Mamoru Hosoda en cinco palabras

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Actualmente hay muchos directores de anime que destacan por encima del resto por producciones cinematograficas o por series excelentemente dirigidas. Makoto Shinkai se hizo famoso con Your Name, pero ya llevaba una filmografía interesante a sus espaldas. Otro nombre que se ha escuchado mucho este 2018 ha sido el de Masaaki Yuasa gracias a películas como Lu over the wall, Night is short, walk on girl, o a la serie que realizó a principios de año con Netflix, Devilman Crybaby. Dentro de esa esfera está Mamoru Hosoda, un director que ha sido comparado varias veces con Hayao Miyazaki. Y aunque no soy muy proclive a las comparaciones, está claro que Hosoda es alguien a tener en cuenta en el mundo del anime. En este artículo vamos a repasar los cinco elementos más recurrentes en su filmografía.

Mamoru Hosoda es un animador y director de animación nacido en Kamiichi en 1967. Desde 1997 en el que ha participado en varios animes, Hosoda se ha dedicado exclusivamente al mundo del anime, realizando varias películas con Toei animation como Digimon: The movie o One Piece: Omatsuri Danshaku to Himitsu no Shima (2005), una de las películas más “oscuras” de la franquicia. Pero no fue hasta 2006, cuando empezó con MadHouse, que Mamoru Hosoda empezó a realizar películas originales. En 2006 se estrenó La chica que saltaba a través del tiempo. Summer Wars (2009) fue su siguiente película, cogiendo ideas que había usado en Digimon y a su vez, viendo la evolución en su filmografía. En 2012 se estrenó la maravillosa Wolf’s Children. Tres años más tarde se publicó El chico y la bestia (2015) y este pasado 2018 ha sido otro año en el que hemos podido disfrutar del talento del autor con Mirai, mi  hermana pequeña.

Familia

Uno de los temas más recurrentes de Mamoru Hosoda es la familia. En la gran mayoría de sus películas, se representan unas relaciones familiares u otras y estas suelen tener una vital importancia para el desarrollo de personajes. Así, por ejemplo, vemos como en Wolf’s children, la relación predominante es la de la madre con sus dos hijos. En El niño y la bestia, la relación que tiene el niño con su padre y con Kumatetsu, su figura paterna adoptiva. En Summer Wars, la relación familiar de la protagonista tiene una vital importancia para la trama y en Mirai, mi hermana pequeña, el protagonista va conociendo el pasado de sus parientes más cercanos.

Hosoda

Para Hosoda, la familia es importante, pues es uno de los elementos que nos conforman como seres vivos, que nos educan y nos ven crecer. La presencia de estas figuras y como son nos convierte en un tipo de persona u otro. Hosoda parece querer explorar ese tipo de relaciones y como de fuertes son.

Infancia

Y relacionado con el tema anterior, Hosoda parece querer explorar todas las fases de la infancia y del desarrollo hacia la adultez. En todos los casos, sus personajes principales son niños o  adolescentes que están aprendiendo a crecer, que poco a poco van dando sus primeros pasos hacia la vida adulta. Hosoda quiere captar ese momento en el que el niño cambia, ese instante en el que nos hacemos mayores. En toda su filmografía, podemos ver momentos esenciales como estos. A veces son momentos concretos, como cuando en Wolf’s Chilren, Ame y Yuki deciden qué camino seguir en su vida. En otras ocasiones, es la suma de momentos la que nos convierte poco a poco en lo que somos. En Mirai, mi hermana pequeña, no hay un momento clave que cambie a Kun, sino que son toda la serie de eventos que ha ido viviendo.

Hosoda

Hosoda tiene una capacidad excelente para entender la infancia y retratarla en sus películas. Algo en lo que se parece a Miyazaki, que, como ya comenté en esta entrada sobre Totoro, también ha mostrado más de una vez la esencia de la infancia y de ser niño.

Cotidianidad

En todas las películas de Hosoda, lo fantástico se mezcla con lo cotidiano. El director busca mostrar no solo los días extraordinarios, sino también aquellos que vivimos casi sin darnos cuenta. Así, Hosoda se recrea en escenas del día a día. En momentos que nos quitan el aliento, no por ser demasiado especiales, sino justamente por esa falta de encanto. En todas sus películas, hay ese momento en el que el director deja descansar la trama para mostrar escenas de normalidad mundana. Hana, recogiendo y limpiando la casa. Makoto en el instituto. Ren y Komatetsu entrenando cada día. Kon, jugando con los trenes y queriendo hacer partícipe a su hermana. La familia Shinohara cenando. En todos sus films, existen esos momentos de paz y tranquilidad que permiten que la trama se asiente, se pare durante unos instantes.

Hosoda

Extraordinario

Esto entra en contraste justo con el punto anterior. Como Mamoru Hosoda muestra una cotidianidad tan mundana, la contrasta con elementos fantásticos que son imposibles de ver en el día a día. De esta manera, las escenas diarias de los personajes se ven antepuestas por los momentos en los que la fantasía toma el relevo en la trama de la película. Viajes en el tiempo, hombres lobo, amenazas cibernéticas o mundos fantásticos… Cualquier elemento extraordinario de sus pelis contrarresta y equilibra los elementos cotidianos.

Hosoda

De esta forma, Hosoda es capaz de hablar de aquellos temas que quiere explorar en sus películas. De las relaciones familiares, del crecimiento, de la muerte, de la vida. Hosoda lo hace a través de este contraste, mostrando que lo cotidiano va siempre de la mano de lo extraordinario, aunque esta fantasía tenga otra forma.

Movimiento

El último elemento importante en la filmografía de Hosoda no tiene tanto que ver con el guión y más con la técnica de animación. Hosoda es un director pausado, que deja la “cámara” inmóvil para captar la acción desde un punto de vista externo. Casi parece que estemos espiando la vida de los personajes, que los veamos desde la estantería o desde la puerta de la habitación.

Además, esa inmovilidad le da más fuerza al movimiento. Hosoda mueve la cámara justo cuando es necesario para que este movimiento signifique algo, aporte algo a la historia. Cuando hace un travelling lateral en Wolf’s Children, está hablando del paso del tiempo y de cómo este afecta a los dos niños. O el travelling en Summer Wars, para mostrar la desolación de la pérdida representa por toda la familia. Esto hace que el movimiento sea mucho más poderoso, mucho más visual, que atrape más al lector y es una manera magnífica de narrar. (Aquí un vídeo mucho más extenso y muy interesante sobre como Hosoda usa el movimiento de la cámara).

Hosoda

Hosoda es un director con muchísima visión y amor hacia el cine y eso se nota en sus películas. Pueden parecer sencillas y su animación no destaca, como la de Shinkai, por ser de una belleza indescriptible. Pero la sencillez es la marca de este director y habla, a través de su estilo, de los temas que tiene en mente. Hosoda hace brillar sus películas por todo el transfondo que tienen y por la animación curada y natural. Es un director sincero, que se muestra en todas sus obras. Sin duda, un director a tener en cuenta en el mundo del anime.

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