Otros siete animes musicales

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Hace unos años (casi 4, que se dice pronto) hice una pequeña entrada hablándoos de mis animes musicales preferidos (aquí la entrada). La música es un elemento imprescindible en todo medio visual y en muchas ocasiones, expresa y añade valor a la imagen. Es importante hasta cuando falta, pues su ausencia también es una forma de enviar un mensaje. Aún así, la presencia de música como leiv motiv no es tan común. Los japoneses son muy dados a hablar de música, a mostrarla de diferentes formas en sus historias y por eso podemos disfrutar de varios animes que cuyos personajes viven, sienten y sufren la música por igual. En esta entrada he querido destacar siete animes musicales más.

Given de Yamaguchi Hikaru (Lerche)

Desde la aparición de Blue Lynx, el BL ha estado mucho más presente en la pequeña y gran pantalla. Una de las series de su producción fue Given y, para mi, de lo mejor que se transmitió el año pasado. El manga, que ya estaba siendo publicado por Milky Way, también es muy recomendable, pero en el anime consiguen coger el tono carismático del rock y transmitirlo a sus personajes.

Given empieza como una historia romántica entre dos adolescentes: Uenoyama, un chico serio que toca la guitarra en un grupo de rock instrumental y Mafuyu, un chico callado que está pasando por un duelo. Cuando se conocen, lo que los une es la música y esa musica permanece como tema central durante toda la historia. En el manga se habla mucho de talento, de genios y melómanos y también de como la música, si te atrapa, ya no te deja escapar nunca. Cualquier de los dos formatos es bueno, pero sin duda la banda sonora del anime es excelente y merece el revisionado.

Ballroom e youkoso de Itazu Yoshimi (Production I.G.)

Cuando hablamos de animes musicales, normalmente nos centramos en aquellos que presentan a personajes que crean o tocan música. Pero Ballroom e youkoso me parece de igual importancia aunque esté centrada en otro aspecto de esta: el baile. En este anime (y el manga del cual está adaptado), el protagonista descubre en los bailes de salón una pasión que no había sentido nunca. Así, se vuelca a aprender, a competir (es, al fin y al cabo, un spokón) y a entrar en el mundillo.

El baile es otra expresión musical y una que dificilmente encontramos en el anime. Sí es verdad que se han visto ejemplos como en Yuri on ice o la maravillosa Lu over the wall, además de momentos puntuales en openings, endings o escenas concretas. Pero en general, la danza es muy difícil de animar y es posible que esa sea la razón detrás del hecho de que haya tant pocos animes con baile. Una razón más para apreciar Ballroom e youkoso en todo su esplendor. Si queréis saber un poco más de este anime, podéis leer la reseña que realicé del mismo aquí.

K-on de Yamada Naoko (Kyoto Animation)

Cuando se habla de animes de chicas que hacen cosas (un género en sí mismo), K-on es de los primeros de la lista. Y es que esta serie de Kyoto Animation es un excelente ejemplo de que el moe puede ser una serie bien llevada. En K-on vemos las pericias de cuatro chicas que forman el club escolar de música moderna. Cada una de las chicas tiene su propia personalidad, muy bien definida, y aunque las historias no profundizan demasiado en ninguna clase de conflicto, la historia se desarrolla de forma calmada.

En este caso, la música es un elemento constante y podemos ver varias de sus facetas: desde el punto de vista de alguien que está aprendiendo hasta el de alguien que quiere mejorar en ella. La banda sonora ayuda en esto y es igual de fresca y simple que el anime, aunque para mi gusto, en muchas ocasiones la música pasa a un segundo plano. En conclusión, K-on es un anime sin pretensiones que muestra un lado menos serio y más divertido de la música.

Kono oto tomare de Ryouma Mizuno (Platinum Vision)

Seguimos con los animes de clubs de instituto para hablar de Kono oto tomare. Esta serie es bastante similar a Hibike Euphonium, pues sucede en un club musical y los esfuerzos de los integrantes están dirigidos a ganar competiciones. Pero hasta aquí todas las similitudes. Kono oto tomare da mucha importancia a la música y a lo que nos transmiten las diferentes interpretaciones. El hecho de que la trama gire alrededor de el koto es algo que añade interés para los amantes de la cultura japonesa más tradicional.

Aunque Kono oto tomare es un anime muy sencillo y rápido de consumir, la banda sonora es muy interesante. Moderniza algunas de las canciones del koto, pero tambien nos traslada a composiciones más antiguas, haciendo una mezcla bastante bien trabajada. Aunque en sí al anime le falta la complejidad de otros que ya he comentado anteriormente, es entretenido.

Nana de Asaka Morio (Madhouse)

Una de las series que se quedó a las puertas de entrar en la lista de animes musicales de la entrada anterior es Nana. Hubo varias razones por las que no la puse, en concreto dos: por un lado, Nana no está acabada, lo cual puede resultar frustrante a la gente que la descubra. Por otro lado, este anime prioriza las relaciones personales a la música. No es algo que me disguste (de hecho, Nana es de mis series preferidas), pero es verdad que si buscáis un anime con la música como pilar, no se adecúa exactamente a este patrón.

A pesar de eso, la música es importante en Nana. La historia gira alrededor de dos chicas muy diferentes que se llaman Nana. Una es cantante y quiere dedicarse profesionalmente. Con ella, vemos el camino a la fama de un grupo pequeñito pero con mucho potencial. En sus dos historias se entremezcla también la evolución de dos bandas de punk rock, la de Nana y la de Ren, su ex pareja. Su música forma parte de la banda sonora del anime y consiguen imprimir personalidad a las dos bandas. Si os gustan los joseis con toques musicales, esta es una buena opción.

Fukumenkei Noise de Takahashi Hideya (Brain’s Base)

Y siguiendo la estela de Nana, está Fukumenkei Noise. Este anime pasó bastante desapercibido cuando salió y puedo entender porqué: la historia es un drama muy exagerado. Sin embargo, hubo algo que me enganchó desde el principio y por eso he querido añadirlo a esta lista: la música. Aunque la trama principal gira alrededor del triangulo amoroso, la música es un pilar importante para la historia y los personajes giran alrededor de ella. De componer, de cantar, de tocar: todos se ven atraídos por la música y, aunque eso los destroce, siguen amándola.

Es muy interesante como la autora trata el tema del éxito y de la necesidad de hacer arte aunque este te destroce. Todos los personajes están afectados, de una manera u otra, por la música y se relacionan con los demás a partir de ella. El anime adapta solo unos tres tomos del manga, pero en el manga profundiza mucho más en este tema. Serie ideal para aquellos que busquen una serie similar a Nana, aunque carece de la madurez de esta.

Susurros del corazón de Kondou Yoshifumi (Studio Ghibli)

¿Quién no conoce Ghibli hoy en día? Todos los fanáticos del anime han visto alguna de las películas del estudio japonés. Sin embargo, suelen destacar los films de Hayao Miyazaki, dejando en un segundo plano otros directores que tienen propuestas muy interesantes. Susurros del corazón entraría en esa categoría: aunque pierde el tono fantástico de algunas películas de Ghibli, los personajes están muy bien creados y la historia es preciosa y delicada.

En esta película, la música está muy presente, ya que uno de los personajes tiene una relación muy estrecha con ella. La banda sonora es maravillosa y gira alrededor de Country Roads, una canción que suena en más de una ocasión durante el film. Entra en la categoría de animes musicales muy de refilón, pero sin duda es una película que, si no habéis visto, seguro que os fascina descubrir.

Extra:

My Giovanni de Hozumi (Milky Way Ediciones)

Y acabo con una bola extra, ya que My Giovanni entra muy bien en la categoría de series musicales, pero solo está en formato manga. Aún así, lo recomiendo encarecidamente. Al igual que otras historias de las que he hablado en este artículo, My Giovanni habla de músicos que luchan por vivir de la música y por congraciarse con ella. El personaje principal es violoncelista y sueña con convertirse profesional, pero cuando conoce un niño de su edad, que además es un genio musical, verá que nada es tan fácil.

La relación que tienen estos personajes con la música es violenta y dolorosa, pero la forma que tienen de aferrarse a ella es muy realista. Un poco como pasa con Whiplash, en My Giovanni hablan del precio del éxito y del duro camino a convertirse en profesional cuando uno es músico. Ojalá lleguen a hacer una serie de animación, porque la banda sonora seguro que sería muy potente.

Y eso es todo. Aquí van siete animes musicales (y un manga extra). En esta ocasión, la selección es más variada y menos centrada en la música clásica (con la clara excepción de My Giovanni y, quizá, Kono Oto Tomare). ¿Qué animes pondríais vosotros en la lista?

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