The Long Goodbye, de Ryôta Nakano

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Las enfermedades degenerativas son un tema extremadamente delicado que, si no se tratan con cierta delicadeza pueden caer en el drama barato, en la lágrima fácil o en una historia falta de sensibilidad. Personalmente disfruto mucho de las películas de Naomi Kawase y su forma de retratar la ceguera, la demencia o la simple vejez. Por ello cuando me enteré del filme dirigido por Ryôta Nakano (Capturing Dad, Her Love Boils Bathwater) y protagonizado por Yû Aoi (Hanna and Alice), Yuito Kamata, Chieko Matsubara (Outlaw) me lancé tras ver el tráiler. La estética prometía, los actores experimentados y un director que ya había abordado el tema en dos ocasiones previas (Capturing Dad, 2012), Her Love Boils Bathwater, 2016). The Long Goobye adapta la novela homónima (Nagai owakare) de Kyoko Nakajima (autora también de The Little House), autora a la que sigo de cerca.

The Long Goodbye

The Long Goobye narra la historia de un profesor de escuela de setenta años retirado que comienza a notar rarezas en su propio comportamiento. Al final entiende que se trata de la enfermedad de Alzheimer por lo que decide informar a su familia: a su mujer y a sus dos hijas. Cada uno de estos personajes tiene una reacción completamente diferente a la situación. Yoko, la mujer de Shohei, decide mantenerse fiel a su marido y a acompañarlo a lo largo de su enfermedad con toda su fuerza de voluntad. Experimentando la crudeza y la dureza a medida que pasa el tiempo. Fumi, la hija pequeña de la pareja, vive en Tokio. No tiene éxito ni en el trabajo ni en el amor y se siente tremendamente perdida. Conocer la situación de su padre le hace reconsiderar ciertos aspectos de su propia vida. Mientras que Mari, la hermana mayor, emigró con su marido e hijo a Estados Unidos y se debate entre su familia en Japón y su familia en Estados Unidos. Mari visita a menudo Japó y esto crea dificultades en su propio núcleo familiar, especialmente a medida que su hijo se va haciendo adolescente.

The Long Goodbye

The Long Goodbye entra en la tradición de grandes cineastas como Yasujiro Ozu, con un drama descorazonador sobre cómo una enfermedad desgaja por completo una estructura familiar, amenazando y al mismo tiempo fortaleciendo los lazos familiares. Temas que Nakano ya había visitado en sus filmes previos. Es notable la fijación por las distintas generaciones. Tenemos por un lado a Shohei, anciano, anclado a ciertas costumbres, y por el otro a Takashi, un chaval que no comprende la situación pero que adora a su abuelo. La subtrama que narra la relación de Takashi con su abuelo no está tan pulida como las otras y la relación de ambos y sobre todo el propio personaje de Takashi dan una fuerte sensación de artificialidad.

The Long Goodbye

Durante el visionado de The Long Goobye tuve ciertos problemas con los personajes femeninos y su representación en la película, pero en el momento de escribir esta reseña pienso algo diferente. Aunque por un lado es muy positivo que los papeles protagonistas los lleven tres actrices, y que el peso dramático y narrativo recaiga en sus personajes, además de en Shohei. En cuanto a los problemas, en un primer momento me chirriaba la actitud de la mujer: sacrificada por su esposo, casi una sirvienta de su marido. Pero contrasta con la actitud de sus hijas, más acordes a nuestro mundo contemporáneo: una de ellas tiene distintos noviazgos y la otra no cumple con su “rol de esposa” en el sentido tradicional y esto causa malestar en la familia. Sigo pensando que la película no se arriesga en este sentido, pero la sororidad queda marcadísima al final del film (una de mis escenas preferidas) y, en definitiva, creo que está bien llevado.

The Long Goodbye

Quizá el único aspecto negativo que le encuentro a la película es el ritmo lento. No pausado, lento. En muchas ocasiones no avanza la trama y en otras nos lanza en elipsis no muy cuidadas. La historia se desarrolla a lo largo de siete años pero esto no se deja claro en ningún momento en la película. Es cierto que hay detalles como el propio Takashi crecido, o que Fumi menciona su nuevo trabajo. Pero en general es confuso y no está bien llevado. De todos modos la película se toma su tiempo (más de dos horas) en contar la historia con calma, y en ciertas ocasiones no he sentido que necesitara de todo ese tiempo. Es un tema menor, pero necesitaba contarlo.

Como nota final destacar que el actor que interpreta a Shohei, Yamazaki (82 añazos) era uno de los favoritos en las películas de samuráis y gángsters de Akira Kurosawa y Juzo Itami. Aunque he visto muchas de los filmes en los que aparece de joven no lo había reconocido. En definitiva, The Long Goodbye es dura, dramática, pero que no cae en la lagrimilla fácil. Una película que trata de arrojar luz sobre un tema crucial en Japón: el cuidado por la población envejecida. Además creo que aprueba con nota al presentar una enfermedad tan íntima y destructora como el Alzheimer. Una película que recomiendo.

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