En contra de la representación de Dazai Osamu en la cultura popular

0

El eterno enfant terrible en todas y cada una de las pequeñas biografías de solapa que preceden a sus obras parece no abandonarnos nunca. Esto es normal y natural habiendo escrito dos de las novelas más vendidas de la historia de Japón: Indigno de ser humano y El Ocaso (o El declive para la editorial Sajalín). “Los buenos escritores nunca mueren”, y así es para mucha gente que se sigue acercando a un cementerio de Mitaka cada 19 de junio para dejar cigarrillos, sake o cerezas. Pero es precisamente esta descripción como oveja negra de las letras japonesas la que da pie a lo que hemos podido ver en la cultura popular estos últimos años, generando una caricatura. Dazai Osamu se ha convertido en un personaje con dos características únicas y, con ello, se ha construido como una broma de sí mismo.

Bungou Stray Dogs fue un anime cuya premisa, en un primer momento, me interesó. Incluso habiendo perdido un poco el interés por el medio. Y con esa ilusión, el primer capítulo me dejó las suficientes razones como para descartar cualquier alegría y añadirlo a una lista negra (que no existe). Dazai era un gag cómico, y hasta aquí bien; si no hubiese sido porque el centro de la broma es que la característica del personaje es que le gusta intentar suicidarse. El diseño de personaje es explícito en este hecho: vendas en los brazos. Y las acciones también, lo veremos flotando en el río (una representación directa, y casi grotesca, de su trágico final). No os quiero engañar, esto es algo que también he vivido en clases de literatura japonesa, lo cual solo me ha hecho reflexionar más sobre qué genera esta dinámica. No deja de resultarme curioso que, siendo el suicidio un problema casi endémico de las letras japonesas, la risa se genera principalmente con Dazai, no tanto con Mishima y mucho menos con Kawabata o Akutagawa.

Dazai

La razón creo que podemos encontrarla en su propia obra, no hay que buscar demasiado. El tono cómico de las conversaciones en las novelas de Dazai (a veces perdido por pura imposibilidad en las traducciones) parece hacer hueco a una satirización de un autor atormentado suicida. Pero hay una diferencia, la depresión se puede expresar de una manera compleja, utilizando el humor como escape puntual, o se puede banalizar. Este autor nos da más que suficientes armas para entender sus circunstancias, y a la vez para no idealizarlo. Hay cierta verdad y saltos entre la adoración al desprecio de uno mismo. Del “mi vida ha estado llena de vergüenza” al “era como un ángel, un muchacho excelente” para los que estéis familiarizados con Indigno de ser humano. Pero estamos hablando de novelas en las que se habla de abusos sexuales en la infancia, las adicciones al alcohol y la morfina, con un telón de fondo como es la represión por su opción política en el comunismo. De reflexionar sobre todos estos momentos vitales a la reducción del personaje al amante de los intentos de suicidio hay un trecho. Y los autores de algunos productos de la cultura popular parecen olvidar que obviar esta complejidad es hacer más sangre (y mucha). Dazai, en sus palabras, era una “víctima de un periodo de transición moral”. Ver a un personaje desprovisto de contexto es un error fatal de falta de empatía e instrumentalización de sus desgracias. La risa parece ser muestra de dos cosas: irresponsabilidad o incapacidad de lidiar con un problema social grave. Una oportunidad malgastada para poner una conversación importante encima de la mesa.

Pasado este mal rato, mi sorpresa es doble cuando en 2019 deciden producir una película sobre la obra Indigno de ser humano con Oguri Shun a la cabeza. Y mi decepción empieza con el título de la película que, tras exponer el nombre de la obra, continúa con un: Dazai Osamu y las 3 mujeres. ¡Preparados para sumergirnos en la segunda característica del autor como mujeriego a través de una versión estilizada y romantizada de lo que en sus obras es ansiedad sin paliativos! Cabe decir que no he tenido la oportunidad de ver la película, no ha sido estrenada en España y dudo que lo sea (dejemos que el tiempo la ponga en su lugar). Aun así, no soy de los que piensan que tengo que ver todo para criticar porque el mecanismo de venta está claro a través del trailer o el eslogan “un amor como la muerte”. El enfant terrible vuelve y esta vez no como un chiste, sino como un seductor. Autores que han reseñado la película han hablado de esta obra como una “biografía sin biografía”. Y es que parece que lo importante es colocar a un autor controvertido en historias estereotípicas y vacías de profundidad. Una manipulación que sigue construyendo la figura de un Dazai desfigurado, del que ya no sabemos nada. O peor, del que sabemos cosas, pero mal.

Dazai

Pienso que pedir un mínimo de concienciación no es nada disparatado. Esto ya no solo se trata de la imagen de Dazai, se trata de respetar su sufrimiento y el de personas que pasan por un mismo trance. También de apoyar relatos como el de Tsushima Yūko, su hija, que en El reino del agua reflexiona sobre la pérdida a través, precisamente, del medio en el que murió su padre (recordad la parodia del río). El único consejo que se me ocurre ante esta situación es: volvamos a leer su obra y tratémosla con la seriedad -y la momentánea levedad- que merecen. La única justicia que podemos hacerle. Porque, como Mishima hizo en su momento, podemos seguirlo a una fiesta para decirle que lo odiamos a él y a su literatura, pero él siempre nos dirá que “aun así estamos ahí”.

[Como no podía ser de otra manera, mi primera publicación tenía que ser de Dazai Osamu. Durante los próximos meses hablaremos de mis otras obsesiones con artículos que ya están en marcha. Quiero agradecer a todo el equipo de El peso del aire por confiar en mí para aportar mi granito de arena, en especial a Estel·la por su apoyo y por recomendarme. Parecía que nunca arrancaría en la divulgación y me han dado el espacio perfecto. ¡Gracias por leerme!]

Share.

About Author

Graduado en Estudios de Asia Oriental (US). Programa Global Studies in Asia (UTokyo). Máster con especialización en Lengua, Literatura y Cultura Japonesas (UGR). Redactor en la web Peso del Aire en la que hablaremos sobre preocupaciones en torno a cómo entendemos Japón.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.