los abusos, la homofobia, la transfobia… pero también pone el foco sobre los aspectos positivos que nos salvan: la amistad, la empatía, el compañerismo, la fuerza de la unidad y la humanidad. Todo ello disfrazado del spokon que, en realidad, no es.

En el terreno del manga intentaré no extenderme demasiado porque he leído muchísimo y muy bueno, así que me ceñiré a lo que me ha resultado más impresionante. Mi 2019 lo ha marcado sobre todo la edición Kanzenban de 20th Century Boys de Naoki Urasawa, que esperaba con ansia tomo tras tomo. Una obra que debe estar en todas las mangantecas. He descubierto a Sin’ichi Sakamoto gracias a Innocent e Innocent Rouge (ambos en Milkyway ediciones), obras que han aupado a este mangaka a mi podio personal de los más grandes junto con gente como el mismo Urasawa, Kentaro Miura o Inio Asano (entre otros). De este último Norma nos trajo una de sus últimas obras Reiraku, un manga semiautobiográfico sobre la crisis existencial y creativa de un mangaka de mediana edad que confirma a Asano como uno de los autores que mejor reflejan la depresión y los problemas mentales causados por el día a día, la soledad y la constante comparación y la relación de uno mismo con los demás.

También es digno de señalar que Given de Natsuki Kizu (Milky Way) además de encontrarse de entre mis favoritos del año ha conseguido convertir un manga BL en un fenómeno mainstream, dentro de lo que cabe. Y podría hablar de maravillas que sigo ya hace tiempo como la imbatible Atelier of Witch Hat (Milkyway), la necesaria Sombras sobre Shimanami (Tomodomo)… pero voy a terminar destacando uno de los mejores mangas a nivel artístico y narrativo de 2019 como es Nuestra salvaje juventud de Mari Okada y Nao Emoto. Aunque el manga finaliza en enero, gracias a la publicación mensual por parte de Milkyway, 7 de los 8 tomos que completan la obra han sido publicados durante 2019 en España. Para mi es la mejor obra del año porque da una visión completamente distinta, al mismo tiempo profunda y ligera, a las historias de romance de instituto. Sin hablar de géneros ni demografías, la frescura, el sentido del humor y la universalidad de los temas que trata esta obra hace que absolutamente todo el mundo, independientemente de su edad, género, orientación o gustos, pueda disfrutar de la historia de estas cinco chicas cuya visión de la sexualidad y el amor les viene heredada de los grandes maestros de la literatura y, de repente, se dan cuenta de a cuántos equívocos les ha conducido esa herencia. Cada una explorará esas diferencias entre lírica y realidad de una forma única y personal llevándolas incluso a conocerse y descubrirse a si mismas, cambiando por completo la forma en que se relacionaban con el medio que las rodea. El arte es digno de enmarcar y, sin embargo, lo mejor son los diálogos, cargados de humor, inocencia, confusión y una cierta crítica al tratamiento de este tema tan delicado como es el autodescubrimiento que se da en los medios: manga, series, cine, literatura… Una obra tan hermosa como imprescindible con la que además se pasa muy buenos ratos.

mejor 2019 Estela

Hemos tenido un año muy completo, en cuanto a novedades sobre Japón se refiere. Seguramente, muchos estaréis pensando en compraros algún capricho por estas fechas. Por ello, y mucho más, os muestro mi lista de las mejores novedades del año.
En cuanto a literatura, si hablamos de novelas haría especial hincapié en La Dependienta de Sayaka Murata (de Duomo Ediciones), la cual incide en diversos aspectos de la sociedad japonesa, a través de un relato ameno y particular con una evidente huella femenina. Pero, si pensamos en una obra de divulgación, el libro Oishii. Diccionario Ilustrado de Gastronomía Japonesa (de Satori Ediciones) por Roger Ortuño Flamerich, se presenta como una novedad esencial, siendo la primera enciclopedia de cocina japonesa que tenemos en español.
Trasladándonos al terreno del cine y las series japonesas, creo que han habido dos títulos que han resonado especialmente entre los fanáticos. A saber: la serie biográfica The Naked Director, estrenada en la plataforma de Netflix, que narra los eventos relacionados con el director porno Toru Muranishi; la película The Forest of Love, también estrenada en Netflix, como el título más estrafalariamente fantástico de Sion Sono desde 2017.
Finalmente, en cuanto a manga y anime se refiere, me gustaría destacar la licencia de Banana Fish, por parte de Panini Comics, siendo un excelente clásico de acción-drama de la década de los 80s. Y además, destacar la adaptación al anime de Beastars, con un opening en slow motion y un guión que encantó al público japonés y extranjero.

mejor 2019 Isa

Cada año me resulta más complicado elegir entre series y libros que me han gustado. Aunque 2019 no ha sido un año tan lector como otros, sí he podido disfrutar de muchísimo manga y anime, por lo que el dilema sigue ahí. Hay algunos, pero, que se han desmarcado del resto.

Gracias al hilo de recomendaciones de manga que hice en verano, pude leer y conocer algunas series que no tenía en el radar. Entre ellas está Raise wa tanin ga II de Konishi Asuka, una de mis mangakas fetiche de este año. De nuevo los yakuzas se alzan en el trono de mejores lecturas. También releí los dos tomos de Haru no Noroi. Otra autora de la que me he re-enamorado este año ha sido de Kaori Ozaki con la nueva licencia de Milky Way Ediciones, The golden sheep. Lo mismo podría decir de Hozumi, pues My Giovanni, otra serie licenciada por Milky, está siendo un descubrimiento fascinante a cada tomo, con reminiscencias a otras series musicales. Innocent de Shinichi Sakamoto, Vinland saga de Makoto Yukimura o Tokyo Tarareba Girls de Akiko Higashimura están también en el podio de mis mejores lecturas del año. Pero quizá la joya de la corona del 2019 en manga ha sido Given  de Natsuki Kizu, una serie que ya seguía con scans y que he releído gracias a la edición de Milky way.

Este año ha sido un año irregular en cuanto a anime. No por la producción que ha ido saliendo, sino por mis ganas, que han ido oscilando todo el 2019. Aún así, ha habido buenas series. La temporada de primavera y la de otoño han sido, quizá, las más fructíferas, pero hemos tenido buen anime durante todo el año. Destacaría, entre muchas, el anime de Given (por fin empieza a adaptarse buen BL a la pantalla). Sarazanmai, Kono no otomare o Chihayafuru 3 se han desmarcado también. O Kaguya-sama wa kokurasetai (me siento la única persona que ha visto este anime, cuando ha sido una experiencia magnífica y muy cómica). Me ha encantado descubrir Nuestra salvaje juventud en anime (y ahora tengo ganas de leer el cómic). Sin embargo y sin lugar a dudas, hay dos series que destacan por encima de las demás, dos series que no esperaba que estuvieran siquiera en la lista. Por un lado, Kimetsu no yaiba, cuya producción, animación, trama y banda sonora la colocan en el podio. La otra es Hoshiai no sora, un spokon hecho con delicadeza y buen hacer, pese a su desastroso final.

Y mientras que en manganime ha sido un año bastante fructífero, 2019 ha sido un año menos lector. He descubierto autores nuevos como Yukiko Motoya y su Mi marido es de otra especie (Alianza editorial), Eiko Kadono con Nicky la aprendiz de bruja (Nocturna ediciones) o Iwano Homei con La mujer que tomó veneno (Satori editorial). Pero destacando por encima de todos estos, creo que mi lectura japonesa preferida este año ha sido La dependienta de Sayaka Murata (Duomo ediciones), autora que, además, pude conocer en Barcelona gracias a Casa Asia (lo conté aquí). Espero que con el éxito que ha tenido el libro, las editoriales se animen a traer más material de la autora.

Mi año cinéfilo ha sido bastante light, de la misma manera que el año pasado. He seguido descubriendo a Hirokazu Koreeda, que se está convirtiendo en uno de mis directores preferidos, con De tal padre, tal hijo. O la sorpresa total que resultó ser Jesus de Hiroshi Okuyama, una película loquísima. También ha habido tiempo para el anime con Weathering with you de Makoto Shinkai o Quiero comerme tu páncreas de Shinichiro Ushijima. Sin embargo, y destacando por encima de las demás con diferencia, está Un asunto de familia de Koreeda. Una maravilla audiovisual que coge la temática de De tal padre, tal hijo y le añade carga emocional y filosófica muy interesante. Sin duda, se está convirtiendo en uno de los directores de cine más importantes de Japón.

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