Tsushima Yūko, Territorio de Luz y un futuro en el que salgamos

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Esta reseña estaba pensada para otro momento, habría salido un 6 de abril junto a la publicación de Territorio de Luz, pero las cosas han cambiado. Con todos encerrados en casa y terminando (o no) con la montaña de libros comprados y que nunca leíamos, lo único que me queda hacer es dejaros con los dientes largos, con la idea de que cuando salgamos por fin vamos a tener acceso a una de las grandes escritoras de la segunda mitad del siglo XX. Me salgo del personaje escribiendo algo que no es una queja, lo malo es que haya tocado en estas circunstancias. No hay descanso para los malvados.

Tsushima Yūko, de la que hablé brevemente en otro de mis artículos, es una prolífica novelista, ensayista y crítica literaria, que ha obtenido algunos de los galardones más prestigiosos de Japón, desde haber optado al Premio Akutagawa a ganar el Izumi Kyōka o el Tanizaki. Y, por fin, vamos a poder poner los ojos en una de sus primeras obras, Territorio de Luz. Esta novela, publicada 3 años después de su debut literario de 1976, se convertiría en una de sus más celebradas. En este caso, la historia, originalmente, fue dividida en 12 entregas en la revista mensual Gunzo de la editorial Kodansha, que ha acogido a autores como Ōe Kenzaburō o Murakami Haruki.

La protagonista sin nombre, y, por tanto, cualquier mujer de Japón de finales de los años 70 (incluso en cierta clave universal), utiliza cada uno de estos fragmentos para describir un mes de su vida llegando a completar el año. La premisa parece simple, una joven que vive en Tokio con su hija tras ser abandonada por su marido. El nuevo lugar que encuentran para empezar una vida juntas y que da nombre a la novela, descrito a veces en términos desoladores y otras admirando la luz que dejan entrar los ventanales que cubren toda la extensión del apartamento, parece ser una extensión de las montañas y los valles por lo que pasa en la historia. Momentos de levedad y momentos de profundo dolor en lo cotidiano, en los que la intención nunca es regalarnos una abnegada admiración por la protagonista como madre, es mostrarnos la cruda realidad y sus dimensiones. Las contradicciones en el abandono y en la crianza, las dificultades de la casa. En última instancia es una historia sobre uno de los temas más pensados por la autora: el aislamiento, la maternidad, la incapacidad de conectar por falta de tiempo, de recursos y por decepciones; las inevitables idas y venidas de personas. La dificultad de encontrar conexiones, las penurias y las bondades de la gente en el día a día.

Tsushima juega con los claroscuros, continuamente describiendo luces y la falta de ellas. Encontrar ticks en autoras es una de mis cosas favoritas y parece que en esto comparte afición con Yoshimoto Banana. Pocas consiguen emocionar a través de evocar una sensación tan común, tan compartida por todos, como la que producen luces colándose por la ventana. Junto a esto, los sueños son una extensión casi incomprensible de lo que estamos leyendo, parece que la propia Tsushima se acaba de levantar y está apuntando las ideas en una libreta al lado de su cama. Jugar con estas imágenes a través de un lenguaje preciso, evocador y bastante minimalista construye un relato que, en su pura sencillez, en su cotidianidad y en su experimentación, nos acerca al campo semi-autobiográfico tan propio de Japón. Al fin en otro contexto, en uno necesario y que hemos leído poco. La única otra ocasión en la que creo haber leído en España algo de este estilo viniendo de Japón sería en “Ella en la otra orilla” de Kakuta Mitsuyo. Pero mientras que Kakuta habla de volver a conectar, Tsushima nos habla de no poder hacerlo. Podrán decir que es uno de esos relatos en los que “no pasa nada”, pero es la costumbre de no leer estas historias y dar más importancia a unas vidas que a otras. Ya era hora de cambiarlo.

Hablando con la Editorial Impedimenta, que publicará este libro, me comentaron que, por razones obvias, la publicación de Territorio de Luz se retrasaría. Así que lo único que me queda deciros es que estaremos atentos, y os avisaremos cuando se haya replanteado una fecha. Que apoyéis dentro de vuestras posibilidades a vuestras librerías en la vuelta a la calle y le deis la oportunidad que merece a esta apuesta. Que os cuidéis mucho, leáis cosas a las que no tenéis costumbre si os podéis hacer con ellas y que una cuarentena no sea un concurso de productividad contra vosotros mismos.

A ver si me aplico el cuento y me quedo mirando a las pocas luces que entran por la ventana esta semana.
Que como dice la protagonista:

Why were children the only ones who ever got to melt down?

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About Author

Graduado en Estudios de Asia Oriental (US). Programa Global Studies in Asia (UTokyo). Máster con especialización en Lengua, Literatura y Cultura Japonesas (UGR). Redactor en la web Peso del Aire en la que hablaremos sobre preocupaciones en torno a cómo entendemos Japón.

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